En un reciente diálogo periodístico con la emisora Blu Radio, conducido por el periodista Néstor Morales, la exfuncionaria del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE), Angie Rodríguez, fijó una postura contundente frente a las declaraciones públicas emitidas por el presidente de la República, Gustavo Petro. El debate surgió a raíz de publicaciones en redes sociales en las que el jefe de Estado hizo referencia directa a la licencia médica psiquiátrica de la excolaboradora, sugiriendo cuestionamientos sobre la celeridad de su recuperación e insinuando condiciones que, según Rodríguez, distorsionan la realidad de su estado de salud y promueven la estigmatización social.

Durante la entrevista, Rodríguez expresó su profundo rechazo a la manera en que se ha abordado públicamente su situación médica personal. Afirmó que este tipo de comentarios no solo resultan desfavorables para la discusión pública, sino que perpetúan prejuicios históricos en torno a los padecimientos de salud mental en el ámbito laboral y político. En sus palabras, los pronunciamientos del mandatario representan un acto estigmatizante que afecta la dignidad de quienes enfrentan trastornos emocionales mientras desempeñan responsabilidades de alta exigencia en el sector público.

La salud mental como un derecho y el impacto del estigma

En el desarrollo de sus declaraciones, la exfuncionaria enfatizó que la salud mental debe ser asumida por la ciudadanía y las instituciones como un derecho fundamental incontestable. Subrayó con vehemencia que contar con un diagnóstico psiquiátrico o encontrarse bajo tratamiento especializado no constituye un factor de invalidez profesional, ni altera la capacidad intelectiva o las competencias requeridas para el ejercicio de la función pública. Para ilustrar su punto, hizo referencia a figuras públicas de reconocimiento internacional, como el cantante colombiano J Balvin, quien ha compartido abiertamente sus batallas contra la ansiedad y la depresión con el propósito de visibilizar estas problemáticas y eliminar los tabúes asociados a la consulta psiquiátrica.

Rodríguez precisó que el cuadro clínico que motivó su incapacidad médica está compuesto por trastorno de depresión y cuadro severo de ansiedad. Explicó que la depresión se manifiesta como una alteración profunda del estado de ánimo que acarrea una constante desmotivación, mientras que la ansiedad sumerge al individuo en un estado permanente de hipervigilancia, aprensión y temor ininterrumpido. Asimismo, detalló síntomas cotidianos como la pérdida del apetito, la alteración severa de los patrones de sueño y la rumiación de pensamientos, manifestaciones que requieren atención profesional oportuna por parte de psicólogos y psiquiatras.

Frente a las alusiones del presidente en plataformas digitales, donde se cuestionó el tiempo de su excusa médica mediante comentarios de tinte sarcástico, Rodríguez calificó dichas expresiones como reprochables y burlonas. Sostuvo que descalificar una incapacidad legítima mediante la burla pública desestimula a la población a buscar ayuda profesional cuando experimenta quebrantos de salud de esta índole, reforzando la idea equívoca de que acudir al psiquiatra equivale a un estado de incapacidad permanente o demencia.

Orígenes del diagnóstico y presiones en el ejercicio del cargo

Al ser interrogada sobre la cronología de su padecimiento, Rodríguez confirmó que su diagnóstico médico formal fue emitido en noviembre del año 2025, periodo en el cual se desempeñaba en un rol de alta responsabilidad institucional como directiva dentro del DAPRE, trabajando en estrecha cercanía con el despacho presidencial. Su vinculación con el alto gobierno se extendió hasta enero del año 2026, momento en el que se produjo su salida definitiva de la estructura gubernamental.

La exfuncionaria relató que el deterioro en su bienestar físico y emocional no fue un hecho fortuito, sino el resultado progresivo de haber tenido que enfrentar situaciones de extrema presión laboral y ambientes de alta tensión durante el ejercicio de sus funciones. Ante las preguntas directas sobre el origen de las cargas emocionales que desencadenaron su cuadro depresivo y ansioso, Rodríguez señaló enfáticamente que el entorno institucional y las dinámicas de trabajo experimentadas en la Presidencia de la República desempeñaron un papel determinante en el quebranto de su salud, llegando a calificar al propio mandatario como la principal fuente de presión desmedida durante su gestión.

Llamado a la concienciación y respeto por las licencias médicas

En el tramo final de la conversación radial, la exdirectiva hizo un llamado respetuoso pero firme a toda la sociedad colombiana, instando a la ciudadanía a normalizar la atención psiquiátrica y a no juzgar a los trabajadores que requieren ausentarse de sus labores por prescripción médica especializada. Reiteró que solicitar acompañamiento profesional ante síntomas de agotamiento extremo o trastornos del ánimo no debe ser motivo de vergüenza ni de señalamientos públicos, independientemente de la jerarquía o el cargo de la persona afectada.

Finalmente, Rodríguez puntualizó que el debate sobre la salud mental en el país exige un compromiso ético por parte de las altas dignidades del Estado, quienes deberían liderar pedagógicamente la pedagogía sobre el respeto a las licencias médicas y la empatía hacia los trabajadores. Con sus declaraciones, la exfuncionaria busca sentar un precedente sobre la importancia de proteger el derecho a la privacidad médica y la integridad moral de los servidores públicos frente a cuestionamientos de carácter político o mediático.

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