La emergencia laboral y marítima que mantiene en vilo a la capital del departamento de Bolívar ha dado un trágico giro en las últimas horas. La Alcaldía de Cartagena confirmó de manera oficial que la cifra de víctimas mortales producto de la devastadora explosión de una barcaza en el corregimiento de Pasacaballos ha ascendido a cinco. El trágico incremento en el reporte de fallecidos se dio tras el dramático hallazgo del cuerpo sin vida de un joven operario que permanecía reportado como desaparecido desde el momento exacto en que se originó el siniestro.

El siniestro inicial se registró formalmente a las 10:20 de la mañana del pasado jueves 4 de junio. En ese momento, una fuerte detonación sacudió una embarcación de carga que se encontraba apostada a orillas del estratégico Canal del Dique, una zona de intensa actividad fluvial y de mantenimiento naval en la periferia de Cartagena. La emergencia movilizó de forma inmediata a múltiples organismos de socorro, autoridades portuarias y cuerpos de investigación judicial.

Intensa búsqueda e identificación de la quinta víctima

De acuerdo con las hipótesis iniciales recolectadas por las autoridades, la magnitud de la onda expansiva provocó que la quinta víctima cayera de forma inmediata a las turbulentas aguas del río tras la explosión ocurrida en la estructura, la cual se encontraba bajo estrictos procesos de reparación y mantenimiento rutinario. Ante este escenario, se desplegó un riguroso operativo que involucró unidades de socorro especializadas.

Finalmente, el equipo de Guardacostas de Cartagena, en un trabajo conjunto y coordinado con el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación, logró localizar los restos humanos en un punto específico de las aguas del Canal del Dique. La institución naval reportó mediante un comunicado oficial que el hallazgo se produjo «tras más de 10 horas de intensa búsqueda en la mañana de hoy», gracias a la intervención de buzos especializados adscritos a la Institución Naval, quienes divisaron el cadáver de un hombre cuyas descripciones físicas coincidían plenamente con las del trabajador desaparecido.

Horas más tarde, las autoridades forenses y gubernamentales confirmaron que el fallecido respondía al nombre de Luis Márquez, un joven operario de apenas 22 años, quien se encontraba cumpliendo con sus labores cotidianas en el taller fluvial al momento de desatarse la fatal detonación.

El director del Departamento Administrativo Distrital de Salud (Dadis), Rafael Navarro España, lamentó profundamente el desenlace de la búsqueda y recordó las difíciles condiciones del accidente:

“Lastimosamente hubo fallecidos en el mismo sitio de los hechos, quienes no tuvieron oportunidad de recibir atención médica, debido a la magnitud de la explosión, ya sea en el lugar o en un centro hospitalario”.

Balance médico de los heridos y atención de la emergencia

Mientras las familias de los fallecidos asimilan la pérdida, la red hospitalaria de la región caribeña continúa bajo máxima alerta para estabilizar a los operarios sobrevivientes. Los informes de las autoridades de salud locales han ratificado de manera unánime que se mantiene una cifra de 11 trabajadores lesionados. Estas personas presentan heridas de diversa consideración y severas quemaduras provocadas tanto por el fuego como por el impacto de los materiales eyectados por el estallido.

Los heridos recibieron los primeros auxilios médicos de urgencia en las instalaciones del centro de salud del corregimiento de Pasacaballos. Sin embargo, debido a la alta complejidad y gravedad de las lesiones cutáneas y respiratorias, la gran mayoría debió ser remitida hacia centros asistenciales de mayor nivel y con unidades especializadas en Cartagena.

Actualmente, los 11 sobrevivientes se encuentran bajo estricta observación médica y reciben tratamientos especializados en las instalaciones de la Clínica Gestión Salud San Fernando, el centro asistencial Mega Urgencias de Blas de Lezo, y las salas de trauma del Hospital Universitario del Caribe. Las directivas médicas de estas instituciones no han entregado variaciones en el estado crítico de algunos de los pacientes convalecientes.

Hipótesis y curso de las investigaciones técnicas

Los peritos judiciales y los expertos en seguridad industrial centran ahora todos sus esfuerzos institucionales en resolver el misterio que rodea el origen de la letal detonación. Hasta el momento, las indagaciones técnicas avanzan bajo el escrutinio de varias entidades del Estado, buscando determinar si se presentaron fallas humanas o fallas estructurales dentro de la embarcación en reparación.

Las principales líneas investigativas analizadas por los expertos apuntan a dos posibilidades fundamentales:

  • La primera de ellas sugiere una peligrosa acumulación de gases inflamables en los compartimentos internos de la barcaza mientras el personal ejecutaba las soldaduras y reparaciones.
  • La segunda hipótesis plantea la presencia imprevista de alguna sustancia volátil derivada del petróleo, la cual habría hecho combustión instantánea al entrar en contacto con alguna chispa o fuente de calor extrema generada por las herramientas de trabajo.

La Dirección General Marítima (DIMAR) asumió de manera formal la competencia del caso en lo relativo a los asuntos técnicos y de navegación, adelantando de manera independiente las indagaciones correspondientes para esclarecer detalladamente el suceso. Los investigadores gubernamentales examinarán minuciosamente los protocolos de seguridad industrial vigentes, los permisos de operación de la barcaza y las condiciones laborales exactas bajo las cuales este grupo de operarios adelantaba las reformas en el puerto fluvial.

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