Una nueva tragedia minera enluta a Cundinamarca. Las autoridades confirmaron la muerte de los cuatro trabajadores que permanecían atrapados tras la explosión registrada en la mina Las Quintas, ubicada en la vereda Pueblo Viejo del municipio de Cucunubá. El accidente ocurrió en la noche del sábado 9 de mayo y volvió a encender las alarmas sobre las condiciones de seguridad en los socavones carboníferos de la región.

Las víctimas fueron identificadas como Yimir Ramos Rodríguez, Wilder Guerrero Villamil, Manuel Delgadillo Castellanos y Yorman Sneider Briceño López, quienes quedaron atrapados a más de 500 metros al interior de la mina luego de la detonación. Los cuerpos fueron recuperados tras varias horas de labores adelantadas por organismos de socorro y equipos especializados de rescate minero.

La emergencia fue atendida inicialmente por el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ubaté, unidades de Salvamento Minero, ambulancias de la zona, Policía de Cundinamarca, personal médico y funcionarios de la Alcaldía municipal. Desde el primer reporte, las autoridades indicaron que los trabajadores se encontraban atrapados bajo tierra mientras avanzaban las maniobras para intentar localizarlos con vida.

Sin embargo, durante la madrugada del domingo, la Gobernación de Cundinamarca confirmó el peor desenlace. El gobernador Jorge Emilio Rey informó públicamente el hallazgo sin vida de los cuatro mineros y expresó solidaridad con las familias afectadas por la tragedia.

“Lamentamos profundamente que se haya presentado un nuevo accidente con víctimas fatales en actividades mineras y expresamos nuestra solidaridad con las familias de los trabajadores fallecidos”, manifestó el mandatario departamental.

Una nueva tragedia minera golpea a Cundinamarca

El accidente en Cucunubá ocurre apenas días después de otra emergencia minera registrada en Sutatausa, donde nueve trabajadores murieron tras una explosión ocurrida el pasado 4 de mayo en una mina de carbón de la provincia de Ubaté. Con este nuevo hecho, el departamento suma 13 víctimas fatales en menos de una semana relacionadas con accidentes en explotaciones carboníferas.

La repetición de estas tragedias ha generado preocupación entre las autoridades, organismos de control y comunidades mineras de la región, donde cientos de familias dependen económicamente de esta actividad extractiva. Al mismo tiempo, el debate sobre las condiciones de seguridad en los socavones volvió a tomar fuerza tras conocerse que varias minas continúan operando pese a antecedentes de riesgos asociados a gases y ventilación.

Según el reporte preliminar entregado por Bomberos de Cundinamarca, la hipótesis inicial apunta a una posible acumulación de gases al interior de la mina. El capitán Álvaro Eduardo Farfán Vargas, delegado departamental de Bomberos, explicó que los peritajes técnicos continúan para establecer con exactitud las causas de la explosión.

“Las hipótesis iniciales que tenemos al momento, al parecer esto se da por acumulación de gases; sin embargo, la Agencia Nacional de Minería se encuentra realizando todas las actividades correspondientes para establecer cuáles fueron las causas que generaron este siniestro”, señaló el oficial.

La presencia de gas metano en minas subterráneas de carbón ha sido históricamente uno de los mayores riesgos en este tipo de explotaciones. Expertos señalan que una falla en los sistemas de ventilación o una chispa accidental pueden desencadenar explosiones de gran magnitud en cuestión de segundos.

Autoridades revisan condiciones legales y operativas de la mina

Tras la tragedia, las autoridades departamentales iniciaron una revisión sobre las condiciones legales y operativas de la mina Las Quintas. El gobernador Jorge Rey confirmó que el socavón contaba con título minero y licenciamiento ambiental otorgado en diciembre del año anterior. No obstante, aclaró que actualmente se investiga si la boca de mina donde ocurrió la emergencia hacía parte del área autorizada oficialmente.

“La mina contaba con título minero y licenciamiento ambiental otorgado en diciembre del año anterior. Sin embargo, se analiza si la boca de mina hacía parte del lindero autorizado”, explicó el mandatario.

La Agencia Nacional de Minería y demás autoridades técnicas adelantan inspecciones para verificar las condiciones de ventilación, los protocolos de seguridad industrial y el cumplimiento de las normas vigentes dentro de la explotación carbonífera. La Fiscalía General de la Nación también podría intervenir para determinar posibles responsabilidades administrativas o penales derivadas del accidente.

Mientras avanzan las investigaciones, las labores en la zona continúan enfocadas en la recuperación total del área y la recopilación de pruebas técnicas dentro del socavón. El acceso permanece restringido debido al riesgo de nuevas acumulaciones de gases y posibles desprendimientos internos.

El debate sobre la seguridad minera vuelve al centro de la discusión

La tragedia en Cucunubá reabre una discusión histórica sobre la seguridad laboral en la minería subterránea de carbón en Colombia. Municipios como Sutatausa, Ubaté, Cucunubá y Lenguazaque dependen en gran medida de esta actividad económica, pero también enfrentan frecuentes emergencias asociadas a derrumbes, explosiones y fallas estructurales.

Organizaciones sociales y familiares de trabajadores mineros han insistido en la necesidad de fortalecer los controles técnicos y las inspecciones periódicas, especialmente en minas de pequeña y mediana escala. Algunas voces también cuestionan si las medidas implementadas tras accidentes anteriores han sido suficientes para evitar nuevas tragedias.

El accidente vuelve a poner bajo la lupa la capacidad de supervisión de las autoridades mineras y ambientales, así como la efectividad de los protocolos de prevención frente a riesgos relacionados con acumulación de gases y ventilación subterránea.

Por ahora, las investigaciones avanzan mientras las familias de las víctimas enfrentan el duelo por una tragedia que sacude nuevamente al sector minero de Cundinamarca. En menos de una semana, dos explosiones en minas de carbón dejaron un saldo devastador de 13 trabajadores fallecidos, un panorama que mantiene en alerta a las autoridades y a las comunidades de la región.

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