La cifra de muertos en Irán por los ataques de Estados Unidos e Israel ascendió a 787, según el más reciente balance entregado por la Media Luna Roja iraní. El organismo informó que en las últimas horas se sumaron 232 nuevas víctimas a las 555 reportadas inicialmente desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero.
En paralelo, la organización de derechos humanos HRANA, con sede en Washington, elevó a 742 el número de civiles muertos, entre ellos 176 menores de edad. Además, documentó 971 heridos —incluidos 115 niños— y señaló que 624 fallecimientos permanecen pendientes de confirmación y clasificación.
Ambas entidades advirtieron que las cifras continúan siendo provisionales debido a las restricciones de acceso en distintas zonas del país, la interrupción casi total de Internet y las dificultades para realizar verificaciones independientes sobre el terreno.
En el cuarto día de bombardeos, se registraron nuevos ataques en Teherán y Beirut, en medio de un cruce de acusaciones y acciones militares. La escalada se intensificó después de que Hizbulá anunciara el envío de drones contra una base israelí y de que la Guardia Revolucionaria iraní asegurara haber destruido una sede militar estadounidense en Baréin.
El Ejército de Israel confirmó haber bombardeado un complejo gubernamental en el centro de Teherán, donde, según su versión, fueron lanzadas “decenas de municiones” contra la oficina presidencial, el edificio del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y un instituto de entrenamiento de oficiales. Estas instalaciones se ubican a pocos cientos de metros del complejo donde fue asesinado el líder supremo Alí Jamenei junto a otros oficiales.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baghaei, denunció ataques contra la sede de la policía diplomática en Teherán y afirmó que también fue impactado el edificio de la Policía, aunque no ofreció detalles sobre víctimas o daños materiales.
De acuerdo con datos recopilados por HRANA, Teherán concentra el 56 % de los ataques registrados, seguida de las provincias de Kurdistán y Hormozgan, esta última ubicada en el estratégico estrecho de Ormuz. Entre los objetivos alcanzados figuran instalaciones militares, edificios residenciales y el muelle Shahid Bahonar, en la ciudad portuaria de Bandar Abás.
El recrudecimiento de la ofensiva ocurre tras el bombardeo contra una escuela en la localidad de Minap, en el sur del país, que dejó al menos 180 muertos según el Ministerio de Salud iraní, uno de los episodios más graves reportados hasta ahora en el conflicto.

