Una fuerte deflagración de gas ocurrida en el yacimiento subterráneo de Liushenyu, ubicado en el distrito de Qinyuan dentro de la provincia septentrional de Shanxi, ha provocado la muerte de al menos 82 personas, según el balance de las autoridades locales. El siniestro, considerado el accidente minero más grave registrado en el gigante asiático en más de una década, reabre el debate internacional sobre las condiciones de seguridad laboral en la industria extractiva del país. Las autoridades sanitarias confirmaron además que al menos 128 personas resultaron heridas y que continúan las labores para localizar a trabajadores atrapados o desaparecidos en los túneles subterráneos.

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Equipos de rescate pasan junto a una ambulancia tras una explosión en la mina de carbón Liushenyu de la ciudad de Changzhi, en el condado de Qinyuan, China, el sábado. Cao Yang/Xinhua/AP

El suceso se desencadenó a las 19:29 hora local durante el cambio de turno nocturno, un momento en el que se estima que un total de 247 operarios se encontraban realizando labores de extracción bajo tierra. De acuerdo con los informes de la agencia oficial de noticias Xinhua, un contingente de 201 mineros logró ser rescatado y trasladado a la superficie de manera segura durante las primeras horas de la madrugada. Sin embargo, la acumulación masiva de gases contaminantes, principalmente monóxido de carbono, junto con el colapso parcial de varias galerías internas, truncó la salida del resto del personal y complicó el acceso de las cuadrillas de emergencia.

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Los equipos de rescate trabajan en el lugar tras una explosión de gas en la mina de carbón de Liushenyu, en el condado de Qinyuan, China, el 23 de mayo de 2026. Reuters

Desafíos en el rescate y testimonios desde el hospital

El operativo de salvamento movilizó de inmediato a más de 755 efectivos especializados, divididos en siete equipos de rescate minero y asistencia médica de urgencia procedentes de diversas localidades de la provincia de Shanxi. A pesar del despliegue masivo, las brigadas técnicas se enfrentaron a serios obstáculos estructurales debido a irregularidades internas de la explotación laboral. La Oficina de Gestión de Emergencias del condado notificó que los planos topográficos y de ingeniería suministrados por la administración de la mina no coincidían con el diseño real de las excavaciones subsuperficiales, lo que generó desorientación y retrasó el avance seguro de los rescatistas hacia las áreas críticas de confinamiento.

Desde el hospital distrital, algunos de los mineros supervivientes relataron la rapidez y la violencia del incidente. Wang Yong, uno de los trabajadores que recibe atención médica por intoxicación de gases, detalló a la televisión estatal CCTV que notó una anomalía térmica y un fuerte olor azufrado, similar al de los fuegos artificiales, instantes antes de que una densa nube de humo negro cubriera los túneles. Según su testimonio, intentó alertar a sus compañeros de sección para iniciar la evacuación hacia las chimeneas de ventilación, pero muchos de ellos colapsaron casi de inmediato por la falta de oxígeno y la inhalación directa de compuestos volátiles.

Reacción gubernamental y detención de directivos

La magnitud del desastre motivó el pronunciamiento del presidente chino, Xi Jinping, quien instruyó formalmente al viceprimer ministro, Zhang Guoqing, para que se trasladara de urgencia a la zona de la catástrofe con el fin de coordinar las medidas de asistencia a las víctimas y supervisar el inicio de los peritajes técnicos. El mandatario exigió una investigación transparente y profunda que determine las causas exactas del siniestro, subrayando la necesidad de aplicar con el máximo rigor la legislación vigente y exigir responsabilidades penales e institucionales a los implicados.

En paralelo a las tareas de rescate, la policía local detuvo a los directivos y encargados operativos de la empresa Shanxi Tongzhou Group Liushenyu Coal Industry, firma que gestiona las instalaciones siniestradas. Los medios de comunicación del Estado confirmaron que los sospechosos se encuentran bajo «medidas de control conforme a la ley», figura jurídica empleada habitualmente en el país para señalar el arresto e incomunicación de personas sujetas a procesos judiciales de carácter penal. Las primeras auditorías gubernamentales sugieren que la mina incurrió en infracciones graves de las normativas de seguridad, incluyendo la manipulación de los registros de ventilación y la omisión de las alertas automáticas de saturación de gas metano.

El dilema de la producción energética

Este accidente altera la tendencia de reducción de la siniestralidad que el sector minero de China había registrado en los últimos años debido a la progresiva automatización de los procesos y la clausura de pozos artesanales de baja eficiencia. Entre los años 2018 y 2023, la mortalidad global en la industria del carbón del país experimentó un descenso del 53,6% en comparación con el quinquenio anterior. No obstante, la provincia de Shanxi, considerada el núcleo geográfico de la producción carbonífera nacional, concentra una alta presión productiva al aportar anualmente cerca de 1.300 millones de toneladas métricas de combustible, lo que equivale aproximadamente a una tercera parte de la demanda interna del gigante asiático.

El gobierno central ha ordenado una paralización preventiva y una inspección integral de todas las minas de carbón activas en la región de Changzhi para examinar los sistemas de monitoreo, drenaje de gases y salida de emergencia. Expertos económicos señalan que estas auditorías severas podrían restringir transitoriamente la capacidad de suministro energético local, en un contexto donde el país busca equilibrar sus objetivos de transición ecológica hacia energías renovables con la necesidad apremiante de mantener la estabilidad del suministro eléctrico para su amplio entramado manufacturero e industrial.

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