En una nueva jornada de movimientos en las altas esferas del Gobierno Nacional de Colombia, se confirmó que Carlos Carrillo presentó de manera oficial su carta de renuncia al cargo de director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). El documento formal ya se encuentra radicado en el despacho del presidente Gustavo Petro, quien hasta el momento no ha emitido un pronunciamiento definitivo sobre si aceptará o rechazará la dimisión del funcionario, dejando su situación en un estado de provisionalidad legal y administrativa.
La salida del directivo no se da en un escenario cualquiera. Actualmente, Carrillo no se encontraba ejerciendo de forma activa sus labores debido a una suspensión preventiva que le fue impuesta por la Procuraduría General de la Nación. El órgano de control disciplinario determinó apartarlo de sus funciones de manera temporal mientras avanza una investigación formal en su contra por una supuesta e indebida participación en política, una conducta estrictamente prohibida para los servidores públicos en el territorio colombiano.
El reto de sanear una entidad golpeada por la corrupción
La llegada de Carlos Carrillo a la dirección de la UNGRD estuvo marcada desde el principio por un ambiente de profunda crisis institucional. Su nombramiento se produjo inmediatamente después de que estallara el mediático entramado de corrupción liderado por el anterior director de la entidad, Olmedo López, quien recientemente aceptó su responsabilidad penal en los delitos de concierto para delinquir y peculado por apropiación.
El principal mandato que el presidente Gustavo Petro le otorgó a Carrillo al asumir el puesto fue el de iniciar un proceso de saneamiento interno y reestructuración de la unidad, con el fin de cortar de raíz las dinámicas de malversación de fondos públicos que habían quedado al descubierto. Durante su gestión, el funcionario gozó de una notable visibilidad en el gabinete gubernamental, caracterizándose por un estilo de comunicación directo y combativo frente a los cuestionamientos de los sectores de la oposición. Sin embargo, el desarrollo de las investigaciones de la Procuraduría interrumpió la continuidad de su agenda técnica al frente de la prevención y atención de desastres en el país.
Tensiones electorales y defensa del jefe de Estado
El anuncio de esta renuncia ocurre en una coyuntura política de extrema sensibilidad para la nación, dada la proximidad de la segunda vuelta presidencial que definirá el rumbo del país para los próximos años. La coyuntura ha estado fuertemente polarizada por los señalamientos de diversos sectores que acusan al presidente Gustavo Petro de ejercer una intervención indebida en favor de ciertas vertientes dentro de la contienda electoral.
Antes de que se hiciera pública su carta de dimisión, Carrillo utilizó los micrófonos y los espacios institucionales para salir en defensa del primer mandatario. En sus declaraciones oficiales, el ahora director suspendido manifestó de forma enfática su respaldo a la figura del jefe de Estado: “Yo considero que el Presidente es un hombre que siente un cariño real por el pueblo colombiano. El señor Presidente quiere un país mejor, quiere un país más justo”, aseveró con vehemencia ante la opinión pública.
Adicionalmente, el funcionario se refirió al complejo panorama de la campaña electoral actual, en la cual se disputará la presidencia entre los candidatos Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Aunque evitó mencionar de forma explícita los nombres de los aspirantes, Carrillo lanzó duras críticas hacia el clima de confrontación y las estrategias utilizadas en el debate político actual, argumentando la necesidad de mantener el enfoque en las necesidades estructurales de la población más vulnerable.
Incertidumbre administrativa en la gestión del riesgo
Con la renuncia puesta sobre la mesa, la UNGRD entra nuevamente en un periodo de interinidad e incertidumbre técnica que preocupa a los analistas del sector de la infraestructura y el desarrollo social. Al ser la entidad encargada de coordinar las respuestas ante emergencias climáticas, desastres naturales y proyectos de mitigación del riesgo en los municipios más apartados de Colombia, la falta de una cabeza en propiedad y con plenas facultades legales podría ralentizar la ejecución de los presupuestos asignados para el presente año fiscal.
Por lo pronto, la estabilidad de la institución regulatoria queda sujeta de manera exclusiva a la velocidad con la que el presidente Gustavo Petro resuelva la situación de Carrillo. Si el mandatario decide aceptar la renuncia, el Gobierno Nacional se verá obligado a buscar un tercer director para la UNGRD en lo que va del periodo presidencial, una tarea compleja si se tiene en cuenta el riguroso filtro técnico y la confianza política que demanda un cargo que maneja millonarios recursos públicos y que sigue bajo la lupa constante de la Fiscalía General de la Nación y la Contraloría General de la República. En caso de no ser aceptada, se mantendrá la expectativa sobre el desenlace del proceso disciplinario que instruye la Procuraduría.


