Anoche, la tranquilidad del sector de Pance, en el sur de Cali, se vio abruptamente interrumpida cuando agentes de movilidad interceptaron una ambulancia que transitaba de manera errática por la vía principal. Tras requerir al conductor para una inspección de rutina, las autoridades descubrieron con asombro que el sujeto no solo prestaba el servicio en un evidente e inaceptable estado de embriaguez, sino que además utilizaba el vehículo de emergencias médicas para transportar a varios miembros de su familia con destino a un día de paseo en el río.
Este aberrante caso de irresponsabilidad al volante y mal uso de los recursos de salud pública encendió de inmediato las alarmas institucionales en la capital del Valle del Cauca. La reacción de los órganos de control no se hizo esperar, derivando en sanciones inmediatas para el implicado y en la apertura de un riguroso expediente administrativo contra la compañía dueña del automotor.
Las irregularidades detectadas en el operativo
El operativo de control de tránsito se desplegó de manera estratégica en el corredor vial que conduce hacia los populares balnearios de Pance, una zona concurrida habitualmente durante los fines de semana por miles de caleños. Las maniobras peligrosas ejecutadas por el conductor del vehículo medicalizado llamaron de inmediato la atención de las patrullas de la Secretaría de Movilidad de Cali, que procedieron a hacerle la señal de pare para verificar la documentación del vehículo y el estado de salud del chofer.
Al ser abordado por los guardias de tránsito, el hombre presentó evidentes signos que delataban el consumo previo de bebidas alcohólicas, tales como un fuerte aliento etílico y la falta de coordinación al hablar. Acto seguido, los oficiales le practicaron la prueba de alcoholemia reglamentaria, la cual arrojó un resultado positivo que confirmó las sospechas iniciales de las autoridades.
Sin embargo, las sorpresas no concluyeron allí. Al inspeccionar la cabina trasera del vehículo —área destinada exclusivamente a la atención de pacientes críticos y al equipamiento médico de salvamento—, los uniformados hallaron a un grupo de personas vestidas con ropa de descanso, toallas y flotadores. Se trataba de la familia del conductor, a quienes el hombre transportaba con el objetivo de disfrutar de una jornada recreativa a la orilla del río Pance, empleando indebidamente la sirena y los logotipos de emergencias de la ambulancia para evadir el tráfico denso de la zona.
Rigurosas sanciones e investigación en marcha
Frente a la gravedad de lo ocurrido, los agentes de tránsito procedieron de inmediato a la inmovilización preventiva del vehículo e impusieron los respectivos comparendos al irresponsable conductor, quien ahora se enfrenta a cuantiosas multas económicas, la suspensión o cancelación definitiva de su licencia de conducción y el pago de los gastos por concepto de grúa y patios.
Por su parte, la Secretaría de Salud Municipal emitió un pronunciamiento oficial rechazando categóricamente lo sucedido y anunció el inicio formal de una investigación disciplinaria y de inspección, vigilancia y control contra la empresa prestadora de servicios de salud contratante de la ambulancia. El objetivo fundamental del ente territorial es determinar cómo se permitió que una unidad móvil destinada al sistema de emergencias médicas quedara a disposición personal e irresponsable de un conductor sin los controles de supervisión adecuados.
«No vamos a tolerar que los vehículos destinados a salvar vidas sean utilizados de manera irresponsable y peligrosa para fines recreativos, mucho menos bajo los efectos del alcohol. Iniciaremos el debido proceso para aplicar las sanciones administrativas más severas a las que haya lugar contra la empresa responsable», señalaron voceros de la dependencia de Salud de la ciudad.
Un llamado urgente al control en la red de ambulancias
Este lamentable episodio reabre un acalorado debate que lleva meses sobre la mesa en Cali: la urgente necesidad de implementar un monitoreo estricto y continuo en tiempo real sobre la red de ambulancias públicas y privadas que operan en el área metropolitana. Diversas organizaciones ciudadanas han denunciado de forma reiterada la persistencia de infracciones cometidas por estos vehículos, las cuales van desde el exceso de velocidad desmedido y el incumplimiento de las normas básicas de tránsito hasta el uso arbitrario de las sirenas para evitar trancones cotidianos sin llevar a ningún paciente a bordo.
Las autoridades de la ciudad recalcaron que mantendrán e intensificarán los operativos de control sorpresa en las distintas entradas y salidas de la capital vallecaucana, especialmente durante los fines de semana. La meta es verificar no solo que los conductores cumplan cabalmente con las normas de sobriedad y tránsito al volante, sino también garantizar que cada unidad médica cuente con los permisos de habilitación vigentes y se encuentre prestando única y exclusivamente el servicio asistencial para el cual fue autorizada por el Estado.


