En el marco de una diligencia de allanamiento efectuada en el municipio de Caparrapí, departamento de Cundinamarca, tropas del Ejército Nacional en coordinación con la Policía Nacional lograron la captura de Wilmer Castillo Duarte, conocido en el ámbito criminal bajo el seudónimo de alias Cristóbal Pérez. El detenido es señalado por los organismos de inteligencia del Estado como el presunto segundo jefe de la estructura armadas Teófilo Forero, facción perteneciente a la Segunda Marquetalia, disidencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) que se encuentra bajo el mando estratégico de Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez.

Dentro de los expedientes judiciales que adelantan los entes investigadores, la Segunda Marquetalia figura con presuntos vínculos en la planeación del magnicidio del senador Miguel Uribe Turbay, trágico suceso registrado el 7 de junio de 2025 en momentos en que el congresista se encontraba participando en un acto de carácter político en Bogotá. Las autoridades judiciales han precisado que la detención de Castillo Duarte forma parte del conjunto de investigaciones en curso que buscan esclarecer y establecer las responsabilidades individuales y colectivas de los miembros directivos de dicha organización armada ilegal.

Trayectoria delictiva y articulación del entramado financiero

De acuerdo con los reportes oficiales emitidos por las instituciones de inteligencia militar y policial, Wilmer Castillo Duarte acumulaba una trayectoria de cerca de nueve años al interior del grupo armado. Los análisis de la fuerza pública detallan que entre los años 2020 y 2021 el procesado formó parte de la comisión armada Fernando Díaz, lugar desde donde escaló en la línea jerárquica hasta asumir responsabilidades directas de mando táctico. Posterior al fallecimiento de alias Edwin Marín en medio de operaciones militares desarrolladas durante el año 2024, Castillo Duarte pasó a ocupar la jefatura principal de la estructura delictiva.

Sin embargo, para el año 2026, tras la llegada de alias Mario o Doble Cero por determinaciones expresas de la máxima dirección de la Segunda Marquetalia, alias Cristóbal Pérez fue reasignado a la posición de segundo jefe al mando de la cuadrilla Teófilo Forero. En este cargo, Castillo Duarte tenía bajo su estricta responsabilidad el direccionamiento directo de las comisiones armadas sobre el terreno, así como el control total de las finanzas ilegales en la estratégica zona limítrofe entre los departamentos del Huila y Caquetá.

Las investigaciones señalan a alias Cristóbal Pérez como uno de los principales articuladores de las complejas redes de extorsión que asolaban la región sur del país. Las víctimas del constreñimiento económico incluían a comerciantes, ganaderos, agricultores, empresas transportadoras, asociaciones campesinas y contratistas al frente de obras públicas. Según las estimaciones de inteligencia, esta red de exacciones ilegales generaba rentas criminales cercanas a los COP 1.000 millones mensuales, recursos que alimentaban directamente la caja operativa de la estructura insurgente.

Atentados, homicidios y acciones terroristas en el sur del país

El expediente penal contra el capturado reúne un amplio catálogo de conductas delictivas perpetradas en los últimos años. Entre los hechos de mayor gravedad atribuidos a Wilmer Castillo Duarte destaca su presunta participación directa en el triple homicidio registrado en el sector de Villa Hermosa, jurisdicción del municipio de Florencia (Caquetá), acción derivada de sangrientas confrontaciones armadas contra otras organizaciones criminales por el control territorial. De igual forma, los investigadores lo señalan de haber ordenado el homicidio de un sujeto conocido como alias Hernán Cuéllar, a quien la estructura acusó internamente de suministrar la información confidencial que permitió a la fuerza pública ubicar y neutralizar a alias Edwin Marín.

A la lista de delitos se suma la presunta responsabilidad de alias Cristóbal Pérez en la orden de incinerar una ambulancia de servicio médico en el municipio de Hobo, en el departamento del Huila. Este vehículo pertenecía al proyecto vial Ruta al Sur y su destrucción fue empleada como un mecanismo violento de intimidación para forzar a la empresa contratista a ceder ante el pago de cuotas extorsivas. Adicionalmente, los informes oficiales señalan que Castillo Duarte poseía conocimientos técnicos especializados en la fabricación, manipulación e instalación de artefactos explosivos improvisados, además de coordinar secuestros, homicidios selectivos e intimidaciones continuadas contra ganaderos y comerciantes regionales.

En la actualidad, el imputado registra órdenes de captura vigentes por los delitos de concierto para delinquir agravado, homicidio, terrorismo, extorsión, utilización ilegal de uniformes e insignias, y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego y municiones.

Impacto operativo y balance de la Fuerza Pública

Tras la culminación exitosa del operativo en Caparrapí, el comandante general de las Fuerzas Militares, general Erik Rodríguez, destacó el valor estratégico de este resultado operacional. El alto oficial manifestó que la captura de Wilmer Castillo Duarte representa una severa afectación a la capacidad funcional de la Segunda Marquetalia en lo referente al mando, control y articulación de las economías ilícitas, especialmente en lo tocante a la extorsión y el secuestro que afectaban a las comunidades de Huila y Caquetá. Asimismo, el general Rodríguez enfatizó que las acciones de las tropas se desarrollan en consonancia con los esfuerzos internacionales de la Coalición de las Américas contra los Cárteles (A3C), iniciativa orientada a debilitar las redes criminales transnacionales y garantizar la seguridad de la ciudadanía.

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