Un nuevo episodio de alteración del orden público se registró en el occidente del país. Presuntos integrantes del Ejército de Liberación Nacional (Eln) protagonizaron un ataque violento contra el transporte terrestre en la arteria vial que conecta al departamento de Risaralda con el Chocó, en un punto estratégico para el abastecimiento y la movilidad de la región del Pacífico colombiano.

El incidente tuvo lugar este sábado 25 de julio en el sector conocido como Playa de Oro, un tramo intermunicipal comprendido dentro de la carretera que conduce desde la capital risaraldense, Pereira, hacia el municipio chocoano de Tadó. De acuerdo con el reporte oficial suministrado por las autoridades locales y la Fuerza Pública, el hecho se desencadenó cuando hombres armados, vestidos con prendas de uso exclusivo de las Fuerzas Militares (prendas camufladas), instalaron un retén ilegal a un costado de la vía.

En medio del despliegue armado, los desconocidos obligaron a detener la marcha a un camión de servicio público de carga que transportaba un cargamento de cerveza. Posteriormente, interceptaron al conductor del automotor y lo forzaron a descender del vehículo de manera intempestiva. Una vez el ciudadano estuvo fuera de peligro inmediato dentro de la cabina, los agresores procedieron a rociar el camión con material inflamable y le prendieron fuego en plena vía pública, destruyendo gran parte de la carrocería y la mercancía.

Asimismo, la incursión criminal no se limitó a un solo automóvil. Durante el mismo operativo ilegal, los hombres armados interceptaron otros tres vehículos de transporte comercial y de carga que transitaban por el mismo corredor en ese momento. Los conductores de estos automotores fueron obligados a detenerse mientras los atacantes pintaron grafitis y consignas alusivas al grupo insurgente Eln sobre la latonería de las estructuras, antes de emprender la huida con rumbo desconocido internándose en la zona boscosa aledaña.

Saqueos e intervención de las fuerzas de seguridad

Posterior al retiro de los miembros armados, la emergencia tomó un matiz adicional en la zona. Habitantes del sector de Playa de Oro y transeúntes que se encontraban cerca del punto de la conflagración se aproximaron al vehículo destruido. En medio del incendio aún activo y del humo persistente, varias personas procedieron a saquear las cajas y envases de cerveza que no se habían consumido por la acción directa de las llamas, en una escena que fue registrada por testigos y transeúntes.

Tras recibir los llamados de auxilio y la alerta emitida por los conductores afectados, efectivos del Ejército Nacional y de la Policía Nacional se desplazaron hasta el punto exacto de la emergencia con el fin de retomar el control operativo del área, coordinar el flujo vehicular e iniciar las labores pertinentes de inspección de la escena del crimen.

Las unidades militares y de la Fuerza Pública desplegaron un esquema de seguridad perimetral para descartar la presencia de posibles artefactos explosivos sobre la carretera o en sus márgenes, al tiempo que habilitaron el paso restringido mientras las autoridades viales coordinaban la remoción del camión calcinado mediante el uso de maquinaria pesada y grúas.

Un corredor clave bajo constante amenaza insurgente

La carretera que conecta a Risaralda con el departamento del Chocó representa un eje de vital importancia económica, comercial y social para los habitantes de esta vertiente del país, al ser la ruta terrestre principal por la cual ingresan alimentos, insumos médicos y bienes de consumo desde el interior de Colombia hacia la región del Pacífico.

Sin embargo, las autoridades de la zona reconocen que este corredor ha sido históricamente vulnerable ante las acciones delictivas y los choques armados. La posición geográfica de este territorio es codiciada por organizaciones armadas al margen de la ley debido a que conecta corredores de movilidad estratégica entre el centro del país y la costa pacífica, facilitando dinámicas de extorsión, tráfico y control territorial.

Este nuevo ataque ocurre pocas semanas después de otro incidente de gravedad registrado en las vías de la región. El pasado 14 de julio, presuntos combatientes del Eln interceptaron dos autobuses adscritos a la empresa de transporte público Rápido Ochoa en la ruta alterna que une a Quibdó con la ciudad de Medellín. En dicha oportunidad, los atacantes retuvieron temporalmente a 45 pasajeros, los cuales recuperaron la libertad horas más tarde gracias a una rápida intervención y despliegue táctico de las unidades del Ejército Nacional.

Ante la reiteración de estos hechos de violencia, representantes del gremio de transportadores de carga y pasajeros han reiterado sus llamados al Gobierno Nacional y al Ministerio de Defensa para que se refuercen los patrullajes permanentes, la presencia de puestos de control militares y la inteligencia en los tramos críticos de las carreteras que comunican al departamento del Chocó con el resto del territorio nacional. Por su parte, las autoridades judiciales competentes iniciaron la respectiva investigación para identificar y dar con el paradero de los responsables materiales de esta quema de vehículos y la alteración del orden público en la región.

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