El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó que funcionarios de la isla han sostenido conversaciones recientes con representantes de Estados Unidos, en medio de un contexto de tensión política entre ambos gobiernos. Según explicó el mandatario, los contactos buscan explorar vías de diálogo para abordar las diferencias bilaterales que mantienen Washington y La Habana.
El anuncio se produjo durante una reunión con miembros de la dirección del Partido Comunista de Cuba y del Consejo de Ministros, donde Díaz-Canel señaló que los intercambios han estado orientados a identificar los principales problemas entre ambos países y evaluar posibles acciones que puedan beneficiar a sus poblaciones. El gobernante también indicó que los acercamientos han sido facilitados por actores internacionales, aunque no ofreció detalles sobre cuáles.
De acuerdo con el presidente cubano, el propósito inicial del diálogo es determinar si existe disposición política por parte de ambos gobiernos para avanzar hacia medidas concretas y abrir espacios de cooperación. La Habana ha reiterado que cualquier proceso de negociación debe desarrollarse sobre bases de igualdad, respeto a los sistemas políticos y reconocimiento de la soberanía y autodeterminación de cada Estado.
Las conversaciones se producen en un escenario marcado por una fuerte presión de Washington sobre la isla. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha manifestado en varias ocasiones su interés en promover cambios políticos en Cuba, gobernada por el Partido Comunista desde 1959. Además, su administración ha adoptado medidas para restringir el suministro de petróleo hacia la isla, lo que ha agravado los problemas energéticos del país.
En los últimos meses, Cuba ha enfrentado una profunda crisis económica y energética. La disminución del petróleo procedente de Venezuela, tradicional aliado de La Habana, y las restricciones impuestas por Washington han reducido el suministro de combustible, afectando la generación eléctrica. Esta situación ha provocado apagones frecuentes que impactan sectores clave como el turismo, las comunicaciones, el transporte y los servicios públicos.
El propio Díaz-Canel ha advertido que la falta de combustible y el deterioro de la infraestructura energética han generado interrupciones prolongadas del servicio eléctrico. La escasez de energía también ha afectado la actividad hospitalaria y ha obligado al gobierno a posponer miles de procedimientos médicos, además de afectar la operación de aerolíneas y el funcionamiento de la industria turística, considerada una de las principales fuentes de divisas del país.
En este contexto, el mandatario cubano explicó que las conversaciones con Estados Unidos forman parte de un proceso “sensible” que requiere esfuerzos diplomáticos para reducir la confrontación y buscar entendimientos. Según indicó, uno de los objetivos es identificar áreas de cooperación que permitan enfrentar amenazas comunes y contribuir a la estabilidad en América Latina y el Caribe.
Como parte de los contactos entre ambos países, Díaz-Canel también anunció que un equipo del Federal Bureau of Investigation viajará a La Habana para participar en la investigación de un tiroteo ocurrido frente a la costa norte de la isla entre una lancha rápida procedente de Estados Unidos y una patrulla cubana. El gobierno cubano aseguró que el intercambio de información se está realizando a través de los canales diplomáticos habituales mientras avanzan las indagaciones.

