Tras el devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto, el Ministerio de Educación Nacional presentó una radiografía completa sobre las graves afectaciones sufridas en la infraestructura escolar del país y detalló las estrategias inmediatas que se pondrán en marcha. La titular de la cartera educativa, Viviane Morales, confirmó el colapso total de cientos de planteles en diversas regiones y anunció un plan de choque integral diseñado para garantizar la continuidad del servicio formativo y evitar que miles de niños, niñas y jóvenes interrumpan de manera prolongada su año académico.
Según el balance oficial presentado por la alta funcionaria, aproximadamente 3.100 instituciones educativas registraron daños de diversa magnitud tras el violento movimiento sísmico. El dato más impactante y preocupante del reporte señala que, del total de inmuebles afectados en la geografía nacional, 811 escuelas y colegios colapsaron por completo, quedando inhabilitados de manera definitiva para la realización de actividades presenciales en las aulas.
Frente a la magnitud del desastre, el Ministerio de Educación ha diseñado un esquema de contingencia por fases con el propósito central de evitar la deserción escolar, garantizar la flexibilidad académica y brindar estabilidad a las comunidades formativas golpeadas por el desastre natural. Al respecto, la ministra Morales enfatizó la urgencia de actuar de manera ágil y oportuna: “Hay que ver qué planes de flexibilización hay para que los estudiantes no se nos atrasen, no pierdan clases y no pierdan el semestre”.
Aulas virtuales y préstamo de espacios comunitarios
Para dar respuesta efectiva a la coyuntura, la estrategia del Gobierno nacional contempla una combinación de herramientas digitales, alianzas institucionales y uso de espacios comunitarios. En aquellas zonas urbanas que disponen de una conectividad a internet estable y funcional, la educación virtual se implementará como la primera opción pedagógica, aprovechando la experiencia acumulada por los docentes y las herramientas tecnológicas desarrolladas durante la emergencia sanitaria de la pandemia del COVID-19.
No obstante, en atención a las limitaciones de acceso digital que persisten en diversas regiones del territorio nacional, el plan del Ministerio incluye el préstamo e integración de infraestructuras pertenecientes a la sociedad civil y al sector privado. De esta manera, se habilitarán espacios físicos alternativos en iglesias, parroquias y sedes de cajas de compensación familiar, recintos que serán adecuados para permitir encuentros presenciales periódicos entre los alumnos, los docentes y los tutores educativos asignados.
En el caso de la ruralidad dispersa, donde las dificultades de comunicación y cobertura son significativamente mayores, las autoridades implementarán un esquema diferenciado apoyado en la instalación de conectividad satelital de emergencia, dotación de tablets precargadas con contenidos pedagógicos y el aprovechamiento del programa y plataforma digital Colombia Aprende. Este portal del Ministerio ofrece materiales didácticos adaptados para el aprendizaje autónomo y guiado en territorios de difícil acceso geográfico.
El despliegue institucional estará respaldado por un importante contingente de talento humano especializado. La ministra Morales confirmó que se reorientará el trabajo de cerca de 6.000 tutores pertenecientes al Programa de Tutorías y Acompañamiento Formativo Integral (PTAFI). Estos educadores serán enviados de forma prioritaria a las zonas que sufrieron los estragos más graves del movimiento sísmico para liderar los procesos de acompañamiento académico y psicosocial.
Presupuesto e incertidumbre sobre la reconstrucción
Uno de los principales retos que enfrenta la cartera de Educación en este momento es determinar la cantidad exacta de recursos financieros necesarios para reconstruir la infraestructura escolar devastada. La ministra Morales explicó que actualmente no se cuenta con un presupuesto total consolidado, debido a que el censo técnico sobre los daños en las edificaciones que permanecen en pie aún se encuentra en fase de elaboración y verificación de campo.
Aunque el número de colegios destruidos en su totalidad es claro y preciso (811 planteles), la magnitud de las intervenciones requeridas en las otras más de 2.200 instituciones dañadas todavía está por determinarse. En muchos de estos inmuebles se requiere evaluar detalladamente si los daños exigen reparaciones locativas menores, reinforced de ingeniería o intervenciones estructurales profundas de alto costo.
A pesar de la falta de un monto final definido, el Gobierno nacional ha iniciado la reasignación de partidas presupuestales para atender de forma inmediata la fase inicial de la crisis. Según Morales, el Ministerio cuenta inicialmente con unos 500.000 millones de pesos, los cuales provienen de créditos previamente contratados con la Corporación Andina de Fomento (CAF) y de partidas del Fondo de Financiamiento de la Infraestructura Educativa (FFIE) que estaban destinadas a otros proyectos de infraestructura y que hoy son redirigidas hacia la emergencia.
“Todavía no se ha hecho el censo total de los daños, porque son 811 colapsadas, pero de las otras 3.000 no sabemos de qué nivel serán las intervenciones. Por eso todavía sería muy preliminar decir cuántos serían los billones de pesos que tendríamos que invertir para recomponer todo el sistema de infraestructura educativa en Colombia”, concluded la ministra. Se espera que las primeras acciones del plan de choque entren en funcionamiento durante las próximas semanas en las regiones golpeadas.


