Un grave hecho de violencia sacudió la subregión del Catatumbo, en el departamento de Norte de Santander, luego de que un ataque perpetrado con una aeronave no tripulada provocara la muerte de un menor de edad y dejara a cinco personas heridas. El incidente ocurrió en medio de hostilidades armadas en la zona rural del municipio de Tibú.
El ataque tuvo lugar específicamente a la altura del Kilómetro 25, en la vía que conduce al corregimiento de La Gabarra. De acuerdo con los reportes de las autoridades locales, un dispositivo aéreo tipo dron cargado con una granada impactó directamente contra una vivienda familiar en la que se encontraban sus residentes. Como consecuencia de la explosión, un niño de 13 años perdió la vida debido a la gravedad del impacto.
Balance de víctimas y atención médica
El reporte oficial emitido por los organismos de seguridad identificó que las cinco personas que resultaron lesionadas corresponden a miembros del mismo núcleo familiar. Entre los afectados se encuentran dos menores de edad, de 2 y 17 años, quienes recibieron el impacto de las esquirlas mientras permanecían al interior de la propiedad.
Asimismo, se conoció la identidad de los tres adultos heridos en el suceso:
- Vergenith Rueda Paredes, de 51 años de edad.
- Jhoana Cuadros, de 37 años de edad.
- Jairo Lobo Ropero, de 40 años de edad.
Tras la emergencia, los lesionados recibieron asistencia médica preliminar y fueron trasladados de urgencia al hospital local del municipio de Tibú. Sin embargo, ante el delicado estado de salud y la complejidad de las heridas provocadas por el artefacto explosivo, las autoridades médicas determinaron la remisión de emergencia de uno de los menores sobrevivientes hacia un centro hospitalario de mayor nivel asistencial en la ciudad de Cúcuta, la capital del departamento.
Contexto del conflicto y crisis humanitaria
El secretario de seguridad de Norte de Santander, el coronel George Quintero, calificó la situación como una profunda tragedia y expresó la preocupación institucional por la continuidad de estas acciones bélicas no convencionales en la región. El funcionario confirmó que el hecho se desató en el marco de fuertes enfrentamientos armados entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias del Frente 33 de las Farc, estructuras que sostienen una disputa territorial histórica en este sector productivo y fronterizo del país.
Este suceso se inscribe dentro de una prolongada racha de confrontaciones que acumula más de 17 meses de tensiones continuas entre ambas organizaciones al margen de la ley. Los reportes recolectados a través del Puesto de Mando Unificado (PMU) de la gobernación revelan que las hostilidades han provocado un fuerte impacto demográfico en la población civil. Según las métricas oficiales del PMU, un total de 131.265 personas se han visto obligadas a desplazarse de forma forzada de sus parcelas y veredas natales. Esta masa de desplazados internos ha buscado refugio en los centros urbanos principales de las localidades de Tibú, El Tarra, Ocaña y el área metropolitana de Cúcuta.
Las autoridades regionales y de policía judicial anunciaron la apertura de una investigación formal para esclarecer los detalles técnicos y operativos del empleo de drones con carga explosiva, una modalidad de ataque que incrementa los riesgos de afectación colateral a los habitantes de las zonas rurales del nororiente colombiano.

