La furia de la naturaleza volvió a golpear con severidad a la provincia de García Rovira, en el departamento de Santander. Las fuertes precipitaciones registradas durante el pasado miércoles en el imponente páramo del Almorzadero desencadenaron una grave creciente súbita de las quebradas Sisota y Los Verdes. Este fenómeno hidrológico provocó una devastadora avalancha que azotó de forma directa al municipio de Guaca, dejando un balance preliminar de pérdidas estimadas en cerca de $960 millones de pesos, además de un centenar de familias incomunicadas y múltiples afectaciones en infraestructura vial y agropecuaria.
De acuerdo con el reporte oficial entregado por las autoridades locales, la emergencia golpeó con dureza a la vereda Sisota, donde 120 familias sufrieron la interrupción total del servicio tras los daños ocasionados al acueducto veredal. El alcalde de la localidad, el arquitecto Ángel Ferney Villamizar Villamizar, advirtió que la cifra económica podría incrementarse conforme avancen las labores de inspección en las zonas más apartadas. “Valoramos las pérdidas aproximadamente en 960 millones de pesos y seguimos trabajando en el diagnóstico de lo que está pendiente, porque aún la creciente sigue bastante alta”, puntualizó el mandatario local.
Devastación en el sector agropecuario y colapso estructural
El impacto de la avalancha no solo se tradujo en daños a la infraestructura de servicios públicos, sino que arrasó por completo con el sustento económico de varios habitantes de la zona rural. En el ámbito piscícola, una familia entera que dependía de esta actividad productiva sufrió la pérdida total de cerca de 10.000 alevinos, los cuales murieron ahogados o terminaron siendo arrastrados por la fuerza caudalosa de la corriente, que además destruyó los estanques donde se cultivaban.
Asimismo, la emergencia destruyó aproximadamente 10 hectáreas de cultivos de pancoger, afectando principalmente las cosechas de papa, cebolla y ajo. El balance de infraestructura privada señala que dos viviendas presentan graves daños estructurales, obligando a sus propietarios a buscar refugio temporal. Por fortuna, la rápida reacción de los organismos de socorro permitió la evacuación oportuna de los pobladores en riesgo, evitando así un saldo trágico en vidas humanas. Hasta el momento no se reportan heridos ni víctimas mortales, confirmó el alcalde Villamizar, destacando la eficiencia de los protocolos de atención rápida.
Vías cerradas, puentes caídos y llamado urgente de auxilio
La movilidad en la región se encuentra en una situación crítica. La fuerza de la avalancha arrasó de manera violenta con una alcantarilla y una batea de tránsito, dejando además cuatro puentes afectados. Entre las estructuras comprometidas se encuentra un puente que facilita la comunicación con el vecino municipio de Cerrito y otros tres pasos vehiculares fundamentales que conducen hacia San Andrés.
Según el consolidado departamental de novedades por las lluvias, la carretera que conecta a la cabecera municipal de Guaca con las veredas Los Ranchos y Sisota permanece con cierre total. Ante este panorama de aislamiento, la administración municipal hizo un pedido de auxilio al Gobierno Departamental y Nacional, solicitando con extrema urgencia maquinaria tipo oruga para realizar labores de reencauzamiento del río y despeje de escombros. Igualmente, se requiere el envío inmediato de tuberías para restablecer el suministro de agua potable a las familias damnificadas en la vereda Sisota.
Clima adverso y el contexto del fenómeno de El Niño
Esta catástrofe natural ocurre en un escenario climático complejo y contradictorio. La emergencia se presenta en medio del desarrollo oficial del fenómeno de El Niño, el cual fue declarado de manera formal por el Ideam el pasado 8 de octubre, y cuyos efectos meteorológicos podrían extenderse hasta el cierre del primer semestre del 2027.
Aunque este fenómeno climático suele relacionarse de forma directa con temporadas prolongadas de sequía e incendios forestales, el Ideam ha enfatizado en repetidas ocasiones que esto no significa la ausencia absoluta de precipitaciones. Los meses de octubre y noviembre corresponden históricamente a la segunda temporada de lluvias en el territorio nacional. No obstante, los pronósticos indican que las precipitaciones podrían registrar niveles inferiores al promedio en regiones estratégicas como la Andina, Pacífica y Caribe.
El instituto técnico explicó que la convergencia entre las anomalías de El Niño, la temporada húmeda actual y el tránsito constante de ondas tropicales propicia la formación repentina de tormentas severas y crecientes súbitas, tal como ocurrió en las quebradas Sisota y Los Verdes. Para agravar la situación, el alcalde de Guaca advirtió que los pronósticos meteorológicos continúan anunciando lluvias persistentes en la zona, lo que mantiene a todo el municipio bajo alerta roja y en máxima vigilancia para prevenir nuevas emergencias.


