Tras más de dos semanas de bloqueos en la frontera entre Colombia y Ecuador, los gremios del transporte, comercio exterior y logística decidieron levantar la medida este viernes desde las 7:00 de la mañana. La decisión pone fin a una protesta que mantuvo restringido el paso vehicular en inmediaciones del Puente Internacional de Rumichaca, uno de los principales corredores binacionales.

El cierre, que se extendió por cerca de 18 días, fue liderado por camioneros, almacenadores de aduanas y actores del comercio regional, quienes bloquearon el tránsito de carga y vehículos, permitiendo únicamente el paso peatonal mediante transbordos. La medida buscaba presionar a los gobiernos de Colombia y Ecuador frente a las recientes decisiones arancelarias que afectan el intercambio comercial.

A pesar de no lograr la derogación de los decretos que originaron la protesta, los gremios optaron por levantar el bloqueo como un acto que calificaron de “buena voluntad”. Así lo confirmó Óscar Obando, representante del sector, quien señaló que prolongar la medida resultaba inviable ante la falta de avances concretos en las negociaciones.

El levantamiento se realizará con acompañamiento de autoridades como Policía y organismos de tránsito, con el objetivo de garantizar una reapertura ordenada y segura. Se espera que, tras el retiro de los vehículos y estructuras utilizadas en el bloqueo, la movilidad se normalice progresivamente entre Ipiales y Tulcán, donde ya se reportan altos volúmenes de carga represada.

El impacto económico de la protesta ha sido significativo. De acuerdo con la Cámara de Comercio de Ipiales, las pérdidas alcanzaron cerca de cinco millones de dólares diarios, afectando de manera directa al comercio binacional, uno de los principales motores económicos de la región fronteriza entre Nariño y la provincia ecuatoriana del Carchi.

Las afectaciones también se extendieron al sector turismo. Autoridades locales, como el alcalde de Pasto, advirtieron que el cierre de la frontera comprometía la llegada de visitantes ecuatorianos en temporada de Semana Santa, una de las más importantes del año para la economía regional, tradicionalmente dinamizada por el ingreso de vehículos y divisas desde el país vecino.

En paralelo, desde el Gobierno colombiano se han planteado medidas para mitigar el impacto de la crisis. La cancillería anunció la preparación de un decreto que incluiría alivios tributarios e incentivos para los sectores afectados, mientras se mantienen abiertas las posibilidades de diálogo con el gobierno de Daniel Noboa en busca de soluciones recíprocas frente a los aranceles vigentes.

Aunque la reapertura marca un alivio inmediato para la movilidad y la actividad económica, los gremios han advertido que se mantendrán en asamblea permanente. El conflicto de fondo, relacionado con las medidas arancelarias y la competitividad del comercio fronterizo, sigue sin resolverse y dependerá de los avances diplomáticos entre ambos países.

Entérate con El Expreso