Momentos de alta tensión y zozobra vivieron los habitantes y transeúntes del área perimetral del centro histórico de Popayán, luego de que un grupo de personas privadas de la libertad intentara realizar un escape masivo de las instalaciones donde funciona un centro de detención transitorio. El establecimiento, que opera en el inmueble de la antigua escuela Laura Valencia en el barrio San Francisco, fue el escenario de una rápida maniobra de evasión que fue neutralizada a tiempo por la Policía Metropolitana de Popayán y el Ejército Nacional.

Según los reportes preliminares entregados por las autoridades locales, los hechos iniciaron durante las horas del mediodía, coincidiendo con el horario de distribución del almuerzo. Varios reclusos del establecimiento sorprendieron y redujeron al uniformado encargado de la custodia en la zona. Posteriormente, el grupo inició un motín interno que les permitió escalar hacia la parte superior de las estructuras edilicias.

Una vez en la parte alta de la edificación, los detenidos lograron abrir un boquete en las láminas de la cubierta para acceder a los techos. Su objetivo final era ganar la vía pública y dirigirse hacia las riberas del río Molino, aprovechando la cercanía geográfica con esta cuenca hidrográfica para facilitar su escape y dispersión.

Despliegue operativo y acordonamiento de la zona

La activación de las alarmas institucionales permitió una reacción inmediata de los cuadrantes policiales y las unidades especiales. Múltiples patrullas de la Policía Metropolitana acudieron al barrio San Francisco para rodear el perímetro de la carceleta temporal. Ante la gravedad y la complejidad del evento, fue necesario el respaldo defensivo de personal del Ejército Nacional, que apoyó la consolidación del área exterior.

Para mitigar riesgos colaterales hacia la comunidad civil, las autoridades establecieron un estricto cordón de seguridad que abarcó varias manzanas del sector. Esta medida incluyó el cierre preventivo del tránsito peatonal y vehicular en las principales vías de acceso hacia la zona del centro histórico. La restricción generó algunos atascos y momentos de incertidumbre entre comerciantes, peatones y ciudadanos que transitaban por el área en ese momento.

A través de registros en video captados por transeúntes y residentes locales, se constató la presencia de varios internos situados sobre la parte alta del inmueble. Las imágenes registran el momento en que personal policial utilizó mecanismos de disuasión, realizando disparos de advertencia al aire con el fin de frenar el avance de los reos e instarlos a retornar hacia las áreas de aislamiento interior.

Testigos del operativo expresaron el impacto de la situación. Ciudadanos que transitaban por el lugar manifestaron haber escuchado gritos de alerta sobre la evasión de los internos, seguidos por la llegada masiva de refuerzos policiales que acordonaron las vías en cuestión de minutos. La rápida evacuación de civiles redujo las posibilidades de afectaciones a terceros en las proximidades del recinto.

Recuento de personal y retorno a la normalidad

El operativo institucional permitió retomar el control absoluto del establecimiento en un lapso inferior a las dos horas desde la activación del motín. Tras la contención física de las estructuras, la fuerza pública procedió a ingresar de manera controlada al centro transitorio para iniciar los protocolos correspondientes de recuento, verificación e identificación del personal retenido.

Voceros policiales informaron de manera preliminar que, gracias a la pronta reacción de la custodia, un porcentaje importante de los prisioneros involucrados desistió del intento de escape y regresó por la misma abertura efectuada en la cubierta de la estructura.

El procedimiento posterior se centró en la conteo exhaustivo individual para corroborar la presencia total del inventario de detenidos y descartar fugas consumadas durante el pico de tensión. Simultáneamente, personal técnico procedió con la inspección del estado estructural de la edificación para coordinar los arreglos de infraestructura requeridos en la cubierta y reforzar los esquemas de vigilancia.

El caso pone nuevamente sobre la mesa la problemática del hacinamiento y la seguridad en las instalaciones temporales de detención que funcionan en antiguas infraestructuras no construidas con especificaciones penitenciarias de alta seguridad. Las autoridades locales continuarán realizando las indagaciones pertinentes para determinar responsabilidades internas e incrementar las medidas preventivas en este tipo de recintos en la capital caucana.

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