El Parque Nacional Natural Tayrona, una de las reservas ecológicas y turísticas más importantes de Colombia, dio inicio este martes a su segunda reapertura del año. La medida se da tras la finalización de un nuevo ciclo de la estrategia “Respira Tayrona”, un esquema de cierres programados que se realiza tres veces al año —en los meses de febrero, junio, y entre octubre y noviembre— con el objetivo de permitir la restauración ambiental y cultural del área protegida. Sin embargo, el retorno de las actividades ecoturísticas se ha visto gravemente empañado por una crítica situación de orden público en sus inmediaciones, caracterizada por enfrentamientos armados y el colapso de las principales vías de acceso terrestre.
Restricciones en los accesos terrestres y rutas habilitadas
Debido a la compleja coyuntura de seguridad que se registra en la región de la Sierra Nevada de Santa Marta y la Troncal del Caribe, las autoridades ambientales y de seguridad modificaron las condiciones de ingreso de los visitantes. Parques Nacionales Naturales de Colombia informó que el ingreso por los tradicionales sectores de Calabazo y Zaíno —los accesos terrestres más concurridos por los viajeros— permanecerá completamente restringido de manera indefinida para garantizar la integridad de turistas y funcionarios.
A pesar de estas limitaciones, la operación ecoturística general del parque se mantendrá activa a través de los puntos alternos que ofrecen condiciones seguras de control. De este modo, los turistas nacionales y extranjeros que deseen ingresar a la reserva ecológica solo podrán hacerlo a través de los sectores de Bahía Concha y Neguanje, o empleando las rutas por vía marítima autorizadas desde las poblaciones cercanas. Con esta sectorización, la entidad busca mantener un equilibrio que permita la reactivación económica del gremio turístico sin exponer a los visitantes a los focos de inestabilidad pública.
Combates en la región y confinamiento de comunidades
El panorama en la periferia del Parque Tayrona es complejo. En las últimas horas, se han intensificado los fuertes combates entre unidades del Ejército Nacional y miembros de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra (ACSN), estructura criminal también conocida en la zona como «Los Pachenca». Las hostilidades armadas se concentran en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, un área estratégica para el control de rutas de economías ilícitas y que colinda directamente con los sectores restringidos del parque.
Esta escalada violenta ha provocado una emergencia humanitaria colateral, manteniendo confinadas a decenas de familias campesinas e indígenas en sus parcelas ante el temor de quedar atrapadas en medio del fuego cruzado. Asimismo, la inestabilidad civil se trasladó a las carreteras, registrándose al menos siete bloqueos viales a lo largo de la Troncal del Caribe. Estas manifestaciones y obstrucciones, impulsadas en parte por el temor comunitario y las tensiones del conflicto, han paralizado el transporte de carga y pasajeros, obstaculizando el libre tránsito hacia los corregimientos que sirven de antesala a la reserva natural.
Clamor de los gremios económicos y pronunciamiento oficial
Ante el riesgo inminente de una parálisis hotelera y comercial en plena temporada de vacaciones, los empresarios del sector turístico, líderes de agencias de viajes y comerciantes de la zona han manifestado su profunda preocupación. A través de un comunicado conjunto, los gremios económicos hicieron una solicitud urgente de cese al fuego a los actores en conflicto. Según los voceros del empresariado, es indispensable que se ofrezcan garantías de seguridad reales para que los visitantes puedan disfrutar de su estadía en la reserva sin zozobra, evitando pérdidas millonarias para una economía local que depende casi exclusivamente del ecoturismo.
Por su parte, la gobernadora del departamento del Magdalena se ha pronunciado formalmente frente a la crisis, señalando la urgencia de establecer puentes institucionales para superar la emergencia de orden público. La mandataria regional instó a los grupos armados ilegales a demostrar una voluntad real de paz mediante acciones concretas que disminuyan la presión sobre la sociedad civil. En consonancia con las peticiones de los habitantes locales y del sector corporativo, la gobernadora enfatizó que una muestra fehaciente de ese paso hacia la pacificación debe ser el desbloqueo de los corredores viales y el cese de hostilidades en las cercanías del parque, solicitando al mismo tiempo una revisión de las dinámicas operacionales y el despliegue de las tropas en las carreteras prioritarias para restaurar la normalidad institucional en el menor tiempo posible.
Las autoridades civiles, militares y ambientales del Magdalena mantendrán mesas de seguimiento constantes para evaluar la evolución de los combates, supeditando el levantamiento de las restricciones en los accesos de Calabazo y Zaíno a la plena consolidación de la seguridad territorial.

