La política es el arte de gobernar la polis: lo público, la ciudad-estado, el todo y el todos, la debida distribución del bienestar, la promoción de normas e imposición de límites que permitan la convivencia. Por ende, gobernar debe promulgar el bienestar común de la sociedad, con sus aciertos, desaciertos y autoridad que fomente la dignidad y el buen vivir.

Se gobierna para la nación, masificando programas, políticas y acciones que permitan, entre otras, economía, educación, seguridad, salud, alimento, vivienda y tecnología, pilares de los planes de gobierno ejecutados para fomentar el bien común, la dignidad y la paz.

Sin importar la orilla política en la que se encuentre los ánimos ideológicos, todos deben seguir los mínimos de garantías de derechos humanos, lo que diferencia las ideologías son las formas de comunicar y ejecutar las estrategias para desarrollar las acciones en las naciones; sin embargo se debe entender que la política en la ejecución diaria posee valores e intereses que no deben ser polarizados: las decisiones tomadas a diario por el poder presidencial benefician a unos y afectan a otros, por lo general sectores sociales, empresariales y económicos se encuentran en disputa por el interés individual, por ende el gobierno debe limitar, vigilar y legislar desde su funcionamiento distributivo y no monopolístico, siempre teniendo como análisis el impacto del bien mayor posible y perdurable para la polis.

Las orillas políticas deben comunicarse en los espacios de diálogos, disputa y decisión para el bien de la polis, permitiendo diferenciar entre la discusión para la legislación del bien común y las decisiones del ejecutivo para implementar las estrategias que dignifiquen la ciudadanía.

La ejecución se debe a la legislación, se desarrolla e implementa bajo los límites que permiten las leyes de las naciones; por ende, no es lo mismo pensar o discutir en las arenas del diálogo desde los opuestos para generar progreso buscando puntos comunes de encuentro o desencuentro que ejecutar proyectos con los diferentes, debido a que la jerarquía, autoridad y la comunicación deben estar alineadas para promover la innovación y el desarrollo con formas de ejecutar diversas, pero con la misma visión de progreso.

No se co-gobierna con los diferentes en la ejecución; se gobierna con los diversos en la legislación para fomentar la discusión del bien común en democracia y el control político. Esto es el pilar de la división de poderes: el legislativo discute desde la pluralidad para el interés general; el judicial permite el orden, la dignidad y los límites para convivir, y el ejecutivo promueve la administración para el fomento de la dignidad humana en la ciudadanía. Por ende, se pretende cogobernar para avanzar y ejecutar, no con el ánimo de paralizar la ejecución desde discusiones y voluntades internas opuestas.

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