Un desastre ambiental amenaza el patrimonio natural de El Peñón y municipios aledaños, donde las llamas avanzan fuera de control debido a las altas temperaturas, los fuertes vientos y la extrema resequedad del terreno.
Emergencia en la alta montaña de El Peñón
Un voraz incendio forestal registrado en el Cerro de Barco, ubicado en jurisdicción del municipio de El Peñón, Santander, y en límites con el municipio de Bolívar, ha puesto en jaque a los organismos de socorro locales y a las autoridades departamentales. La conflagración se concentra en una zona de alta montaña y de muy difícil acceso, lo que ha imposibilitado que las labores realizadas desde tierra logren contener el avance del fuego. La preocupación crece minuto a minuto debido a que esta elevación representa uno de los patrimonios naturales y ecosistémicos más valiosos de la región, albergando una rica biodiversidad que hoy se encuentra bajo un riesgo inminente de destrucción total.
Desde que se reportó la conflagración, miembros del cuerpo de bomberos de Landázuri y Vélez, sumados a un grupo de voluntarios de la comunidad local, se han movilizado hacia el área afectada para intentar mitigar las llamas mediante herramientas manuales y cortafuegos. Sin embargo, la geografía escarpada del cerro, combinada con condiciones climáticas adversas como temperaturas elevadas y ráfagas de viento constantes, ha dejado sin efecto las maniobras terrestres. Pese al esfuerzo sobrehumano de las brigadas, las llamas continúan extendiéndose sin control, amenazando no solo la flora y fauna nativa, sino también el potencial turístico y los recursos hídricos de la zona.
El llamado desesperado por apoyo helicoportado
Ante el aumento incipiente de la conflagración y la imposibilidad técnica de sofocar el fuego de manera presencial, las autoridades locales de gestión del riesgo han emitido un desesperado llamado de auxilio al Gobierno nacional para desplegar unidades de atención aérea de manera inmediata.
«Ya se reportó a la sala de crisis nacional de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo para pedir apoyo helicoportado. De esta manera, poder prestar una mayor capacidad de respuesta frente a este incendio», confirmó el director de Gestión del Riesgo departamental, Eduardo Sánchez.
Para los mandos en el sitio, la intervención de helicópteros equipados con sistemas Bambi Bucket representa la única alternativa viable para realizar descargas precisas de agua sobre los focos activos del Cerro de Barco. Mientras se aguarda la respuesta y movilización del material aéreo por parte del Gobierno central, los cuerpos de emergencia mantienen un monitoreo permanente desde puntos estratégicos para evitar que el fuego alcance zonas pobladas o periurbanas adyacentes, aunque priorizan la conservación de las áreas de mayor valor ecológico que aún no han sido consumidas por el fuego.
Ola de calor y alerta preventiva en todo el departamento
La emergencia ambiental en el Cerro de Barco no es un hecho aislado, sino la consecuencia de una intensa ola de calor y la ausencia prolongada de precipitaciones que actualmente afectan a gran parte de Santander. La marcada resequedad de la cobertura vegetal ha convertido los bosques de la región en autogestores de combustión rápida, provocando que siete municipios del departamento permanezcan en estado de alerta ambiental. Según reportes de la Oficina de Gestión del Riesgo de Bucaramanga, liderada por Didier Rodríguez, la administración local ha tenido que adoptar nuevas disposiciones de seguridad atendiendo de manera estricta las recomendaciones del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).
Frente a este complejo panorama climatológico, los voceros oficiales han reforzado los llamados de concientización a la ciudadanía para evitar que la acción humana empeore la situación. El propio Eduardo Sánchez enfatizó en la necesidad imperiosa de adoptar comportamientos preventivos en la vida cotidiana.
«Queremos seguir insistiendo con esas recomendaciones, ya que por estas altas temperaturas y por las corrientes de aire se nos dan los incendios forestales. Es muy importante no hacer quemas controladas, no hacer fogatas en los paseos de olla, igualmente, evitar la quema de basuras», advirtió el funcionario, recordando que «estas acciones son las que pueden llevar a que se presente este tipo de incendios forestales o de cobertura vegetal».
La comunidad de Santander permanece a la espera de una pronta respuesta gubernamental que permita frenar la devastación en el Cerro de Barco, cuya pérdida irreparable dejaría severas secuelas ecológicas y socioeconómicas para todo el departamento.


