El trágico choque de trenes ocurrido en el municipio toledano de Urda ha dejado un saldo provisional de 69 víctimas mortales y más de 200 personas atendidas por lesiones. La catástrofe, que afectó gravemente a la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, ha derivado en un complejo proceso judicial y policial para esclarecer las responsabilidades penales detrás de lo que las autoridades califican como un fallo operativo de extrema gravedad.

El silencio del controlador y las indagaciones de la Guardia Civil

El operario del Centro de Regulación y Control (CRC) de Adif en Madrid-Puerta de Atocha, quien autorizó la reanudación de la marcha del tren AVE de Renfe que posteriormente colisionó contra un convoy de Iryo, se acogió a su derecho a no declarar ante los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil. El trabajador había sido citado formalmente en calidad de investigado no detenido para comparecer acompañado de un abogado, pero optó por guardar silencio tras la lectura de sus derechos.

Esta no es la primera vez que los efectivos policiales interactúan con el empleado. El mismo día del siniestro, los agentes se desplazaron al centro de control para someter al personal de guardia a controles de alcohol y drogas, los cuales arrojaron resultados negativos. En aquella primera intervención, no se le interrogó formalmente debido a que se encontraba profundamente conmocionado, aunque fuentes cercanas a la investigación señalaron que el operador atinó a comentar que había seguido los protocolos establecidos. Ante su negativa actual a declarar, se prevé que la jueza titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Orgaz, Aristea Ortiz, lo cite próximamente en el marco de la causa abierta bajo secreto de sumario.

La secuencia de los hechos y la cronología del siniestro

Las pesquisas policiales y técnicas intentan reconstruir minuto a minuto los eventos que precedieron al impacto. Cerca de las 8:30 a. m. del miércoles 28 de octubre, se reportó una falla en el sistema de protección LZB, un mecanismo informático fundamental diseñado para impedir que dos convoyes coincidan simultáneamente en el mismo tramo de vía.

Seis minutos más tarde, a las 8:36 a. m., el centro de operaciones indicó al AVE 2080 —que cubría la ruta entre Madrid y Sevilla— que podía continuar su trayecto bajo la modalidad de marcha habitual. El tren de Renfe avanzó a alta velocidad sin percatarse de que el Iryo 6076 permanecía inmóvil en la misma vía.

Una de las aristas más delicadas bajo análisis involucra una advertencia previa: según una reconstrucción periodística, el conductor de un tren que circulaba en sentido contrario avisó al centro de control que, dadas las condiciones generadas por el fallo técnico, el procedimiento obligatorio exigía circular bajo la modalidad de ‘marcha a la vista’, la cual obliga a reducir la velocidad para poder detener el convoy ante cualquier obstáculo. Aunque el controlador habría tomado nota de la observación, los investigadores tratan de determinar por qué dicha advertencia jamás se transmitió al maquinista del AVE accidentado.

Hipótesis, sistemas de seguridad y análisis forense

El ministro de Transportes, Óscar Puente, apuntó en sus primeras declaraciones hacia la actuación del operador al calificar el fallo como «inverosímil». Sin embargo, los peritos buscan esclarecer si existieron presiones o indicaciones para acelerar la recuperación de la circulación tras la caída del sistema informático, así como examinar los registros de las cajas negras, las comunicaciones internas y los soportes documentales de Atocha. Paralelamente, especialistas de la Autoridad Independiente de Investigación Técnica de Accidentes de Transporte (AITAT) colaboran estrechamente con la Guardia Civil para auditar los registros de ocupación de vías y los protocolos de Adif.

En el ámbito humanitario, el Instituto de Medicina Legal de Toledo y Ciudad Real ha recibido la totalidad de los cuerpos recuperados, habiendo practicado decenas de autopsias mediante el uso de huellas dactilares y pruebas de ADN con el soporte del Instituto Nacional de Toxicología. Mientras equipos de psicólogos y la Unidad Militar de Emergencias asisten a los familiares de los afectados, Renfe mantiene habilitados servicios alternativos de transporte para mitigar la interrupción de la alta velocidad hacia el sur de España.

Entérate con El Expreso