Meta Platforms, la mayor empresa de redes sociales del mundo, registró una fuerte demanda por sus acciones tras presentar los resultados del cuarto trimestre de 2025. El entusiasmo del mercado no respondió únicamente a que los números superaron las expectativas. El verdadero catalizador fue el anuncio de un plan de inversión en inteligencia artificial por US$ 125.000 millones para este año, dentro de una proyección de gasto de capital para 2026 que oscila entre US$ 115.000 millones y US$ 135.000 millones.
La cifra refleja una apuesta a gran escala por el desarrollo de infraestructura de IA y marca un cambio profundo en la narrativa de la compañía. Meta anticipó ingresos de entre US$ 53.500 millones y US$ 56.500 millones para el primer trimestre de 2026, lo que podría implicar un crecimiento de hasta 33,5 %, el más alto desde 2021.
En el último trimestre, los ingresos por publicidad aumentaron 24 %, confirmando que el negocio central continúa generando flujo suficiente para sostener la ambiciosa transición hacia la inteligencia artificial. La empresa ya no es percibida únicamente como una red social dominante, sino como un actor decidido a posicionarse como referente global en IA. El salto bursátil fue contundente:
- Precio de cierre: US$ 738,31, apenas un 7 % por debajo del máximo de 52 semanas (US$ 796,25).
- Volumen operado: 60 millones de acciones, más de 230 % por encima del promedio diario.
- Opciones: se detectaron compras significativas de opciones call, reflejando una especulación alcista intensa.
El movimiento estuvo respaldado por volumen institucional, lo que sugiere que los grandes fondos lideraron la operación. Mientras las acciones de Meta subían con fuerza, las de Microsoft retrocedieron 10 %, una señal clara de rotación de capital entre gigantes tecnológicos. El foco en la asignación de capital a largo plazo resulta especialmente relevante para inversores institucionales, que evalúan ventajas competitivas sostenibles más allá de los titulares inmediatos.
La capacidad del papel para sostener ganancias tras la apertura y la escasez de oferta refuerzan la idea de acumulación estratégica. El mercado parece interpretar la inversión masiva en inteligencia artificial como una condición necesaria para mantener el liderazgo futuro, no como una amenaza para el flujo de caja.
El nivel clave a seguir es el máximo histórico cercano a US$ 796. Si la acción logra superarlo con claridad y sostenerse por encima, podría abrirse una nueva fase de acumulación institucional. Por ahora, la apuesta está hecha. La incógnita es si Meta logrará consolidar una ventaja competitiva sostenible en inteligencia artificial o si el mercado se adelantó a una promesa todavía en construcción.

