Las calles de Riohacha, la capital de La Guajira, se convirtieron en el escenario de una abierta demostración de poder por parte de estructuras al margen de la ley. Nain Andrés Pérez Toncel, conocido bajo el alias de Bendito Menor o Naín, reapareció públicamente liderando una concurrida caravana de motocicletas que recorrió las vías principales de la ciudad. El acontecimiento tuvo lugar tras confirmarse la eliminación de la Selección Colombia del Mundial 2026, un momento de alta congestión en el espacio público que, según denuncias y registros audiovisuales, fue aprovechado por la organización criminal para movilizarse sin que se registrara ningún tipo de intervención por parte de las autoridades policiales o militares del departamento.
El recorrido fue documentado en video y posteriormente difundido en las redes sociales por el propio jefe de la estructura armada. En las imágenes registradas se puede observar cómo decenas de ciudadanos se sumaron al trayecto, siguiendo y exaltando la figura del señalado delincuente, quien se desplazaba en compañía de su pareja sentimental, Rosa Angélica Tarazona, conocida en el ámbito criminal como La Bebecita, además de un grupo de sus lugartenientes de confianza.
Para los habitantes y analistas del conflicto en la región Caribe, esta movilización constituye un desafío directo hacia la Fuerza Pública y el Estado. De igual manera, se interpreta como un mensaje contundente de control territorial dirigido a otras organizaciones armadas ilegales que compiten activamente por el dominio de las rutas del narcotráfico, el cobro de extorsiones y diversas rentas criminales en esta zona septentrional del país.
Control territorial y reaparición en redes sociales
Alias Bendito Menor es identificado por las agencias de inteligencia del Estado como el líder principal del frente de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (Acsn), un grupo armado ilegal organizado que también es denominado por las autoridades como Los Pachenca. La facilidad y la total impunidad con la que la caravana se desplazó por los sectores neurálgicos de la capital guajira evidencian la preocupante capacidad de intimidación, el poder de movilización y el arraigado control social que este grupo ejerce sobre la población civil de la región.
Las publicaciones realizadas por el jefe del frente delictivo no son un hecho aislado en las plataformas digitales. Previamente, el 24 de junio de 2026, luego del encuentro futbolístico en el que la selección nacional se enfrentó a su similar de la República Democrática del Congo, Pérez Toncel había difundido una serie de fotografías junto a La Bebecita. Dichas imágenes fueron capturadas en una propiedad tipo casa finca, cuya ubicación geográfica exacta permanece bajo reserva.
En esas publicaciones previas, el investigado celebró de forma efusiva las acciones deportivas del seleccionado, compartiendo mensajes de corte patriótico y regionalista. No obstante, su reciente aparición en los cascos urbanos ha generado alarmas generalizadas. La opinión pública y los usuarios de redes sociales que monitorean la compleja situación de orden público en la Sierra Nevada de Santa Marta y La Guajira cuestionaron con severidad cómo el líder criminal continúa emitiendo comunicados y exponiéndose de forma masiva, mientras las autoridades aseguran mantener vigentes diversos operativos de búsqueda y captura en todo el territorio de la costa norte colombiana.
Patrullajes armados y amenazas de «limpieza social»
Más allá de las celebraciones y las movilizaciones masivas, la situación en Riohacha reviste una gravedad mayor debido a la difusión de otros videos donde se observa a alias Naín ejecutando acciones de control militar coercitivo. En las piezas de video, el máximo cabecilla de las Acsn aparece recorriendo diferentes sectores periféricos y barrios vulnerables de la ciudad, emitiendo amenazas explícitas contra miembros de bandas rivales en medio de la actual escalada de violencia que afecta al Caribe.
En uno de los fragmentos de video compartidos en entornos digitales, Pérez Toncel afirma categóricamente que su organización se encuentra realizando labores de vigilancia ilegal. «Aquí estamos en el Dividivi (corregimiento de Riohacha). Estamos es patrullando por todos lados. Llegó la hora. Puros conquistadores. Vamos a ver qué es lo que es», expresa el cabecilla ante la cámara. En su discurso, el señalado delincuente sostiene que su presencia no busca infundir temor generalizado en la ciudadanía, sino contrarrestar las acciones delictivas de dos sujetos a quienes identificó con los alias de Danielito y Luis Ángel.
Asimismo, en un intento por ganar legitimidad ante las comunidades locales mediante un discurso populista y criminal, Pérez Toncel anunció modificaciones en el actuar financiero de su estructura armada. Aseguró de manera pública que, a partir de la fecha de la grabación, el grupo dejaría de efectuar cobros coercitivos y extorsiones a los pequeños, medianos y grandes comerciantes locales, así como a los emprendedores de la región, argumentando que su propósito actual es supuestamente servir y proteger al pueblo de Riohacha.
Sin embargo, la realidad de las calles contradice el discurso de protección. En otra grabación se evidencia el instante en que el líder de Los Pachenca arriba junto a hombres fuertemente armados a una vivienda ubicada en el barrio Siete de Agosto. En el sitio, los ocupantes e inquilinos de la propiedad son sometidos a interrogatorios e intimidaciones directas con el fin de obtener información sobre el paradero de sus rivales.
Las imágenes muestran a un ciudadano arrodillado en el suelo, con las manos sobre la cabeza, suplicando por su integridad física ante las amenazas del grupo criminal. Durante la incursión armada, se escucha a los delincuentes exigir que alias Danielito abandone su escondite, advirtiendo que deberá responder por muertes ocurridas en la zona. Finalmente, el cabecilla ratificó que su organización avanza en lo que denominó una campaña de «limpieza social» dirigida contra atracadores, extorsionistas y asesinos del sector, consolidando un escenario de control delictivo absoluto ante la mirada ausente de las instituciones del Estado.


