Un violento suceso ocurrido durante la celebración de las fiestas patronales del corregimiento de Las Tinas, en la jurisdicción municipal de Corozal (Sucre), encendió las alarmas de la comunidad local y de diversas organizaciones defensoras de la vida sintiente. En medio de una multitudinaria jornada festiva de carácter nocturno, un altercado entre particulares degeneró en un lamentable acto de intolerancia que involucró de forma directa a un perro. El animal fue presuntamente utilizado por uno de los contendientes como un elemento de agresión física para golpear a otra persona.

De acuerdo con las versiones recabadas entre testigos presenciales y residentes de la zona rural, el conflicto se desencadenó en plena vía pública en momentos en que decenas de personas disfrutaban de las festividades del corregimiento. En medio de los gritos y la confusión propios de la confrontación callejera, un ciudadano que aparentemente se encontraba bajo los efectos de bebidas embriagantes tomó de forma abrupta a un canino que transitaba por el sector. Según relatos concordantes, el individuo sujetó al animal por sus extremidades posteriores —mientras que otros testimonios indican que lo agarró por la cola— y procedió a lanzarlo o arremeterlo de manera directa contra la humanidad de otro sujeto involucrado en la disputa.

El episodio causó un profundo estupefacción entre los asistentes, dado que el canino quedó atrapado de forma completamente involuntaria en un ambiente hostil, sufriendo el impacto y el estrés de una confrontación física ajena. Los hechos, grabados de forma parcial por testigos y posteriormente difundidos a través de plataformas digitales, desataron un vendaval de críticas por el nivel de cosificación y crueldad hacia la criatura.

Investigación formal y llamados a las autoridades locales

Ante la gravedad del comportamiento registrado, habitantes del corregimiento de Las Tinas e integrantes de redes de protección animal manifestaron su rotundo rechazo y solicitaron la pronta actuación de los organismos institucionales. La petición ciudadana exige la participación coordinada de la Policía Nacional, la Inspección de Policía de Corozal y la Fiscalía General de la Nación para lograr la identificación plena del agresor, establecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que operó la conducta y evaluar de manera integral la condición médica y la integridad del perro afectado.

Los líderes comunitarios han remarcado que este tipo de actuaciones no representan el espíritu festivo ni la tradición de la localidad, por lo cual consideran urgente un pronunciamiento oficial que siente un precedente contundente frente a la violencia intencionada contra los animales. La valoración médico-veterinaria del canino resulta decisiva dentro de este proceso para determinar la presencia de lesiones osteomusculares, traumatismos internos o repercusiones psicológicas derivadas del impacto.

Asimismo, las voces comunitarias señalan que la presencia de alcohol en las fiestas patronales no debe operar como una justificación o atenuante de actos brutales, sino que subraya la necesidad de reforzar la presencia policial, el control de riñas e implementar controles más estrictos de espacio público durante eventos masivos.

El marco legal del maltrato animal en la legislación colombiana

El panorama jurídico para el presunto responsable se enmarca en la Ley 1774 de 2016, normativa expedida por el Congreso de la República de Colombia que transformó el estatus legal de la fauna en el país, transitando del concepto tradicional de bienes muebles al reconocimiento expreso de los animales como seres sintientes. Esta ley sanciona de manera taxativa todo acto de crueldad, violencia o negligencia que cause sufrimiento injustificado, dolor, lesiones físicas o la muerte de una especie viva.

En el ámbito del Derecho Penal, el Código Penal colombiano contempla el delito contra la vida, la integridad física y emocional de los animales. En caso de determinarse que la acción perpetrada en el corregimiento de Las Tinas provocó menoscabo grave a la salud del canino, la persona procesada podría enfrentar penas privativas de la libertad que van desde los 12 hasta los 36 meses de prisión. A su vez, el ordenamiento contempla agravantes punitivos cuando las agresiones se cometen en espacio público, con sevicia, delante de menores de edad o mediante el uso de métodos de extrema violencia.

Paralelamente, las vías administrativas y contravencionales estipuladas en el Código Nacional de Policía y Convivencia facultan a las autoridades para imponer fuertes sanciones económicas y multas pecuniarias a quienes ejecuten maltrato animal. Del mismo modo, la norma establece inhabilidades especiales para la tenencia o el desempeño de profesiones y oficios relacionados con la custodia, cuidado o comercio de animales.

El caso ocurrido en Sucre vuelve a poner en el centro del debate público la urgencia de fortalecer los programas de sensibilización y pedagogía sobre la protección de la fauna, así como la efectividad en la aplicación de las sanciones legales frente a conductas infractoras. La comunidad de Corozal se mantendrá a la espera de los avances en las indagaciones preliminares y del informe que entreguen las autoridades competentes sobre el rescate y estado de salud del animal involucrado.

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