En una sorpresiva sesión plenaria, la senadora María Fernanda Cabal presentó de manera oficial su renuncia a la curul que ocupaba en el Senado de la República. La decisión, anunciada desde el atril del legislativo, se produce a pocas semanas de que finalice el periodo constitucional actual y se instale la nueva legislatura. Con este paso, la congresista cierra un ciclo de más de una década en el Capitolio Nacional, donde se consolidó como una de las figuras más visibles y controvertidas de la política nacional.
Durante su discurso de despedida, la parlamentaria enfatizó el carácter ideológico que marcó su trayectoria legislativa. “Me voy con el orgullo de ser la mujer más votada al Congreso colombiano y orgullosamente de derecha”, manifestó ante la plenaria del Senado, al hacer un balance de su gestión y de los principios que defendió durante sus años de ejercicio público.
Balance de una trayectoria de doce años en el Legislativo
La carrera de María Fernanda Cabal en el Congreso de la República se extendió por 12 años, divididos en tres periodos constitucionales. Su andadura política en el Capitolio comenzó en la Cámara de Representantes por la circunscripción de Bogotá, ciudad a la que llegó a los 17 años procedente de su natal Cali. Tras ese primer periodo de cuatro años en la cámara baja, la congresista dio el salto al Senado, donde encadenó dos periodos consecutivos.
En su intervención, la saliente senadora recordó sus inicios en la capital del país, calificando su primera campaña como “toda una aventura electoral”. Asimismo, destacó la importancia de la capital en su formación política. “Volver a recorrer Bogotá, conocer sus localidades a fondo, volver a sentir que Bogotá es Colombia, que Bogotá es una ciudad de regiones, y ahí empecé los pinitos en este Congreso”, rememoró. Su paso por el Senado estuvo caracterizado por altos caudales de votación, lo que le permitió posicionarse como un referente dentro de los sectores conservadores y de la derecha en el país.
El legado de la Seguridad Democrática y el llamado al Centro Democrático
Un eje central del discurso de la excongresista fue la reivindicación de los postulados ideológicos del expresidente Álvaro Uribe Vélez y de la doctrina de la Seguridad Democrática. Cabal afirmó que sus ideas políticas se nutrieron directamente de esta política de gobierno, definiéndola como una enseñanza en la que “la autoridad se ejerce a través del amor por Colombia para garantizar el orden, porque sin orden no hay ejercicio de la libertad”.
A pesar de haberse distanciado y renunciado a la colectividad en meses anteriores, la senadora dedicó una parte significativa de sus palabras al Centro Democrático, partido en el que militó y con el cual ejerció una férrea oposición a los dos mandatos del expresidente Juan Manuel Santos, convirtiéndose en una de las principales voces en contra del acuerdo de paz con las Farc.
En un mensaje directo a los militantes y directivos de su antiguo movimiento, Cabal instó a la organización a mantener la cohesión frente a las coyunturas actuales del país. “Tantos de los nuestros resultaron afectados por decisiones judiciales injustas. Nos hicimos a pulso con la adversidad con inmenso sacrificio. Hoy le deseo a mi partido bienaventuranza y que vuelva y recoja esa raíz de ese legado que hoy en Colombia está en juego”, declaró. Asimismo, se refirió al partido como la “trinchera” de quienes formaron parte de él, insistiendo en que el compromiso programático debe permanecer intacto frente a los cambios en el panorama político.
Distanciamiento interno y el anuncio de un nuevo rumboLa renuncia de la parlamentaria ocurre en un contexto de conocidas discrepancias al interior del Centro Democrático. Fuentes cercanas al partido señalan que la distancia entre Cabal y el expresidente Uribe se agudizó luego de que la colectividad optara por postular a la senadora Paloma Valencia como la candidata presidencial oficial para la presente contienda electoral, descartando las aspiraciones de Cabal.
A pesar de las críticas de diversos sectores que catalogan sus posiciones como de extrema derecha y del desgaste en las relaciones con su antiguo partido, la saliente senadora fue enfática en aclarar que su salida del Congreso de la República no representa su retiro de la actividad pública. Por el contrario, calificó este movimiento como el inicio de una etapa distinta en su proyección nacional.
“Me voy a despedir de este recinto, más no de mi vida política, donde empiezo un nuevo camino”, concluyó la congresista antes de abandonar el recinto legislativo. Con su dimisión, se reconfiguran las fuerzas de oposición en el Capitolio de cara al inicio de las sesiones el próximo 20 de julio, mientras se aguarda la definición de la estrategia con la cual la líder política buscará dar continuidad a su carrera en el escenario electoral del país.

