Unidades especializadas del Ejército Nacional de Colombia lograron neutralizar una grave amenaza terrorista en el departamento de Antioquia, al desactivar dos artefactos explosivos de alto poder instalados en un neurálgico eje vial. La oportuna intervención de las tropas no solo previno daños estructurales en la red de transporte nacional, sino que también salvó la vida de 41 pasajeros que se movilizaban en un vehículo de transporte público y al conductor de un automotor de carga pesada, quienes habían quedado atrapados dentro del perímetro inmediato de peligro determinado por las autoridades competentes.
El incidente técnico y de orden público se registró de manera específica en el sector conocido como La Paulina. Este punto geográfico se localiza sobre el corredor vial de alta velocidad que conecta directamente de forma terrestre al corregimiento de Puerto Valdivia, en la jurisdicción municipal de Valdivia, con las principales poblaciones de la Costa Atlántica colombiana. El hallazgo y posterior neutralización de los elementos de peligro obligó a la activación inmediata de protocolos de seguridad militar de carácter urgente para mitigar cualquier riesgo de afectación a la población civil flotante.
Despliegue de seguridad y protección civil en el sector La Paulina
De acuerdo con el reporte oficial suministrado por el comando de la institución, las tropas pertenecientes a la jurisdicción territorial acudieron al lugar tras recibir alertas operacionales sobre anomalías en el entorno físico de la berma. Al arribar de forma táctica al punto exacto de la emergencia, las unidades del Ejército Nacional constataron la presencia de dos estructuras cilíndricas acondicionadas de manera ilícita como Artefactos Explosivos Improvisados (AEI). Estos contenedores habían sido ubicados estratégicamente a un costado de la calzada principal con el propósito de generar una detonación controlada u hostigamiento contra los vehículos que transitan por la vía.
En el momento en que se constató la gravedad de la amenaza, un autobús de servicio público intermunicipal que transportaba a 41 personas y una tractomula se encontraban detenidos a escasa distancia de las cargas. El personal militar procedió de inmediato a establecer un anillo perimetral de seguridad técnica y aislamiento para evacuar y resguardar a los civiles involucrados. Posteriormente, los técnicos en desactivación de explosivos iniciaron las maniobras correspondientes empleando equipos especializados de protección y contra-carga, logrando desarticular los sistemas de iniciación de ambos artefactos sin que se presentaran heridos ni pérdidas humanas.
Atribución de la autoría y la situación del orden público regional
El Brigadier General Eduardo Alberto Arias Rojas, quien se desempeña formalmente como comandante de la Séptima División del Ejército Nacional, compareció ante los medios de comunicación para confirmar la identidad de la estructura armada responsable de la instalación de los cilindros. Según las investigaciones preliminares de inteligencia militar, la acción delictiva fue planificada y ejecutada directamente por las redes urbanas o rurales de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que operan en esa zona bajo la dirección unificada del cabecilla conocido en el ámbito criminal bajo el alias de ‘Calarcá’.
Las agencias del Estado e instituciones de seguridad recordaron que en esta jurisdicción específica del norte y el bajo Cauca antioqueño convergen múltiples actores armados organizados al margen de la ley. Además de las disidencias del antiguo Estado Mayor Central, en el territorio se registra actividad delictiva constante por parte de la organización de cobertura nacional conocida como el Clan del Golfo y del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Las autoridades explicaron que este tipo de agrupaciones al margen de la ley recurren habitualmente a la siembra de minas antipersonal y artefactos improvisados como mecanismo de presión asimétrica contra la Fuerza Pública y para ejercer control social.
Perfil de alias ‘Calarcá’ y las fracturas en el Estado Mayor Central
El responsable señalado del hecho, cuyo nombre de pila corresponde a Alexánder Díaz Mendoza, posee un extenso registro de actividades delictivas en el país. Díaz Mendoza ingresó formalmente a las filas del Frente 40 de las extintas FARC-EP en el año 1998, cuando contaba con 16 años. Gradualmente ascendió dentro del entramado del Bloque Oriental, recibiendo instrucción directa de mandos históricos como Jorge Briceño, alias el ‘Mono Jojoy’, logrando consolidar un amplio conocimiento de la geografía de la Orinoquía. A pesar de haber participado activamente en la firma de los acuerdos de paz de La Habana en 2016, abandonó los espacios de reincorporación y retornó a las armas de forma clandestina junto a mandos disidentes.
Posterior al deceso del cabecilla Néstor Gregorio Vera, conocido como ‘Gentil Duarte’, en territorio de la República Bolivariana de Venezuela, Díaz Mendoza asumió el control directo del autodenominado Bloque Jorge Briceño. Esta facción criminal derivó en una de las estructuras con mayores recursos de capital ilegal procedentes del narcotráfico, la minería ilícita y el cobro sistemático de extorsiones en regiones apartadas como Meta, Guaviare y Caquetá. No obstante, el panorama político-militar de la organización sufrió una fractura interna radical a raíz del inicio de los acercamientos exploratorios y las mesas formales de negociación implementadas por el actual Gobierno Nacional.
Este proceso de concertación dividió formalmente al grupo disidente en dos sectores marcadamente diferenciados. Por un lado, la facción dirigida por alias ‘Iván Mordisco’ optó por desvincularse de los diálogos y reiniciar la ofensiva militar a gran escala. En contraposición, el ala comandada por alias ‘Calarcá’ prefirió sostener los compromisos de la mesa de diálogos y ratificar el cese al fuego bilateral en las áreas geográficas donde conservan hegemonía armada. Sin embargo, la instalación de estos artefactos en las carreteras de Antioquia reaviva el debate sobre el control de sus estructuras dependientes y las dinámicas internas de confrontación en el norte de Colombia.


