Un trágico hecho de violencia registrado en el municipio de Polonuevo, ubicado en el departamento del Atlántico, ha generado profunda consternación entre los habitantes de la región y un fuerte pronunciamiento por parte de las autoridades locales. La víctima mortal fue identificada como Celeste Osorio Duque, una niña de tan solo dos años de edad, quien falleció tras ser alcanzada por un impacto de bala en medio de una incursión armada perpetrada por desconocidos en un establecimiento comercial.
Los hechos se desencadenaron en horas de la mañana en las instalaciones de la panadería Santander, situada en el barrio Centro de la mencionada localidad. De acuerdo con las primeras versiones recabadas por los organismos de investigación y testimonios de testigos en el lugar, dos sujetos que se desplazaban a bordo de una motocicleta arribaron a las afueras del local y, sin mediar palabra, accionaron armas de fuego de manera indiscriminada a través de los ventanales del establecimiento.
En el momento de la ráfaga de disparos, la pequeña se encontraba en el interior del inmueble. Lamentablemente, uno de los proyectiles impactó de forma directa a la menor en la región cefálica, dejándola gravemente herida mientras los agresores huían del sitio con rumbo desconocido.
Inmediatamente después del atentado, la niña fue auxiliada por personas que se encontraban en la zona y trasladada en primera instancia al puesto de salud local de Polonuevo para recibir atención médica de urgencia. Debido a la severidad de la herida, el equipo médico ordenó su remisión en ambulancia a un centro asistencial de mayor complejidad en el vecino municipio de Baranoa. Posteriormente, la menor fue ingresada a la Clínica Reina Catalina, donde el personal especializado intentó estabilizar su condición; sin embargo, pese a los esfuerzos médicos realizados, se confirmó su deceso horas más tarde debido a la gravedad del trauma sufrido.
Esquema de seguridad y denuncias previas por extorsión
El hecho ha abierto un complejo expediente de investigación, puesto que el ataque ocurrió en presencia de un esquema de seguridad asignado a la familia. Según se dio a conocer tras el crimen, cuatro uniformados de la Policía Nacional se encontraban custodiando el sector en el momento exacto de la balacera. Dicha protección oficial había sido dispuesta de forma preventiva por parte de las autoridades gubernamentales luego de que los familiares de la menor interpusieran denuncias formales por continuas amenazas de carácter extorsivo recibidas durante los días previos al atentado.
Adicionalmente, familiares de la niña Celeste Osorio Duque manifestaron ante la opinión pública y los entes investigadores su solicitud de esclarecer si la acción sicarial guardaría algún tipo de relación con un procedimiento policial registrado días atrás, en el cual el padre de la menor fue capturado en lo que la familia ha catalogado como una detención irregular. Esta línea de indagación se suma a las hipótesis principales que manejan los agentes judiciales sobre posibles represalias vinculadas a la negativa del pago de cuotas extorsivas por parte del comercio o la familia afectada.
El crimen ha reavivado la preocupación de los gremios comerciales y la ciudadanía en el departamento del Atlántico, debido al incremento de las acciones delictivas asociadas al cobro de extorsiones que vienen afectando a pequeños y medianos empresarios en diversos municipios de la zona costera.
Respuesta de las autoridades e incentivos para la captura
Ante la magnitud del suceso, la Gobernación del Atlántico, encabezada por el gobernador Eduardo Verano, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación y la Policía Departamental, convocó de manera extraordinaria a las instituciones de seguridad para evaluar la situación de orden público en Polonuevo.
Como parte de las acciones inmediatas para dar con el paradero de los autores materiales e intelectuales de este crimen, las autoridades anunciaron la disposición de una recompensa de hasta 30 millones de pesos a quien suministre información veraz y oportuna que permita identificar, ubicar y capturar a los responsables del atentado.
Paralelamente, un grupo especializado de la Seccional de Investigación Criminal (SIJIN) y del Gaula de la Policía asumió la recolección de pruebas en el lugar de los hechos, incluyendo el análisis de las cámaras de seguridad del barrio Centro de Polonuevo y la toma de declaraciones a los testigos presenciales. Las autoridades aseguraron que no escatimarán recursos institucionales para garantizar que este hecho que enruta al departamento no quede en la impunidad.


