Los datos de la más reciente edición de las Pruebas PISA 2025, aplicadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a jóvenes de 15 años en 91 países, confirman que la calidad de la educación en Colombia se encuentra estancada y con marcados retrocesos en áreas esenciales. Aunque el promedio general del país se mantuvo similar al del ciclo de 2022, las cifras muestran caídas críticas en Lectura y Matemáticas, un estancamiento estructural que mantiene a Colombia muy por debajo del promedio global de la OCDE y por detrás de varios pares latinoamericanos.
El impacto más severo se registró en Lectura, considerada por expertos como la habilidad transversal del aprendizaje. Colombia obtuvo un puntaje promedio de 399 puntos, lo que representa un descenso directo frente a los 409 puntos alcanzados en 2022 y una distancia abismal frente al récord histórico del país de 425 puntos en 2015. La cifra queda lejos del promedio de la OCDE (461 puntos), del líder regional, Chile (436 puntos), y de la nación con el mejor desempeño global, Singapur (535 puntos).
En Matemáticas, la competencia históricamente más débil en el país, el puntaje descendió a 381 puntos (dos menos que en 2022 y lejos del máximo histórico nacional de 391 puntos en 2018). En el contexto global, la brecha es gigantesca al compararse con el promedio de la OCDE (463 puntos) y con la región china de Pekín-Shanghái-Jiangsu-Zhejiang (B-S-J-Z), que lideró la prueba. A nivel latinoamericano, Uruguay encabezó el área con 405 puntos.
La única área que mostró una leve variación positiva fue Ciencias, donde los estudiantes colombianos alcanzaron 414 puntos, tres más que en 2022. Este se convirtió en el segundo mejor registro histórico nacional tras los 418 puntos de 2015. No obstante, sigue estando bastante rezagado frente a la media de la OCDE (482 puntos) y el estándar de la región B-S-J-Z de China (597 puntos).
El estancamiento en los niveles de aprendizaje fundamental
Al evaluar el rendimiento de los alumnos según la escala oficial de siete niveles de la OCDE (donde el Nivel 2 representa la base de aprendizaje mínimo requerida para la edad), los datos revelan un panorama desalentador:
- Matemáticas: El 71 % de los estudiantes colombianos no logró alcanzar el Nivel 2. Esto significa que 7 de cada 10 jóvenes carecen de las habilidades matemáticas básicas. En los países de la OCDE, esta deficiencia afecta solo al 35 %. Asimismo, menos del 1 % se ubicó en los niveles superiores (5 y 6), frente al 8 % internacional.
- Lectura: Un 55 % de los alumnos no llegó al estándar mínimo del Nivel 2, un aumento de 12 puntos porcentuales en la proporción de bajo rendimiento si se compara con el 43 % registrado en 2015. En la OCDE, este grupo deficiente representa el 31 %.
- Ciencias: La mitad de los evaluados (50 %) se situó por debajo del mínimo vital, doblegando la proporción de la OCDE (26 %). En contraste, apenas un 1 % logró ubicarse entre los estudiantes de rendimiento sobresaliente.
Frente a la comparación regional, Romina Durán, jefa de Investigación del Instituto de Evidencia Educativa, apuntó que Colombia se ubica por debajo de Chile, Uruguay, Costa Rica, México y Brasil, aunque supera a Perú, Argentina, Ecuador, El Salvador, Paraguay, República Dominicana y Guatemala. Durán advirtió que «mientras otros dominios muestran mayor estabilidad, la lectura retrocede: Colombia comparte así un problema extendido en la región, pero con una caída significativa que merece atención específica».
Por su parte, el analista educativo Francisco Cajiao explicó que la prueba de 2025 refleja los verdaderos estragos acumulados de la pandemia, ya que evaluó a jóvenes que cursaban sus primeros años escolares durante el confinamiento. No obstante, enfatizó que los avances de otros países evidencian un descuido institucional: «Estamos hablando de cuatro años en los cuales el gobierno realmente hizo muy poco por la calidad de la educación básica. Durante todo este periodo de Gustavo Petro se hizo un gran énfasis en la educación superior, pero realmente hubo muy poca intervención en la mejora de la calidad de la educación básica y media, y esto se siente y, ahora, se evidencia».
Bullying, ciberacoso y ausentismo: El deterioro del clima escolar
Además del rendimiento académico, la evaluación internacional analizó el ambiente de convivencia dentro de las aulas, exponiendo serias problemáticas en los planteles del país. Un 20,7 % de los estudiantes colombianos reportó ser víctima de algún tipo de acoso escolar, cifra por encima del promedio de la OCDE (19,6 %). En detalle, el 13,4 % sufrió por la difusión de rumores falsos, el 10,7 % por burlas, el 4,3 % por agresiones físicas (golpes o empujones), el 3,6 % por distribución de contenido ofensivo en redes y el 3,4 % por amenazas directas.
Respecto al ciberbullying, el 4 % de los estudiantes indicó que se difundió información perturbadora sobre ellos en internet sin su consentimiento (frente al 3 % de la OCDE). Los datos comprobaron una correlación directa entre la violencia digital y el rendimiento: los estudiantes víctimas de ciberacoso obtuvieron, en promedio, 39 puntos menos en Ciencias en comparación con sus pares.
A este escenario se suma el ausentismo escolar. Cerca del 30 % de los jóvenes encuestados admitió haber faltado al menos un día completo al colegio en las dos semanas previas a la prueba, superando el estándar internacional de la OCDE (22 %). Adicionalmente, un 19 % manifestó haberse saltado clases individuales.
Cajiao advirtió sobre las graves implicaciones socioeconómicas de mantener estos bajos estándares en la formación básica: «En un país donde la población no tiene las competencias formativas necesarias, es muy difícil que haya progresos en ciencia y tecnología… La gente menos preparada es mucho menos productiva y eso significa un atraso tremendo para el país».


