La tensión en Medio Oriente continúa en aumento en medio del conflicto que involucra a Irán, Israel y Estados Unidos, mientras el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, aseguró que su país mantendrá el bloqueo del estratégico Estrecho de Ormuz como mecanismo de presión frente a sus adversarios.

El pronunciamiento corresponde al primer mensaje público del dirigente desde que asumió el liderazgo de la República Islámica el pasado 8 de marzo, tras la muerte de su padre, el ayatolá Alí Jamenei, quien falleció el 28 de febrero durante el inicio de la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel.

En el mensaje, difundido a través de la televisión estatal iraní, Jamenei afirmó que el cierre del estrecho —por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial— debe continuar como una herramienta estratégica para presionar al enemigo. También advirtió que su país podría abrir nuevos frentes en la confrontación si la guerra continúa.

El líder iraní aseguró además que su país mantendrá ataques contra bases militares estadounidenses en la región y exhortó a los países vecinos a cerrarlas. Según su declaración, Irán no dudará en “vengar la sangre” de los ciudadanos muertos en bombardeos atribuidos a Estados Unidos e Israel.

Uno de los episodios mencionados fue el ataque ocurrido en la ciudad de Minab, donde un misil impactó cerca de una escuela y dejó 168 muertos, entre ellos más de un centenar de niños, según autoridades iraníes. El caso es investigado por el gobierno estadounidense, mientras se analiza si el proyectil fue un misil Tomahawk dirigido a una base militar cercana.

En paralelo, el conflicto se ha extendido en distintos puntos de la región. Ataques atribuidos a Irán han alcanzado embarcaciones en el golfo Pérsico y otras instalaciones en países vecinos, mientras se reportan bombardeos en ciudades iraníes como Teherán e Isfahán.

La confrontación también ha involucrado a aliados regionales de Teherán, como el movimiento chií Hezbolá, que según medios israelíes participó en un ataque conjunto con cientos de proyectiles contra el norte de Israel. Al mismo tiempo, se han reportado drones y misiles contra infraestructuras en países del Golfo.

Tras casi dos semanas de enfrentamientos, el conflicto ha dejado cerca de 2.000 muertos en la región, según cifras oficiales de los países implicados, y más de 3,2 millones de desplazados internos en Irán, de acuerdo con la Agencia de la ONU para los Refugiados. Mientras tanto, la inestabilidad en torno al estrecho de Ormuz continúa impactando los mercados energéticos y mantiene la incertidumbre sobre el rumbo de la guerra.

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