En un hecho que ha generado profunda preocupación en el departamento de Norte de Santander, un avión de la Policía Nacional fue blanco de un violento ataque a disparos durante la tarde de este viernes 22 de mayo de 2026. El incidente ocurrió mientras la aeronave realizaba maniobras de despegue en la pista del aeropuerto Aguas Claras, ubicado en el municipio de Ocaña, una zona que históricamente ha enfrentado complejos problemas de orden público.
De acuerdo con el reporte oficial suministrado por la institución, el hostigamiento se registró aproximadamente a las 12:55 de la tarde. Presuntos hombres armados, que se habrían ocultado en una zona boscosa aledaña a la terminal aérea, abrieron fuego utilizando fusiles de largo alcance contra la estructura del avión, el cual cumplía con la ruta programada entre Ocaña y Bogotá.

Respuesta inmediata y aterrizaje en Bogotá
A pesar de la intensidad del fuego cruzado y los impactos recibidos por la aeronave, la pericia y rápida reacción de la tripulación permitieron que el vuelo no fuera abortado de manera crítica en una zona de alto riesgo. Los pilotos lograron mantener el control de los sistemas y continuaron la trayectoria establecida, logrando finalmente un aterrizaje seguro en el aeropuerto internacional El Dorado, en la capital del país.
Una vez en tierra, se confirmó que, de los 14 funcionarios que se encontraban a bordo —distribuidos en cuatro miembros de la tripulación y diez pasajeros—, tres uniformados resultaron lesionados. Aunque la noticia generó alarma inicial, el parte médico posterior indicó que las heridas no revisten gravedad y que los afectados se encuentran actualmente en condición estable tras ser trasladados a centros asistenciales especializados para su valoración.
Los otros once ocupantes fueron sometidos a rigurosos exámenes por parte del personal de sanidad de la institución, determinándose que resultaron ilesos tras la acción bélica. La identidad de los lesionados se ha mantenido bajo reserva mientras se notificaba a sus familiares sobre lo ocurrido.

Investigaciones y despliegue operativo
Tras el aterrizaje en Bogotá, la aeronave fue acordonada para que equipos técnicos y especialistas de la policía judicial realicen la respectiva inspección técnica. Este procedimiento busca establecer con exactitud la magnitud de los daños estructurales y cuántos impactos de proyectil de fusil recibió el fuselaje durante el despegue en el Catatumbo.
La Policía Nacional emitió un comunicado oficial en el que rechazó con total contundencia este ataque criminal. De igual manera, se informó que se han activado todas las capacidades operativas, de inteligencia e investigación criminal para dar con el paradero de los responsables de este atentado contra la misión institucional.
El ataque en el aeropuerto Aguas Claras no es un hecho aislado en la región, ya que el departamento de Norte de Santander es escenario de operaciones de diversos grupos armados al margen de la ley. Sin embargo, un hostigamiento directo contra una aeronave en fase de despegue representa un escalamiento en las agresiones contra la fuerza pública en la zona.
Impacto en la seguridad regional
Este incidente ha reavivado el debate sobre la seguridad en los aeropuertos regionales de Colombia, especialmente aquellos situados en zonas de conflicto. El aeropuerto Aguas Claras es un punto estratégico para la conectividad de la provincia de Ocaña, y este tipo de acciones pone en riesgo no solo al personal uniformado, sino potencialmente a la aviación civil que opera en la zona.
Las autoridades departamentales y municipales han solicitado un refuerzo en los perímetros de seguridad de la terminal aérea, especialmente en las áreas de aproximación y despegue que colindan con terrenos de difícil acceso. Se espera que en las próximas horas se realice un consejo de seguridad extraordinario para evaluar las medidas a seguir y determinar qué estructura criminal estaría detrás del ataque.
Mientras tanto, las operaciones aéreas en la región continúan bajo una vigilancia especial de la Fuerza Aeroespacial y el Ejército Nacional, quienes apoyan las labores de control en las zonas boscosas desde donde se presume que los atacantes dispararon los fusiles. El avión atacado permanecerá en los hangares de la Policía en Bogotá hasta que se completen las reparaciones necesarias para su retorno al servicio activo.


