Las autoridades de la Policía Nacional de Colombia, en una acción coordinada a través de la Dirección de Tránsito y Transporte (DITRA), asestaron un duro golpe contra la delincuencia organizada y los grupos armados ilegales que operan en los corredores viales del país. Un riguroso trabajo de inteligencia e investigación judicial permitió la desarticulación total de una red criminal dedicada a la piratería terrestre y al hurto sistemático de mercancías. Esta estructura venía afectando gravemente las arterias viales estratégicas del departamento del Cesar, la región del Magdalena Medio y el departamento de Santander.

Durante el desarrollo de las operaciones de registro y control, las fuerzas del orden lograron la captura de 15 presuntos integrantes de la organización criminal. Los arrestos se llevaron a cabo de manera simultánea mediante seis diligencias de registro y allanamiento ejecutadas en cuatro ciudades del territorio nacional: Medellín, Bucaramanga, Cartagena y el municipio de Bosconia. Con estas detenciones, las autoridades buscan restablecer la tranquilidad de los transportadores de carga que transitan a diario por estas rutas fundamentales para el suministro y la economía nacional.

Un golpe millonario al crimen y nexos directos con el ELN

Las investigaciones judiciales revelaron la gran magnitud de las pérdidas económicas acumuladas por el accionar de esta banda criminal. De acuerdo con las denuncias recopiladas y el seguimiento realizado por los investigadores, a esta estructura se le atribuye la autoría de al menos 10 atracos de gran envergadura perpetrados en las carreteras del país entre los años 2025 y 2026. Estas acciones delictivas generaron pérdidas estimadas en $5.460 millones de pesos, impactando negativamente al gremio transportador y a las empresas generadoras de carga.

El hallazgo más crítico e impactante del operativo policial fue la incautación de 557 cilindros de gas que habían sido hurtados previamente durante uno de los asaltos. Labores de inteligencia especializada confirmaron que una parte sustancial de este cargamento robado estaba destinada al frente Camilo Torres Restrepo del ELN (Ejército de Liberación Nacional). El objetivo primordial de la entrega de este material a la guerrilla era incrementar su capacidad bélica mediante la fabricación de artefactos explosivos improvisados para planear y ejecutar atentados contra las instalaciones y el personal de la fuerza pública.

Sofisticado modus operandi y la cooptación en las vías

El esquema de operación de esta banda delictiva destacaba por su nivel de planeación, logística y violencia en las carreteras estratégicas. La organización iniciaba su cadena criminal con la perfilación rigurosa de los cargamentos de alto valor, analizando con antelación las rutas, los horarios y las cargas transportadas por los camiones de carga pesada que cruzaban por los corredores del Cesar, el Magdalena Medio y Santander.

Para lograr interceptar los vehículos, los criminales desplegaban una combinación de intimidación mediante armas de fuego e infiltración. Un pilar clave dentro de la red delictiva era la cooptación y vinculación estratégica de conductores de transporte de carga, quienes actuaban como informantes o facilitadores dentro del esquema operativo para entregar los vehículos y su contenido a la banda. Una vez concretado el asalto, la mercancía robada —como los tanques de gas recuperados— era oculta en centros de acopio antes de comercializarse en el mercado negro o trasladarse a zonas con presencia de grupos al margen de la ley.

Con la desarticulación de esta estructura de piratería terrestre y la captura de sus 15 miembros, las autoridades nacionales reiteran su compromiso de garantizar la seguridad en las carreteras colombianas y neutralizar los canales de aprovisionamiento logístico de las organizaciones armadas al margen de la ley.

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