La metodología empleada para medir la evolución del mercado laboral en Colombia ha entrado en un nuevo terreno de debate técnico. Una reciente investigación académica ha puesto de manifiesto las marcadas discrepancias existentes entre los indicadores oficiales de empleo que publica el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y los datos consolidados de los registros administrativos de la seguridad social, gestionados por la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscal (Ugpp).

Mientras las mediciones del organismo estadístico sugieren un comportamiento favorable en la reducción de la informalidad, las planillas de cotización real reflejan una tendencia contractiva, lo que ha encendido las alarmas entre analistas y gremios económicos.

El origen del debate: la Ley de Okun bajo análisis

La controversia cobró vigencia tras la publicación del informe ‘¿Tenemos más o menos formalidad laboral? La historia con las cifras del Dane versus los registros de pago de seguridad social’, elaborado por el investigador Edwin Torres Gómez y el grupo de macroeconomía aplicada de la Universidad de Antioquia. El documento señala que el ritmo de formalización reportado oficialmente no guarda correspondencia con las dinámicas de desaceleración de la actividad productiva nacional.

El argumento central de la academia se fundamenta en la Ley de Okun, un principio económico que establece la correlación entre el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y la creación de puestos de trabajo. Los investigadores exponen una aparente paradoja en los indicadores macroeconómicos del último año:

  • El PIB consolidado del país registró un crecimiento moderado del 2,6%.
  • En contraste, la tasa de desocupación nacional reportada por el Gobierno experimentó un descenso significativo, al pasar del 11,6% al 8%.
  • Paralelamente, el Dane reportó una reducción de la informalidad laboral, ubicándola en el 55%, luego de haber permanecido por encima del 56,5%.

No obstante, al revisar las estadísticas de la Ugpp con corte a febrero, las afiliaciones cotizantes a la seguridad social evidenciaron una caída del 1,35%. Según el análisis de la Universidad de Antioquia, resulta metodológicamente inconsistente que los indicadores de ocupación formal asciendan mientras las planillas reales de recaudo disminuyen.

La postura del Dane: marcos conceptuales e internacionales

Ante los cuestionamientos del sector académico y empresarial, la dirección del Dane defendió la rigurosidad y transparencia de sus procesos de recolección de datos, enfatizando que sus bases de información son públicas y verificables. La entidad aclaró que las diferencias observadas no corresponden a errores de cálculo, sino a discrepancias de naturaleza metodológica y de objetivos de medición.

El organismo explicó que la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) se diseña bajo los lineamientos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), orientados a garantizar la comparabilidad internacional de las estadísticas del mercado de trabajo.

«La medición de la informalidad laboral publicada por el Dane se construye a partir de definiciones estadísticas internacionalmente acordadas», puntualizó la institución.

Bajo este marco conceptual, se cataloga como trabajadores informales a aquellos independientes vinculados a unidades productivas que carecen de registro mercantil o contabilidad estructurada, así como a los asalariados que no reciben aportes a salud y pensión por parte de su empleador. Asimismo, la normativa estadística internacional determina que la totalidad de los trabajadores vinculados al sector público se clasifican automáticamente como ocupados formales, independientemente de las particularidades de sus esquemas de cotización.

Discrepancias cuantitativas en el sector formal

La preocupación por este desfase estadístico también ha sido compartida por el sector privado. La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), bajo la presidencia de Bruce Mac Master, ha reiterado la necesidad de analizar el distanciamiento entre las encuestas residenciales y el comportamiento de la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (Pila).

Al cierre del ejercicio anual, las diferencias en los volúmenes de información resultan notables:

  • El registro de la planilla Pila reportó 13,35 millones de cotizantes activos, lo que representó una contracción anual del 1,8% (y una baja del 0,6% frente a noviembre del mismo año).
  • Por su parte, el consolidado de cotizantes procesado por el Dane para el mismo periodo se fijó en 11,4 millones de personas.

Esta brecha de casi dos millones de ciudadanos evidencia las distinciones operativas entre un instrumento basado en encuestas de percepción y un registro administrativo de recaudo real.

Finalmente, la Ugpp intervino en el debate para precisar que las estadísticas derivadas de la planilla de aportes no son equivalentes a los indicadores macroeconómicos de formalidad que elabora el Dane, dado que ambas herramientas poseen coberturas, marcos conceptuales y objetivos institucionales distintos. Para los analistas del sector, el reto actual radica en avanzar hacia una mayor pedagogía estadística que permita evaluar con precisión el impacto real de las políticas de empleo en el país.

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