Las condiciones meteorológicas de las últimas horas han vuelto a poner en jaque a la infraestructura y la economía de diversas zonas de la región, demostrando que la variabilidad climática sigue siendo una amenaza latente para las comunidades locales. Las lluvias registradas durante las últimas jornadas volvieron a generar emergencias en diferentes puntos del territorio de Santander, encendiendo las alarmas de los organismos de socorro. Si bien el impacto ambiental se sintió con distintas fuerzas dependiendo de la geografía, el sector agropecuario ha sido, sin lugar a dudas, el que ha recibido el golpe más severo debido a la violencia de las precipitaciones en áreas vulnerables.
Mientras en el área metropolitana de Bucaramanga se presentaron precipitaciones de carácter moderado durante un par de horas en la tarde del pasado martes, la situación en otras latitudes del departamento revistió una gravedad mucho mayor. En el municipio de Cepitá, las condiciones climáticas fueron considerablemente más intensas y devastadoras para la población. Los habitantes de esta localidad presenciaron fuertes aguaceros que llegaron acompañados de inusuales granizadas, un fenómeno que golpeó con especial dureza a las veredas y sectores rurales, donde la actividad humana depende casi por completo de la estabilidad de la naturaleza.
Impacto inmediato en la economía campesina y el agro
El panorama en la zona rural de Cepitá es de profunda preocupación debido a los estragos visibles en la vegetación y los terrenos preparados para la producción de alimentos. De acuerdo con el reporte oficial emitido por la Oficina para la Gestión del Riesgo de Desastres de Santander, las precipitaciones ocasionaron pérdidas totales y parciales en cultivos estratégicos para la región, tales como el tabaco, el café y el frijol. Estos tres productos representan el núcleo del desarrollo comercial de la zona, por lo que su destrucción afecta de manera directa el sustento económico e inmediato de varias familias campesinas dedicadas históricamente a estas actividades agrícolas.
Las veredas afectadas han comenzado a registrar las consecuencias de las hojas destruidas por el granizo y las raíces inundadas por la escorrentía. Ante este escenario, las autoridades departamentales y municipales informaron que ya adelantan la evaluación técnica de los daños en los predios agrícolas. Este censo preliminar busca determinar con exactitud la magnitud real de las afectaciones materiales, identificar el número preciso de productores damnificados y coordinar las posibles acciones de apoyo institucional y financiero para mitigar la crisis que hoy enfrentan los cultivadores de Cepitá.
La explicación científica detrás de la transición climática
Para la comunidad general resulta contradictorio que se presenten temporales de esta magnitud en momentos donde los pronósticos nacionales apuntan hacia una temporada de sequía generalizada. Sin embargo, la explicación científica detallada por los expertos aclara el origen de estos eventos extremos. “Se presentan estas precipitaciones producto de la transición hacia el fenómeno de El Niño, que ya empieza a tener incidencia en la atmósfera. A pesar de ello, seguimos teniendo algunas lluvias fuertes en el departamento”, explicó el director de Gestión del Riesgo de Santander, Eduard Sánchez.
El funcionario gubernamental señaló que la consolidación de una temporada seca no ocurre de forma inmediata, sino que pasa por un proceso de choque de masas de aire. Aunque las condiciones climáticas comenzarán a cambiar de manera gradual con la estabilización de los efectos globales de El Niño, durante este periodo de transición meteorológica aún pueden registrarse lluvias de alta intensidad en plazos muy cortos. Estos aguaceros, caracterizados por su corta duración pero gran volumen de agua, suelen venir acompañados de tormentas eléctricas y caídas de granizo debido a los cambios abruptos de temperatura en las capas altas de la atmósfera.
Llamado urgente a la prevención municipal
Ante la inestabilidad que caracteriza los meses de cambio estacional, la Gobernación de Santander ha solicitado una postura proactiva por parte de los mandatarios locales y los comités locales de emergencia. Eduard Sánchez hizo un llamado enérgico a todos los municipios del departamento para mantener completamente activos sus planes de contingencia, revisar los niveles de los ríos principales y monitorear las zonas con susceptibilidad a los deslizamientos de tierra o desprendimientos de rocas.
Asimismo, las autoridades instaron a la comunidad civil, especialmente a quienes habitan en la ribera de los ríos o en laderas empinadas, a mantenerse informados mediante los canales oficiales y a reportar oportunamente cualquier anomalía o señal de riesgo a las líneas de emergencia. El objetivo primordial es salvaguardar las vidas humanas mientras se diseñan las estrategias para blindar el sistema productivo agrario frente a un clima cada vez más impredecible.


