¿Una suspensión amiga? Esa es la pregunta que queda flotando después de conocer la suspensión provisional promovida por la congresista Gloria Arizabaleta, presidenta de la Comisión Legal de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes, miembro del Pacto Histórico por el Valle del Cauca, parte de la coalición política del presidente Gustavo Petro. A primera vista parece una sanción; pero en política no basta mirar quién firma, también hay que mirar a quién beneficia.

Porque si esta suspensión es jurídicamente débil, discutible y posiblemente inaplicable, entonces el efecto real no sería sacar a Petro del poder, sino entregarle una nueva narrativa, la del perseguido, la del presidente al que no lo dejan gobernar, la del líder que ahora puede meterse de lleno en la campaña de su candidato Iván Cepeda bajo el argumento de que fue apartado injustamente.

Y aquí aparece otro dato que no se puede pasar por alto, Gloria Arizabaleta no solo pertenece al Pacto Histórico, la coalición del presidente Petro; también fue esposa de Roy Barreras, uno de los políticos que más cerca estuvo del poder petrista, expresidente del Senado y exembajador del gobierno en Reino Unido. Ella ha negado vínculos políticos actuales con Barreras, y eso hay que decirlo. Pero en política las coincidencias también se analizan, y este contexto hace que la pregunta sea todavía más incómoda, ¿esta suspensión realmente golpea a Petro o termina sirviéndole a su narrativa electoral? Además empieza Roy Barreras a hacer lo que sabe hacer y así justifica ese café que se tomó con Petro hace poco, ahora quédanos a la espera de cómo entra Benedetti en escena.


