La leishmaniasis en Colombia ha sido durante décadas un desafío silencioso para el sistema de salud, especialmente en zonas rurales donde el acceso a diagnósticos oportunos es limitado. Ahora, un avance tecnológico desarrollado en Medellín podría cambiar ese panorama. Se trata de un dispositivo que combina inteligencia artificial y análisis óptico para evaluar lesiones cutáneas sin necesidad de procedimientos invasivos.

El proyecto, liderado por un consorcio académico y empresarial, no solo apunta a mejorar la detección temprana de esta enfermedad parasitaria, sino que también abre la puerta a nuevas formas de diagnóstico en dermatología. En un país donde los tiempos de atención pueden marcar la diferencia entre la recuperación y las secuelas permanentes, esta herramienta representa un salto significativo en términos de precisión y accesibilidad.

El desarrollo de este dispositivo fue posible gracias a la colaboración entre la Institución Universitaria ITM, la Universidad de Antioquia, la Universidad Pontificia Bolivariana y la empresa Kinetics Systems SAS, con financiación de MinCiencias entre 2017 y 2021. Como resultado, el proyecto obtuvo dos patentes otorgadas por la Superintendencia de Industria y Comercio: una de invención y otra de modelo de utilidad.

El sistema funciona mediante la captura de señales de luz reflejadas en la piel, lo que permite analizar lesiones sin necesidad de incisiones. A diferencia de los métodos tradicionales —que requieren raspados o muestras directas de la herida— este dispositivo ofrece un proceso completamente indoloro y no invasivo. Además, los datos recolectados son procesados mediante algoritmos avanzados, lo que reduce la dependencia del criterio humano.

Según explicó Juliana Quintero Pulgarín, líder médica del proyecto, el método actual puede variar en precisión dependiendo de la experiencia del profesional que toma la muestra. Con esta tecnología, en cambio, se obtiene un resultado más objetivo, lo que mejora la confiabilidad del diagnóstico y facilita la toma de decisiones clínicas.

Este avance no solo optimiza el tiempo de diagnóstico, sino que también permite a los médicos comprender con mayor detalle el estado de las lesiones, lo que se traduce en tratamientos más personalizados y efectivos.

La relevancia de este desarrollo cobra aún más fuerza si se tiene en cuenta el contexto epidemiológico del país. Antioquia ha sido uno de los departamentos con mayor número de casos de leishmaniasis, una enfermedad que afecta principalmente a poblaciones vulnerables, muchas veces alejadas de centros médicos especializados.

En estas regiones, el acceso a tecnología médica avanzada es limitado, lo que retrasa el diagnóstico y agrava las consecuencias de la enfermedad. En ese sentido, el nuevo dispositivo destaca por su portabilidad y facilidad de uso, características clave para su implementación en territorios rurales.

La posibilidad de llevar esta herramienta directamente a las comunidades más afectadas representa un cambio de enfoque en la atención médica. En lugar de centralizar los diagnósticos en grandes ciudades, la tecnología permite descentralizar los servicios y acercarlos a quienes más los necesitan.

Además, este tipo de innovación fortalece la capacidad del sistema de salud para responder de manera más eficiente a enfermedades de interés público, reduciendo costos asociados a tratamientos prolongados y complicaciones derivadas de diagnósticos tardíos.

Aunque el enfoque inicial del dispositivo está en la leishmaniasis, su potencial va mucho más allá. Los investigadores han señalado que la tecnología también podría aplicarse en la detección de cáncer de piel, úlceras por presión y dermatitis severa, ampliando su impacto en el campo de la medicina.

Este enfoque multidisciplinario evidencia una tendencia creciente en la salud: el uso de herramientas basadas en inteligencia artificial para mejorar la precisión diagnóstica. En un entorno donde la demanda de servicios médicos supera muchas veces la capacidad instalada, soluciones como esta pueden marcar la diferencia.

El desarrollo también posiciona a Medellín como un referente en innovación en salud, demostrando que la investigación local puede generar soluciones con impacto global. No se trata solo de resolver un problema específico, sino de sentar las bases para una transformación más amplia en la forma en que se diagnostican y tratan enfermedades.

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