En un esfuerzo continuo por recuperar la seguridad y la tranquilidad en los espacios públicos de la capital caldense, las autoridades de la Policía Metropolitana de Manizales, en una labor coordinada con la Fiscalía General de la Nación, propinaron un golpe contundente a las finanzas y estructuras del microtráfico que operaban en el sector sur de la ciudad. Mediante la ejecución de múltiples diligencias de registro y allanamiento desarrolladas de manera simultánea, se logró la desarticulación completa de un grupo delincuencial común organizado que utilizaba el populoso barrio Pío XII como su principal centro de acopio, dosificación y comercialización de sustancias estupefacientes.

Este resultado operativo es el fruto de un riguroso proceso investigativo que se extendió durante varios meses. En este periodo, los agentes de inteligencia y de la Seccional de Investigación Criminal (Sijín), junto con el valioso aporte de la ciudadanía a través de denuncias formales, recolectaron el material probatorio necesario para que un juez de la república expidiera las respectivas órdenes de captura y de allanamiento. Las acciones de las autoridades se concentraron en neutralizar los puntos fijos de expendio y las redes de distribución móvil que venían afectando de manera directa la convivencia ciudadana de la comuna Universitaria.

El desarrollo de los allanamientos y las capturas en flagrancia

El despliegue de las fuerzas del orden se realizó durante las primeras horas del día, tomando por sorpresa a los integrantes de la organización delincuencial en las viviendas que utilizaban como fachadas para sus actividades delictivas. De acuerdo con las fuentes oficiales del Centro de Información de Manizales, el balance final del operativo arrojó la captura de siete personas, quienes presuntamente cumplían diferentes roles dentro de la estructura delictiva, desde coordinadores de zona hasta los denominados ‘jíbaros’ encargados de la venta al menudeo.

Durante los procedimientos judiciales, los uniformados lograron la incautación de una cantidad significativa de estupefacientes, entre los cuales se destacan dosis de marihuana y derivados de la cocaína, listos para ser distribuidos en las calles. Asimismo, se encontraron elementos fundamentales para la dosificación del material ilícito, tales como balanzas de precisión (grameras), empaques plásticos dosificadores y dinero en efectivo en billetes de baja denominación, el cual presuntamente correspondía a las ganancias acumuladas por la venta de las sustancias durante las últimas horas.

El modus operandi de la banda consistía en instrumentalizar ciertas zonas residenciales del barrio Pío XII para evadir el control constante de las patrullas de vigilancia comunitaria por cuadrantes. Los estupefacientes eran escondidos en lugares estratégicos de los inmuebles y se comercializaban mediante entregas rápidas a pie o utilizando motocicletas para agilizar las transacciones en sectores aledaños, incrementando así la percepción de inseguridad entre los habitantes tradicionales de este sector residencial.

Protección de los entornos escolares y parques infantiles

Una de las principales motivaciones de la Policía Metropolitana y de la administración municipal para agilizar este proceso de desarticulación radicaba en el peligro inminente que esta estructura representaba para la población infantil y juvenil de la zona. Según las investigaciones de las autoridades, el área de influencia de este grupo ilegal tocaba de manera directa varios de los entornos escolares, colegios y parques recreativos ubicados en la comuna Universitaria.

Los delincuentes buscaban expandir su mercado ilícito induciendo al consumo a estudiantes de establecimientos educativos cercanos, aprovechando los horarios de salida y entrada de las jornadas escolares para ofrecer los estupefacientes de forma camuflada. Con este contundente golpe, las autoridades de Manizales no solo desmantelan una red económica ilegal, sino que también devuelven espacios seguros a las familias y garantizan que los menores de edad puedan transitar de ida y vuelta a sus aulas sin la presión o amenaza del comercio de drogas en sus entornos inmediatos.

El Comando de la Policía Metropolitana de Manizales hizo un llamado enfático a los residentes del barrio Pío XII y de toda la ciudad para que continúen denunciando este tipo de actividades sospechosas a través de las líneas de emergencia dispuestas para tal fin, como la línea 123 o los números directos de los cuadrantes del sector. Las identidades de los capturados y el material incautado ya fueron dejados de manera oficial a disposición de la Fiscalía General de la Nación para el respectivo proceso de legalización de capturas, imputación de cargos por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, y la solicitud de medida de aseguramiento en establecimiento carcelario.

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