En el marco de los planes de seguridad vial y control territorial previos a la jornada electoral, una operación conjunta de las Fuerzas Militares de Colombia propinó un golpe logístico a los grupos armados organizados residuales que operan en el suroccidente del país. La acción, coordinada entre la Armada de Colombia, el Ejército Nacional y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, permitió la ubicación e inutilización de dos depósitos clandestinos de armamento en la región del río Micay, en el departamento del Cauca.

Según el reporte oficial brindado por las autoridades, en los escondites ilegales se hallaron 13 drones de alta tecnología, aproximadamente 350 kilogramos de material explosivo de diversas especificaciones, armas de fuego, equipos de comunicaciones avanzados y material de intendencia. Toda la infraestructura militar incautada pertenecía al Grupo Armado Organizado Residual (GAOR) Estructura Sexta ‘Jaime Martínez’, una de las facciones disidentes de las antiguas Farc que se encuentra bajo el mando directo de alias Iván Mordisco.

Persecución fluvial y hallazgo de los depósitos

El operativo militar se desencadenó cuando unidades fluviales y terrestres de la Fuerza Pública, que adelantaban misiones rutinarias de control en la cuenca del río Micay, detectaron la movilización sospechosa de un grupo de hombres fuertemente armados a bordo de varias embarcaciones. Al notar la proximidad de los uniformados, los operarios civiles y combatientes del grupo ilegal abrieron fuego contra las aeronaves y botes oficiales, desatando un breve pero intenso intercambio de disparos.

Aprovechando el conocimiento de la geografía de la zona, los atacantes emprendieron la huida río adentro, abandonando el cargamento visible. Ante la contingencia, las fuerzas de seguridad desplegaron un inmediato plan de seguimiento y un riguroso registro por cuadrantes en los márgenes de la ribera, lo que llevó a los investigadores a descubrir la ubicación exacta de las dos caletas subterráneas donde se custodiaba el material bélico.

En el primer depósito inspeccionado, los comandos militares incautaron un arsenal compuesto por armas cortas tipo pistola, abundantes cartuchos de diferentes calibres, teléfonos celulares y dos computadores portátiles junto con dispositivos avanzados para el monitoreo y las transmisiones radiales. Asimismo, se encontraron prendas de uso privativo de las fuerzas armadas, tales como uniformes y chalecos tácticos, además de una cantidad considerable de folletos y pancartas alusivas a la propaganda de las extintas Farc.

El uso de drones y la destrucción controlada de explosivos

Por otra parte, el segundo depósito clandestino albergaba la mayor parte de la carga peligrosa. Allí se contabilizaron cerca de 350 kilogramos de explosivos distribuidos en diferentes modalidades de activación masiva, entre los que destacan granadas de fragmentación, cargas cilíndricas acondicionadas, artefactos improvisados con metralla fósil, cohetes de fabricación artesanal y varios bultos de pólvora industrial. Debido al alto riesgo que representaba el transporte de dicha carga, un equipo de técnicos especializados en desactivación de artefactos explosivos (EXDE) procedió a realizar la destrucción controlada de los elementos en el mismo sitio del hallazgo, evitando daños colaterales a los ecosistemas o poblaciones cercanas.

Sin embargo, el elemento que ha generado mayor preocupación dentro de las agencias de inteligencia del Estado es la incautación de los 13 drones con sus respectivos sistemas de navegación y repuestos. Los investigadores criminales analizan en la actualidad los componentes de estos vehículos aéreos no tripulados para determinar si su función principal consistía en labores de espionaje aéreo contra las bases de la Fuerza Pública, o si estaban siendo adecuados técnicamente para coordinar ataques a distancia mediante el desprendimiento de cargas explosivas en zonas urbanas del departamento.

El río Micay: un corredor estratégico en disputa

Las fuerzas de inteligencia militar reiteraron que este resultado afecta sensiblemente la capacidad operativa de la estructura criminal a escasos días de que se abran las urnas en el territorio nacional. El río Micay es considerado por las autoridades como uno de los ejes viales fluviales más críticos y estratégicos de todo el suroccidente colombiano, debido a que conecta las zonas montañosas productoras de hoja de coca con el litoral pacífico caucano, facilitando el tráfico ilícito de armas, el contrabando de intendencia y la movilidad de los cabecillas de las disidencias hacia otras subregiones del país.

A través de un comunicado emitido tras el cierre de las maniobras de registro, la Armada de Colombia puntualizó:

«En una contundente operación conjunta sobre el río Micay, logramos la ubicación e inutilización de dos depósitos ilegales pertenecientes al GAOR Estructura Sexta ‘Jaime Martínez’. Con este decomiso se neutralizan elementos que serían utilizados para ejecutar acciones terroristas y afectar de manera directa la seguridad de las comunidades rurales».

Los elementos tecnológicos incautados, incluidos los ordenadores y los teléfonos móviles, quedaron bajo la custodia de la Fiscalía General de la Nación para las labores de extracción de información digital que permitan identificar los nexos urbanos de la organización y prevenir futuros planes delictivos en la región. Mientras tanto, el despliegue del Ejército y la Fuerza Aeroespacial se mantiene reforzado en el Cauca para garantizar el libre ejercicio del voto de los ciudadanos.

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