Por: Sandra Paola Hurtado Palacio
Señor alcalde: deje de hablar de reactivación económica mientras tiene abandonada a su propia gente. Las cifras no mienten y la contradicción entre el discurso oficial y las prioridades de la administración municipal es alarmante.
¡Ojo a este dato! Antes de la entrada en vigencia de la Ley de Garantías, la Alcaldía de Armenia, sus entidades descentralizadas y sus aliados celebraron más de 3.108 contratos por un valor superior a los $82.000 millones de pesos. Sin embargo, pasaron las elecciones y el panorama cambió drásticamente: dejaron tirados a más del 70% de los contratistas que sirvieron para sumar votos a favor de la causa oficialista y sus aliados. Hoy, las contrataciones en la alcaldía no llegan ni a mil personas.
Los usaron cuando eran electoralmente útiles y hoy ni siquiera les contestan el teléfono. Lo que desde el despacho no parecen entender es que detrás de cada número y de cada contrato no hay simples cifras: hay familias, niños, adultos mayores, arriendos, mercados y deudas por pagar. Pareciera que ni las emergencias locales o momentos críticos como el terremoto lograron despertar un mínimo sentido de solidaridad institucional.
Ahora, pretenden presentar un plan de $1.000 millones de pesos para la reactivación económica como si fuera una gran hazaña. ¿Mil millones para la ciudadanía golpeada, después de movilizar más de $82.000 millones cuando necesitaban los votos? Esto sobrepasa la incoherencia; esto es un descaro.
Por si fuera poco, promueven un crédito de $100.000 millones de pesos para financiar proyectos y gastos superfluos que la ciudad no necesita. Eso no es gobernar: es utilizar y desechar.
Los votos ya los recogieron, pero la ciudadanía no olvida. Alcalde, es hora de asumir su cargo con seriedad. Armenia no aguanta más chistes flojos, falta de empatía ni una administración desconectada de la realidad de su gente.


