Un potente terremoto de magnitud 7,0 sacudió la Región Autónoma del Tíbet, al suroeste de China, durante la noche del jueves 22 de octubre de 2026. El movimiento telúrico, que sorprendió a los habitantes en plena madrugada a las 22:33 hora local, se originó a una profundidad superficial de apenas 10 kilómetros, lo que intensificó la sacudida en la superficie y provocó momentos de profundo pánico en las zonas de alta montaña.

Los reportes oficiales del Centro de Redes Sismológicas de China (CENC) y del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) detallaron que el epicentro se localizó en una zona montañosa extremadamente elevada de la prefectura de Nagqu, específicamente en el cantón de Maru, dentro del distrito de Baqên, a una altitud promedio cercana a los 4.864 metros sobre el nivel del mar y a unos 400 kilómetros al noreste de Lhasa, la capital tibetana. Este sismo se convirtió en el evento de mayor intensidad registrado en territorio chino desde enero de 2024.

Impacto y labores de emergencia en la zona afectada

Tras el potente impacto, las autoridades chinas activaron de inmediato una respuesta de emergencia de nivel inicial y desplegaron operativos de rescate durante la madrugada. De acuerdo con los balances preliminares difundidos por la agencia estatal Xinhua, el desastre dejó al menos 16 personas fallecidas y decenas de heridos, de los cuales varios se encuentran en estado grave. Asimismo, el movimiento telúrico provocó el colapso de más de 300 viviendas y edificaciones tradicionales, además de ocasionar severas afectaciones en el suministro de electricidad y en las redes de telecomunicaciones de la región.

Ante la dificultad de acceder a un terreno montañoso tan agreste y remoto, el Gobierno central movilizó al ejército, incluyendo a más de 300 efectivos de la Región Militar del Tíbet y de la Policía Armada, dotados con vehículos de rescate, equipos médicos de campaña y tecnología de drones para realizar vuelos de reconocimiento nocturno. Paralelamente, más de 12.400 personas fueron evacuadas de manera preventiva mientras brigadas de ayuda humanitaria entregaban suministros esenciales como tiendas de campaña, casas prefabricadas, camas plegables, edredones y estufas para proteger a los damnificados de las gélidas temperaturas de la cordillera.

Contexto geológico de una región altamente sísmica

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) recordó que toda la extensión del Himalaya y la meseta tibetana conforma una de las zonas tectónicas más peligrosas e intensas del planeta. Esta vulnerabilidad geológica responde al fenómeno de colisión continental, en el cual la placa tectónica de la India avanza de manera continua hacia el norte a una velocidad estimada entre 40 y 50 milímetros por año, chocando frontalmente contra la placa Euroasiática.

Esta presión colosal deforma de manera constante la corteza terrestre, acumulando energía que se libera a través de una compleja red de fallas geológicas orientadas de este a oeste y sistemas de cabalgamiento. La región cuenta con un historial de desastres devastadores, como el histórico terremoto de Assam en 1950 (magnitud 8,6), el sismo de Wenchuan en 2008 con más de 87.000 víctimas mortales, y antecedentes más cercanos en la propia meseta tibetana que reafirman la constante amenaza sísmica a la que se enfrentan las comunidades locales.

Entérate con El Expreso