En el marco de la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada en la sede del organismo internacional en Nueva York, la presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó este miércoles que la nación sudamericana se encuentra inmersa en un mecanismo institucional de transición que garantizará la realización de comicios electorales soberanos. La alta funcionaria venezolana estructuró su discurso en torno a la autodeterminación democrática, la superación de las medidas coercitivas unilaterales, la apertura diplomática hacia Washington y la defensa categórica de la seguridad territorial ante los recientes despliegues aeronavales de Estados Unidos en la cuenca del Caribe.
Durante su alocución en el podio principal de la ONU, Rodríguez subrayó que la sociedad venezolana transita por una etapa de reorganización política pacífica orientada a reestructurar el marco institucional tras años de presiones diplomáticas y comerciales. La mandataria encargada sostuvo de forma categórica que «habrá elecciones en Venezuela», indicando que los ciudadanos acudirán a las urnas para elegir a las autoridades nacionales dentro de los lapsos que dispongan los órganos competentes, aunque intencionalmente omitió precisar una fecha concreta en el calendario electoral. Rodríguez aseveró que estos comicios deben celebrarse en un entorno exento de tutelajes extranjeros, presiones financieras o amenazas de intervención militar exterior.
Disposición al diálogo bilateral y evaluación del escenario geopolítico con la Casa Blanca
Uno de los puntos de mayor relevancia geopolítica durante la intervención de la representante venezolana fue el pronunciamiento directo respecto a las relaciones bilaterales con Estados Unidos. Delcy Rodríguez manifestó de manera explícita el agradecimiento del gobierno venezolano hacia el expresidente estadounidense Donald Trump por su reciente «disposición al entendimiento» y apertura hacia un eventual canal de comunicación diplomática. Rodríguez señaló que Caracas valora positivamente cualquier postura que abandone las políticas de cercamiento económico e intromisión interna para dar paso a un marco de respeto mutuo entre ambas naciones.
La presidenta encargada enfatizó que la diplomacia venezolana mantiene abiertas sus puertas para concretar mesas de trabajo constructivas con la administración estadounidense. Según explicó ante la comunidad internacional, el restablecimiento de vías institucionales con Washington es un pilar fundamental para garantizar la estabilidad geopolítica del hemisferio occidental. Sin embargo, recalcó que cualquier acercamiento debe fundarse en el principio de la igualdad soberana de los Estados, sin condicionamientos predeterminados que menoscaben la independencia política de la nación caribeña ni su potestad para conducir de manera autónoma sus asuntos internos.
En este contexto, la mandataria reiteró la exigencia central de Venezuela ante la Asamblea General: el levantamiento inmediato e incondicional de las sanciones económicas, patrimoniales y financieras impuestas por la comunidad internacional. Rodríguez argumentó que estas medidas coercitivas representan un bloqueo criminal que ha obstaculizado el desarrollo productivo, restringido el acceso a mercados financieros globales y afectado severamente la calidad de vida de la población venezolana. Denunció que el esquema sancionatorio constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas y de los principios fundamentales del derecho internacional.
Rechazo a los operativos navales en el Caribe y desmentido de acusaciones de narcotráfico
En la parte final de su discurso, la jefa del Ejecutivo encargado rechazó enérgicamente las acusaciones formuladas por voceros gubernamentales de Estados Unidos que vinculan a las autoridades e instituciones del Estado venezolano con redes del crimen organizado transnacional y el tráfico ilícito de drogas. Rodríguez catalogó tales sealamientos como una «narrativa infundada» construida de manera deliberada para justificar acciones de fuerza y desestabilización en la región.
Rodríguez cuestionó directamente el incremento de las operaciones navales e interceptaciones antinarcóticos llevadas a cabo por las fuerzas armadas estadounidenses en aguas internacionales del mar Caribe cercanas al territorio venezolano. Afirmó que este despliegue militar atenta contra la paz regional y constituye un pretexto para cercar la soberanía territorial de su país. De acuerdo con la presidenta encargada, los informes técnicos de organismos internacionales especializados demuestran que Venezuela no representa una ruta principal del narcotráfico continental, atribuyendo los señalamientos a una campaña de guerra psicológica y política dirigida desde centros de poder extranjeros.
La intervención concluyó con un llamado formal a las Naciones Unidas para que el organismo multilateral actúe como garante de la paz y promueva el respeto riguroso a la soberanía de los Estados miembros. Delcy Rodríguez reafirmó que el pueblo venezolano defenderá su derecho a la paz y a la autodeterminación, ratificando la voluntad firme del Estado de avanzar hacia un escenario electoral transparente, libre de coerción y respaldado por la estabilidad política del país.


