Un clima de fuerte confrontación política y social se vivió en el sector de Llanogrande, en el municipio de Rionegro, Oriente antioqueño, luego de que un grupo de manifestantes y activistas se congregara en las inmediaciones de la finca de descanso del expresidente Álvaro Uribe Vélez. La movilización, que incluyó a simpatizantes de la coalición oficialista Pacto Histórico, tuvo como propósito la realización de una intervención artística de memoria histórica. Sin embargo, la actividad desencadenó altercados con transeúntes, la interrupción parcial de la movilidad y una enérgica respuesta del exmandatario, quien calificó el acto como un hostigamiento directo hacia su núcleo familiar.
El arte urbano como epicentro de la discordia
El detonante de la jornada comenzó a tempranas horas del día, cuando decenas de ciudadanos, portando brochas, pinturas y pancartas, se ubicaron sobre las obras de la doble calzada en el tramo El Tablazo – Llanogrande. El objetivo del colectivo era plasmar un mural alusivo a las ejecuciones extrajudiciales en Colombia, conocidas comúnmente como ‘falsos positivos’. En la pieza pictórica resaltaba de forma visible la emblemática frase pedagógica y de protesta “¿Quién dio la orden?”, una consigna utilizada de manera reiterada por diversas organizaciones de víctimas de crímenes de Estado.
La manifestación fue respaldada de forma abierta por líderes políticos de la izquierda regional. Entre ellos, el representante electo Hernán Muriel asumió la vocería de la jornada, defendiendo la intervención como una legítima expresión artística y un ejercicio necesario de memoria histórica para el país. De acuerdo con los organizadores, la elección de la ubicación geográfica no buscaba vulnerar derechos, sino visibilizar una demanda de justicia en un punto de alta relevancia simbólica.
No obstante, la dinámica pacífica de la pintada se vio alterada rápidamente. Vecinos de la zona rural, conductores que transitaban por la importante arteria vial y simpatizantes del partido Centro Democrático se aproximaron al lugar para manifestar su rechazo. Esto generó un intercambio de insultos, reclamos mutuos y momentos de alta tensión que requirieron un despliegue preventivo de las autoridades locales para evitar agresiones físicas entre los dos bandos.
Alteraciones a la movilidad regional
Además de la carga política, la concentración ciudadana impactó de forma directa la infraestructura del Oriente antioqueño. Al ubicarse sobre un área de desarrollo vial en la doble calzada, la aglomeración de personas y vehículos de los manifestantes provocó interrupciones intermitentes en el tráfico vehicular.
Los atascos generaron malestar entre los usuarios recurrentes del corredor de Llanogrande, una vía neurálgica que conecta a Rionegro con Medellín y otros municipios turísticos de la subregión. Transportadores de carga, servicios de transporte público y conductores particulares reportaron retrasos significativos debido al embotellamiento derivado de la protesta y de los ciudadanos que se detenían a observar la confrontación verbal en los costados de la carretera.
Reacción de Álvaro Uribe y acusaciones políticas
La magnitud de los hechos obligó al expresidente Álvaro Uribe Vélez a suspender de manera inmediata su agenda política planificada en la capital antioqueña. Según relató el propio exmandatario, se enteró de la situación mientras participaba en un evento público en la ciudad de Medellín y se disponía a trasladarse a otro compromiso de su colectividad.
«Salí esta mañana muy temprano a hacer política en Medellín. Terminé un acto, seguía para el otro y me dijeron: ‘llegó un grupo del Pacto Histórico a meterse a la casa de Llanogrande’ «, manifestó públicamente Uribe Vélez, visiblemente consternado por los informes de seguridad que recibía en tiempo real. El líder del Centro Democrático denunció que la acción no correspondía a una manifestación pacífica, sino a un intento de vulneración de su propiedad privada, advirtiendo que los manifestantes supuestamente pretendían ingresar a los predios de su residencia.
El expresidente fue más allá en sus declaraciones y responsabilizó de manera directa al senador Iván Cepeda de estar detrás de la planeación y el estímulo de esta movilización en las afueras de su hogar. «Esto todo es estimulado por los grupos terroristas y su vocero Iván Cepeda. Colombianos, esto es un preludio del gobierno de Cepeda. El país ya lo vivió. No más destrucciones de país. Aquí tenemos que tener todos firmeza. No hay gobierno que nos proteja, pero hay ciudadanía valerosa», puntualizó de forma tajante el exjefe de Estado.
Desde el entorno familiar y político del exmandatario, la jornada fue unánimemente catalogada como un acto de provocación, persecución sistemática y hostigamiento injustificado que ponía en riesgo la seguridad y la tranquilidad de sus allegados dentro de la propiedad privada.
Al cierre de la jornada, las opiniones se mantuvieron polarizadas en las plataformas digitales. Distintas figuras de la política departamental y municipal expresaron su rechazo a los hechos, coincidiendo en que este tipo de intervenciones en inmediaciones de hogares familiares escalan la polarización y actúan como detonantes de escenarios de violencia urbana. Por su parte, los colectivos sociales insistieron en que los espacios públicos adyacentes a las vías nacionales siguen siendo escenarios válidos para la manifestación ciudadana y la reivindicación de los derechos de las víctimas.

