En el marco de una ofensiva sostenida contra las organizaciones criminales que operan en el norte del país, las fuerzas de seguridad del Estado propinaron un golpe contundente a las estructuras del narcotráfico y el paramilitarismo en el departamento de La Guajira. En un operativo conjunto y de alta precisión, se confirmó la captura de Yeimer Pinto, conocido en el mundo delictivo bajo el alias de «Malayo». Las investigaciones lo señalan directamente como el principal jefe armado de la subestructura “Javier Cáceres”, una organización criminal adscrita a las autodenominadas Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN).

La captura de este importante cabecilla no se dio de forma aislada. Durante el mismo despliegue táctico, las autoridades lograron la detención de Helio López, alias “Mandón”, quien ha sido identificado como una pieza clave dentro del círculo de seguridad de la organización, ejerciendo funciones explícitas de escolta personal y protección de los altos mandos de la subestructura. Ambas capturas representan un alivio para la población civil de la región, la cual venía sufriendo las consecuencias directas de las acciones armadas y las disputas territoriales que estos individuos lideraban.

Un operativo interinstitucional de alta precisión

El desarrollo de la operación que culminó con la detención de estos presuntos criminales fue el resultado de un meticuloso trabajo de inteligencia que se extendió por varios meses. Las acciones en terreno se concentraron en la zona urbana del municipio de Riohacha, la capital de La Guajira, lugar donde los sospechosos intentaban pasar desapercibidos e implementar sus centros de operaciones urbanas. La coordinación general estuvo a cargo de la Policía Nacional, ejecutada a través de los investigadores de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín).

Para garantizar el éxito y la legalidad del procedimiento, el operativo se articuló estrechamente con la Fiscalía General de la Nación, entidad que se encargó de emitir y respaldar las órdenes judiciales pertinentes. Asimismo, la misión contó con un soporte fundamental desde el aire, provisto por la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), cuyas aeronaves e infraestructura tecnológica permitieron realizar un monitoreo en tiempo real del área de operaciones, evitando de este modo cualquier intento de fuga o de reacción armada por parte de los escoltas de los criminales. Tras la detención, los dos hombres fueron presentados ante jueces de la República y formalmente judicializados por el delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones.

El monopolio del miedo en la Alta Guajira

Los informes de inteligencia provistos por la Dijín posterior al operativo revelan la magnitud del poder bélico que ostentaba alias «Malayo» dentro de la organización de las Conquistadoras de la Sierra. Según las estimaciones oficiales, este temido cabecilla tenía bajo su mando directo a un ejército de al menos 40 hombres fuertemente armados. Este brazo delincuencial se encargaba no solo de ejercer un férreo control territorial en las zonas rurales y suburbanas, sino también de asegurar y dinamizar las principales rutas de salida para los cargamentos de cocaína producidos en el interior del país, utilizando la periferia estratégica de la Alta Guajira como plataforma de exportación ilegal hacia los mercados internacionales.

Para sostener este monopolio delictivo, la subestructura criminal “Javier Cáceres” mantenía una sangrienta y violenta confrontación abierta contra otras bandas locales, principalmente contra el Grupo Delincuencial Común Organizado conocido como “Los JJ”. Esta guerra territorial por el dominio de las rentas ilícitas ha sido el principal detonante de las tasas de homicidios y extorsiones en el departamento. Adicionalmente, se determinó que alias «Malayo» gozaba de un estatus privilegiado dentro de la organización global de las ACSN, siendo considerado el hombre de máxima confianza de Naín Andrés Pérez Toncel, alias “Naín” o “Bendito Menor”, quien figura en los organigramas oficiales de la fuerza pública como el jefe supremo de toda la estructura criminal de la Sierra Nevada.

Terror digital e incautaciones en la Troncal del Caribe

Uno de los hechos más escalofriantes que vinculan directamente a alias «Malayo» con la violencia explícita en la región es el asesinato de un ciudadano ocurrido en el barrio Dividivi de Riohacha. Según las investigaciones de la Fiscalía, este homicidio no fue un hecho aislado, sino un acto premeditado de propaganda del terror. El crimen fue grabado en video por los mismos perpetradores materiales y posteriormente difundido de forma masiva en las plataformas de redes sociales durante mediados del mes de junio. Las autoridades señalaron que la viralización de este metraje se hizo con el “propósito explícito de intimidar a la población civil y enviar un mensaje desafiante a las autoridades” judiciales y policiales.

Al momento de realizarse los allanamientos que dieron con su paradero, las autoridades lograron confiscar un importante arsenal que servirá como material probatorio en los juicios venideros. Entre los elementos incautados se encuentran dos armas de fuego de corto alcance, cinco proveedores, 71 cartuchos de diferentes calibres, material técnico de intendencia y siete equipos de telefonía móvil de última tecnología, los cuales ya están siendo analizados por los peritos forenses para extraer información clave sobre los enlaces de la organización.

Con la caída de alias «Malayo», las autoridades debilitan considerablemente la estructura logística de la subestructura criminal “Javier Cáceres”, un grupo que en la actualidad cuenta con aproximadamente 97 integrantes activos distribuidos estratégicamente entre componentes puramente armados y redes de apoyo logístico urbano. El principal centro de gravedad de estas operaciones criminales se venía concentrando sobre la Troncal del Caribe, una de las arterias viales más importantes de la costa norte colombiana. A través de esta vía, el grupo ejercía un dominio directo sobre el corredor que conecta directamente con la zona portuaria de Santa Marta, facilitando sus actividades de contrabando y narcotráfico a gran escala. Las autoridades confirmaron que los operativos continuarán con el fin de desmantelar por completo los reductos de esta organización.

Entérate con El Expreso