En una decisión política que reconfigura el panorama de la movilidad en el norte del Valle de Aburrá, la Alcaldía de Bello anunció la cancelación definitiva del proyecto que buscaba implementar nuevos puntos de cámaras de fotodetección en su jurisdicción viales. La determinación, oficializada por la alcaldesa Lorena González Ospina, se produjo apenas ocho días después de haberse anunciado la expansión del sistema tecnológico de control de tránsito, una iniciativa que había despertado un rechazo generalizado entre la comunidad, gremios de transportadores y conductores particulares.
El giro de la administración municipal representa un triunfo directo para los usuarios de las vías, quienes durante la última semana multiplicaron sus manifestaciones de inconformidad en redes sociales y espacios públicos. El argumento central de la ciudadanía apuntaba a que las nuevas estructuras poseían un fin eminentemente recaudatorio antes que pedagógico o preventivo. Ante el incremento de la tensión social, el equipo de gobierno local optó por dar un frenazo técnico a los planes en marcha, priorizando la concertación con los actores viales del territorio.
Presión social y argumentos ciudadanos congelan el proyecto técnico
La marcha atrás de la Alcaldía de Bello no responde a un hecho fortuito, sino al peso de mesas de diálogo, quejas institucionales y rigurosos análisis internos desarrollados con urgencia por el gabinete municipal. Originalmente, el proyecto contemplaba la instalación física y la puesta en marcha de infraestructura automatizada en tres de los corredores más neurálgicos para la conectividad del departamento de Antioquia.
El primer sector afectado es la Avenida Regional Oriental, específicamente en la zona conocida como La Seca (PR 01+575), un paso obligado para el transporte de carga y pasajeros hacia el norte del país. Los otros dos puntos neurálgicos donde se detuvo el montaje corresponden a la Autopista Medellín-Bogotá, en el PR 03+500 con sentido sureste-noroeste, y a la vía departamental que conduce hacia el municipio de San Pedro de los Milagros, a la altura del corregimiento de San Félix (PR 09+865).
De acuerdo con lo expresado por la mandataria local, la medida de la suspensión no solo implica que los dispositivos no entrarán en un periodo sancionatorio, sino que abre la puerta legal para evaluar el desmonte definitivo de aquellas cajas e infraestructuras que ya alcanzaron a ser desplegadas por los contratistas técnicos en los últimos días pero que aún no se encontraban operativas. Con este paso, la administración busca atenuar los focos de protesta y restablecer la confianza institucional entre el sector transportador y la Secretaría de Movilidad local.
Revisión de los límites de velocidad en la Avenida Regional
A la par de la cancelación de las fotomultas, la alcaldesa Lorena González abordó públicamente otra de las grandes problemáticas viales que ha generado profundos cuellos de botella e inconformidad masiva: la drástica reducción del límite de velocidad en la Avenida Regional, que pasó de permitir los 80 kilómetros por hora a fijar un tope estricto de 50 kilómetros por hora.
La mandataria aclaró de forma taxativa que este cambio regulatorio no se originó en una directriz autónoma de su despacho ni de la Secretaría de Movilidad de Bello, sino que obedeció a una ordenanza técnica de obligatorio cumplimiento impuesta de manera directa por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV). No obstante, ante las consecuencias operativas visibles en el flujo vehicular diario, la Alcaldía radicó una solicitud formal ante las instancias nacionales para que revalúen la viabilidad técnica de la restricción.
El principal argumento de defensa presentado por el gobierno bellanita radica en que la ANSV parametrizó y limitó de forma aislada el tramo vial correspondiente de manera exclusiva a la jurisdicción territorial de Bello, sin contemplar la continuidad de la autopista en su conjunto. Esta fragmentación ha derivado en peligrosas desaceleraciones imprevistas por parte de los conductores, un incremento sustancial en la congestión y una afectación directa a la competitividad del transporte multimodal del Valle de Aburrá. Mientras el organismo nacional responde al requerimiento, la alcaldesa enfatizó que se explorarán mecanismos para que la velocidad sea devuelta a sus condiciones previas.
Contexto de fiscalización nacional a los organismos de tránsito
La decisión de Bello de desistir del modelo de fotodetección automatizada se enmarca también en una coyuntura nacional de alta sensibilidad frente a los sistemas de control electrónico de tráfico. Recientemente, se conoció que el Gobierno nacional, a través de la Superintendencia de Transporte, mantiene bajo estricta investigación a 37 organismos de tránsito en todo el territorio colombiano. Las indagaciones se fundamentan en presuntas irregularidades en la operación de estos dispositivos, vinculadas al procesamiento de más de 5.8 millones de fotomultas que presuntamente carecerían de los soportes legales y los criterios técnicos de señalización exigidos por el Ministerio de Transporte.
Frente a este adverso panorama institucional y los riesgos jurídicos asociados, la Alcaldía de Bello optó por la prudencia política. La administración manifestó que, en lugar de avanzar hacia un esquema de alta fricción con el ciudadano común, centrará los esfuerzos de la Secretaría de Movilidad en robustecer las campañas de educación vial, la presencia de agentes de tránsito en los puntos críticos de siniestralidad y el mejoramiento de la malla vial urbana.
Adicionalmente, se confirmó que las autoridades locales estudian la viabilidad técnica de trasladar y reubicar algunos de los dispositivos tecnológicos antiguos que hoy registran inactividad o requieren una actualización de software. El objetivo será suplir necesidades de control interno en zonas de alta accidentalidad urbana, sin que ello signifique la ampliación de la red comercial de detección de infracciones ni un impacto lesivo adicional a la economía familiar de los habitantes del área metropolitana. Con esta serie de anuncios, el panorama de movilidad en Bello entra en un periodo de tregua y revisión, devolviendo la tranquilidad a miles de usuarios viales.

