Credit: Christian Orrego

Es innegable la pasión que despierta el fútbol, en los corazones de aquellos que
fecha tras fecha asisten al estadio a observar el espectáculo futbolístico, la
contienda que surge entre su amado equipo y el rival de turno, la rivalidad
expresada en canticos entre barras, la decoración del escenario, la previa y todo lo
que se gesta alrededor de dicha fiesta, hace que poco nos sorprenda el cambio de
piel de muchos politiqueros de turno que ahora aseguran ser hinchas de siempre
del equipo de la ciudad.


A quienes cuál afiebrados se les observa participar activamente, incluso lucen sus
camisetas, compradas recientemente por el furor y efervescencia del momento;
surgiendo varios cuestionamientos, donde estaban estos flamantes y férreos
hinchas cuando el equipo estaba en la B, cuando no contaba con los recursos
para el sostenimiento y funcionamiento, porque nunca antes en sus redes sociales
o en su vida cotidiana postearon o hicieron alarde de este tipo de contenido.
El trasfondo continúa siendo el mismo, porque su enfoque es ganar adeptos para
las futuras contiendas electorales, así que entre tanta hipocresía y conveniencia,
ahora el discurso populista de dichos Honorables Políticos se enfoca en el
“Barrismo Social”, pero relegando y desconociendo de que se trata, cuál es su
función y desconociendo los procesos adelantados por los líderes de las barras
más representativas del país, confundiendo la relevancia de este proceso con
regalar excursiones y boletería; el barrismo social, aún no es el paradigma
predominante de las barras populares Colombianas, ya que paradójicamente
continua presente el modelo de “barras bravas” como un estigma en la sociedad.
Cuando este modelo surgió en Argentina principalmente, lo que se reprodujo,
fueron las prácticas violentas de las barras inglesas e italianas, un fenómeno que
llegó a Colombia finalizando la década del 90, cuando se conformaron las
primeras barras populares en Medellín, Cali y Bogotá, hacia los años: 2003,
2006,2007 y 2008 se gestaron 13 encuentros en la capital del país, los cuales
fueron la semilla para la creación y el aporte de la ley 1270 de 2009, todo gracias
a la contribución y participación de los 20 líderes de las barras populares de
Colombia, pero solo hasta el año 2013 y en cabeza del ministerio de cultura de la
época, se logró visibilizar su socialidad y se conformó un colectivo de barrista
colombiano, creado e impulsado por la Fundación Social Juan Manuel Bermúdez
Nieto, demostrando que bajo estos encuentros es posible resignificar el Barrismo
popular.


Para poder hablar con propiedad de dotar al barrismo de un rol social y ciudadano,
por ser actores fundamentales de la sociedad, se debe tener en cuenta, que

muchos barristas de las principales ciudades del país, ya vienen trabajando y le
apuestan al barrismo social, como una estrategia de resignificación social, que
permite facilitar la transformación de su realidad, mediante acciones constantes y
transformadoras.


Por ello, se les recuerda a todos estos nuevos hinchas y adeptos que tienen
injerencia en la planificación y elaboración de las políticas públicas y planes de
desarrollo de la ciudad de Pereira, que en el contexto de barrismo social, se
reconoce la importancia de la barra local, pero no pueden desconocerse, ni
relegarse todos los actores hinchas de otros equipos, que pueden o no contar con
un mayor o menor número de hinchas que la del equipo local, dentro de la ciudad,
pero quienes al momento de las contiendas, realizan su despliegue desde las
diferentes ciudades de origen y los alrededores de la perla, rodeándola y en
muchos casos desbordando su capacidad logística.


Es desde esta realidad en donde la importancia y relevancia de que todos los
actores participen, cobra significado, para que sean tenidos en cuenta en estas
políticas, dinámicas y en las mesas de construcción, pues así fue concebido este
modelo de barrismo social y ahora no puede cambiarse a conveniencia de unos
cuantos de manera interna, por lo tanto, este proceso de cambio en las acciones
barristas al interior de los contextos sociales, lo que en realidad debe gestar es
bienestar, aceptación, acompañamiento, trabajo social, entre muchos otros
factores, que deben estar en sinergia con las características del constructo social
de la ciudad, en pro de un objetivo común, la reconstrucción del tejido social.

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