Los Mossos d’Esquadra han detenido este martes en su domicilio al empresario Jonathan Andic, de 45 años e hijo mayor del célebre fundador de la multinacional textil Mango, Isak Andic. El arresto se ha producido en el marco de la investigación judicial por la muerte de su progenitor, ocurrida en diciembre de 2024 tras precipitarse por un barranco en la montaña de Montserrat, en el municipio de Collbató (Barcelona). Aunque el deceso fue calificado inicialmente como un trágico accidente de senderismo, un vuelco en las pesquisas policiales ha llevado a las autoridades a tratar la causa como un presunto delito de homicidio.

Tras ser conducido a dependencias policiales, el actual vicepresidente de la firma de moda compareció esposado y bajo estricta custodia en los juzgados de Martorell. Ante la magistrada instructora, el investigado optó por responder únicamente a las preguntas formuladas por su equipo de defensa, liderado por el conocido letrado Cristóbal Martell. Al término de la sesión, la Fiscalía solicitó la imposición de una prisión provisional eludible bajo fianza de un millón de euros, sumada a la retirada inmediata del pasaporte, la prohibición de abandonar el territorio nacional y la obligatoriedad de comparecencias periódicas ante el juzgado. La causa permanece bajo un estricto secreto de sumario debido a la complejidad de las diligencias.

De accidente fortuito a investigación criminal

Los hechos que originaron el proceso penal se remontan al 14 de diciembre de 2024. Aquella mañana, Isak Andic, de 71 años y considerado una de las mayores fortunas de España, se encontraba realizando una ruta de senderismo en los alrededores de las Cuevas del Salnitre. Durante el descenso de la excursión, caracterizada por tramos estrechos, desniveles pronunciados y una notable falta de barandillas o elementos de protección, el veterano empresario cayó al vacío desde una altura aproximada de 150 metros.

Jonathan Andic era la única persona que acompañaba a su padre en el momento de la caída fatal. En sus primeras declaraciones ante los investigadores, el hijo mayor aseguró que el accidente se debió a un desafortunado resbalón propiciado por el estado del terreno, afectado por lluvias recientes en la zona. Sostuvo, además, que el fundador de la marca no había manifestado síntoma alguno de malestar previo que pudiera haber provocado una pérdida de equilibrio espontánea. Con base en estos testimonios y los informes preliminares de los equipos de rescate, la justicia resolvió archivar provisionalmente las actuaciones en primera instancia.

No obstante, el escenario procesal experimentó un giro drástico apenas tres meses después de decretarse el cierre del expediente. Tras detectar presuntas contradicciones sustanciales en los testimonios ofrecidos por el heredero en calidad de testigo, la magistrada ordenó la reapertura inmediata del caso. Entre las principales anomalías que despertaron las sospechas de la policía autonómica catalana figura el rastreo del teléfono celular de Jonathan Andic. Según ha trascendido de fuentes próximas a la investigación, tras producirse el suceso el hoy detenido decidió contactar prioritariamente con la entonces pareja sentimental de su padre antes de alertar de manera inmediata a las autoridades y los servicios de emergencia de la localidad.

Tensiones financieras y relevos en la cúpula empresarial

Paralelamente a las indagaciones sobre el terreno, la policía judicial ha puesto el foco en la relación personal y profesional que mantenían ambos empresarios antes de la tragedia. La andadura de Jonathan Andic en el organigrama de la multinacional comenzó formalmente en el año 2005 y se consolidó con la dirección de la división Mango Man a partir de 2007. En el año 2012 fue promocionado a la presidencia adjunta, asumiendo finalmente el cargo de consejero delegado del grupo textil entre 2014 y 2018.

Sin embargo, este período de gestión estuvo marcado por severas dificultades financieras para el emporio de la moda, acumulando pérdidas estimadas en casi 100 millones de euros. Esta prolongada crisis operativa forzó la intervención directa de Isak Andic, quien se vio obligado a reasumir de forma interina las riendas de la compañía para reflotarla. Posteriormente, la dirección ejecutiva principal fue encomendada a Toni Ruiz, un hombre de la máxima confianza del fundador.

Fuentes del entorno corporativo citadas en las pesquisas señalan que el cese de Jonathan y el posterior nombramiento de un gestor externo generaron un clima de fuertes tensiones y desencuentros entre el patriarca y su primogénito. Si bien otras voces de la familia matizan que se había alcanzado una reconciliación íntima antes del fallecimiento, el trasfondo económico y la disputa por el control de las principales sociedades holding —donde Jonathan todavía ejerce la presidencia y la vicepresidencia— constituyen un elemento de análisis nuclear para el Ministerio Fiscal.

Defensa de la inocencia y el futuro de la herencia

Ante el impacto mediático del arresto, los familiares directos de la dinastía Andic han reaccionado de forma unánime mediante un comunicado oficial en el que defienden de manera categórica la «absoluta inocencia» del primogénito. En la nota emitida a los medios de comunicación, el entorno familiar asegura estar plenamente convencido de que «ni existen ni se hallarán pruebas de cargo legítimas» que vinculen al empresario con una acción delictiva. Asimismo, manifestaron su respeto por el desarrollo de las diligencias y recalcaron su voluntad de mantener la «máxima colaboración» con los tribunales, exigiendo de igual modo que se preserve estrictamente el principio de presunción de inocencia.

El suceso introduce un factor de profunda incertidumbre en la gestión y el reparto de un patrimonio multimillonario. La sucesión hereditaria de Isak Andic contemplaba una distribución de funciones equilibrada entre sus tres hijos. Mientras Jonathan asumía la representación en los consejos de administración institucionales, sus hermanas menores operan en áreas estratégicas diversificadas: Judith Andic lidera la división artística y de diseño Premium, y Sarah Andic, de 28 años, encabeza la filial inmobiliaria Punta Na y la firma de inversión Kiwi Capital. Hasta la fecha, la dirección ejecutiva de Mango ha declinado realizar pronunciamientos oficiales sobre la situación procesal de su vicepresidente, subrayando que la actividad comercial e internacional de la marca —que cerró sus últimos ejercicios con ventas globales superiores a los 3.800 millones de euros— se mantiene bajo absoluta normalidad operativa.

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