Tras una semana del doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela, los equipos de emergencia lograron un rescate calificado como milagroso. Hernán Gil, un trabajador que permaneció más de siete días sepultado bajo toneladas de concreto, fue extraído con vida este jueves tras una intensa labor humana y técnica.

El operativo, que se extendió por 114 horas ininterrumpidas, culminó con éxito en la localidad costera de La Guaira. La noticia se dio a conocer inicialmente a través de la Cruz Roja Costarricense, una de las tantas instituciones internacionales desplegadas en la zona de desastre, cuyo personal exclamó en redes sociales: “¡Hernán está afuera!”. Minutos después, el sobreviviente fue estabilizado y trasladado de urgencia en una ambulancia de la Cruz Roja Venezolana hacia un centro médico cercano para recibir atención especializada.

El sismo y la ventana de supervivencia

El incidente que originó la emergencia ocurrió una semana atrás, cuando una combinación de dos sismos principales, con magnitudes de 7,2 y 7,5, causó el colapso de numerosas estructuras en la región septentrional del país.

Hernán Gil se desempeñaba como vigilante y, en el momento exacto del desastre, se encontraba en la garita de seguridad de un edificio. Dicha estructura colapsó por completo, dejándolo atrapado en un espacio sumamente reducido bajo los escombros de concreto.

A medida que los días avanzaban, las esperanzas de hallar personas con vida disminuían notablemente, dado que los protocolos internacionales sitúan las primeras 72 horas como el margen crítico para la supervivencia. No obstante, el hallazgo de Gil cambió la dinámica del despliegue logístico y obligó a los rescatistas a concentrar todos sus esfuerzos en lo que denominaron una compleja “ventana de supervivencia”. Durante el tiempo que duraron los trabajos de excavación, el personal médico y de salvamento logró mantenerlo hidratado y alimentado a través de los pequeños conductos de ventilación disponibles, preservando así sus constantes vitales.

Coordinación internacional en el terreno

El proceso para remover los materiales se ejecutó de forma milimétrica por los equipos internacionales de búsqueda y rescate (USAR). El principal desafío radicaba en que cualquier movimiento brusco o corte erróneo en el hormigón armado podía alterar el frágil equilibrio de la estructura colapsada, provocando un segundo derrumbe que sepultara tanto a la víctima como a los operarios.

Un momento clave de la operación quedó registrado en video por los Bomberos de Chile, quienes participaban activamente en las maniobras. En las imágenes grabadas durante la madrugada, se pudo observar a Gil consciente en el interior del estrecho túnel excavado. Los rescatistas le solicitaron: “Hernán, necesito que mires a la cámara”, un requerimiento técnico fundamental para evaluar visualmente sus reflejos y su estado neurológico. El hombre levantó la cabeza y respondió con timidez, confirmando de manera definitiva que poseía la fuerza necesaria para resistir el tramo final de la extracción.

En las labores globales de mitigación de la catástrofe en Venezuela participan actualmente más de 3.000 rescatistas procedentes de 29 países. La cooperación internacional ha resultado indispensable ante la magnitud de un desastre que, según balances oficiales de las autoridades venezolanas, ya supera los 2.000 fallecidos, miles de heridos y decenas de miles de personas damnificadas a causa del sismo principal y sus posteriores réplicas.

Aunque las operaciones de rescate en el país entran de forma progresiva en su fase de cierre y se inicia el retiro de las delegaciones extranjeras, el rescate de Hernán Gil queda marcado como el último gran hito de supervivencia en medio de la tragedia humanitaria. De momento, las autoridades médicas de la Cruz Roja no han emitido un parte oficial detallado sobre la gravedad de sus lesiones, aunque se confirmó que ingresó al centro de salud en condición estable y consciente.

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