La industria de los cruceros se prepara para un cambio histórico. El Viking Libra, considerado el primer crucero del mundo propulsado por hidrógeno, ya alcanzó un hito clave tras su botadura en Italia, acercándose a su entrada en operación prevista para finales de 2026.

Este avance no solo representa un logro tecnológico, sino también un paso decisivo hacia un modelo de turismo más sostenible, en un sector tradicionalmente cuestionado por su impacto ambiental.

Un crucero diseñado para operar sin emisiones

El buque, operado por la compañía Viking, utiliza un sistema de propulsión híbrido basado en pilas de combustible y hidrógeno licuado. Esta tecnología permitirá que navegue con cero emisiones, una innovación clave en la transición energética del transporte marítimo.

Con una capacidad cercana a los 1.000 pasajeros y 499 camarotes, el Viking Libra combina eficiencia energética con una experiencia de lujo que incluye restaurantes, gimnasio y spa. Además, su tamaño reducido le permitirá acceder a zonas ambientalmente sensibles donde otros barcos no pueden operar.

La generación de energía, que puede alcanzar hasta seis megavatios, se logra gracias a sistemas avanzados que convierten el hidrógeno en electricidad sin emitir gases contaminantes.

Construcción y próximos pasos hacia su estreno

El crucero fue botado en el astillero de Fincantieri en Ancona, un proceso que marca el paso de la construcción estructural a la fase final de acondicionamiento interior.

Ahora, el proyecto entra en su etapa definitiva, donde se completarán los sistemas internos antes de su debut oficial en noviembre de 2026. Durante su temporada inaugural, el barco navegará por el norte de Europa y el Mediterráneo.

La compañía ya trabaja en un segundo buque con tecnología similar, el Viking Astrea, cuya botadura está prevista para 2027, lo que confirma su apuesta por este tipo de innovación.

La carrera por un transporte marítimo más limpio ¿es el inicio de una nueva era?

El lanzamiento del Viking Libra se da en un contexto donde las navieras buscan reducir su huella ambiental. Otras compañías ya han comenzado a experimentar con alternativas como biocombustibles, baterías y gas licuado para disminuir emisiones.

Este crucero representa, sin embargo, un salto más ambicioso al apostar por el hidrógeno como fuente principal de energía. Aunque el reto tecnológico y logístico sigue siendo alto, su desarrollo demuestra que la transición hacia un transporte marítimo más limpio ya está en marcha.

Entérate con El Expreso