Colombia mantiene activas varias emergencias por incendios forestales, en un escenario marcado por las condiciones de sequía y las altas temperaturas, mientras las autoridades avanzan en la atención de los focos y en la investigación sobre el posible origen intencional de algunos de ellos.

De acuerdo con los balances recientes de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el país llegó a registrar 27 emergencias por incendios forestales bajo seguimiento, de las cuales 18 permanecían activas y nueve habían sido controladas. Un reporte posterior ubicó en 15 los incendios activos, también con nueve emergencias controladas, lo que evidencia que la situación ha cambiado de acuerdo con la evolución de los focos y las labores de los organismos de socorro.

El Tolima concentra buena parte de las emergencias activas, seguido por departamentos como Cundinamarca, Valle del Cauca, Cauca, Huila y Nariño. La atención de los incendios ha requerido la participación de cuerpos de bomberos, autoridades locales, comunidades y, en algunos casos, apoyo aéreo.

Tolima concentra buena parte de los incendios activos

En Tolima, los reportes de la UNGRD ubican emergencias en municipios como Alvarado, Armero, Ataco, Ortega, Prado, San Luis, Villahermosa y Villarrica. Entre los puntos afectados se encuentran la Hacienda La Leticia, en Alvarado; la vereda Maracaibo, en Armero; la finca El Resguardo La Rosalía, en Ataco; y sectores rurales de Ortega, Prado y San Luis.

En Prado, por ejemplo, el incendio registrado en la vereda Corinto, cerca del embalse, contó con la participación de bomberos voluntarios de varios municipios y un grupo de 17 unidades. En otras zonas del departamento también se han desplegado equipos terrestres para contener las llamas.

La situación no se limita al Tolima. En Cundinamarca se han reportado emergencias en Nilo y Topaipí, mientras que en Valle del Cauca los incendios han afectado sectores de Cali y Guadalajara de Buga. En Cali, uno de los incendios reportados en Altos de Menga dejó más de 70 hectáreas afectadas y dos bomberos lesionados, según la información divulgada durante la emergencia.

En Cauca, los organismos de socorro atendieron un incendio en el sector de El Pedregal, en Santander de Quilichao, con la participación de 25 bomberos. En Huila se reportó una emergencia en la vereda Upar, en Yaguará, y en Nariño se mantuvo bajo seguimiento un incendio en Mallama.

Paralelamente, nueve incendios habían sido reportados como controlados en diferentes departamentos. En Tolima se incluyeron emergencias en Carmen de Apicalá, Chaparral, Coyaima y Suárez; en Cundinamarca, Paime y San Juan de Rioseco; además de casos en Yaguará, Huila; Ancuya, Nariño; y Coromoro, Santander.

En Cundinamarca, entre el primero de enero y el 13 de septiembre de 2026 se habían registrado 828 incendios forestales, con aproximadamente 3.140 hectáreas afectadas en 75 municipios. Durante los primeros 13 días de septiembre se contabilizaron 82 incendios en 35 municipios.

Autoridades investigan posibles incendios provocados

Mientras los organismos de emergencia trabajan para controlar los incendios, las autoridades también investigan si algunos de los focos pudieron haber sido iniciados deliberadamente.

Esta hipótesis ha adquirido especial relevancia en Tolima. La gobernadora del departamento, Adriana Magaly Matiz, presentó denuncias ante la Fiscalía relacionadas con posibles incendios provocados y anunció una recompensa de hasta 100 millones de pesos para quienes entreguen información que permita identificar a los responsables.

Entre los elementos mencionados públicamente durante las investigaciones aparecen reportes sobre personas que presuntamente se movilizarían en motocicletas y que podrían estar relacionadas con el inicio de algunos focos. También se han reportado hallazgos de elementos que podrían aportar información sobre el origen de determinadas emergencias.

Uno de los casos mencionados en medios nacionales ocurrió en Carmen de Apicalá, donde fue encontrado un recipiente con gasolina en una zona afectada por las llamas. El hallazgo fue incorporado a las investigaciones, aunque por sí mismo no permite establecer que el incendio haya sido provocado ni atribuir responsabilidades.

En Ortega también se difundieron imágenes en las que aparece un hombre con una rama en llamas mientras se encontraba en una zona afectada por un incendio. De acuerdo con reportes periodísticos, integrantes de los organismos de socorro señalaron además que durante algunas emergencias se habían encontrado personas huyendo de determinadas áreas y distintos elementos que podrían ser relevantes para establecer el origen de los incendios.

A estos hechos se suma un caso ocurrido en Armero Guayabal, donde un joven de 20 años fue capturado en flagrancia y señalado de presuntamente prender fuego a vegetación ubicada junto a una vía. Se trata de una investigación individual y el proceso deberá determinar las circunstancias específicas del hecho.

La Procuraduría General de la Nación también abrió una indagación previa relacionada con la tala y quema de material vegetal en la vereda Guacamayas, en Dolores, Tolima. Según la información divulgada por el organismo de control, las actividades se habrían realizado el 25 de agosto, durante el periodo de emergencia por incendios forestales, y dos campesinos fueron capturados en relación con esos hechos. La investigación busca establecer, entre otros aspectos, si existían permisos o autorizaciones para realizar las quemas.

Una hipótesis que requiere investigaciones caso por caso

La posibilidad de que algunos incendios tengan un origen intencional tampoco se ha planteado únicamente en Tolima. En septiembre, el Ministerio de Ambiente informó, con base en información preliminar de la UNGRD, que el incendio registrado en el cerro de San Marcos, en Villa de Leyva, Boyacá, habría sido provocado intencionalmente. Las autoridades señalaron que la hipótesis debía ser verificada mediante las investigaciones correspondientes.

La existencia de investigaciones por posibles acciones deliberadas no significa que todos los incendios registrados en el país tengan ese origen. Cada emergencia requiere determinar de manera particular cómo comenzó el fuego, teniendo en cuenta posibles causas naturales, accidentales, actividades humanas no intencionales o una eventual intervención deliberada.

Las condiciones climáticas también desempeñan un papel en la propagación de las llamas. La temporada seca, las altas temperaturas y la vegetación con menor humedad pueden favorecer que un incendio se extienda con mayor rapidez, lo que incrementa la dificultad de las labores de control.

Por ahora, los organismos de socorro mantienen operaciones en los departamentos donde continúan las emergencias activas, mientras las autoridades territoriales y nacionales avanzan tanto en el control de los incendios como en la recopilación de información para establecer el origen de aquellos casos que permanecen bajo investigación.

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