Nos resulta cómodo expresar, ya que nos permite ceder un poco la responsabilidad: «Los jóvenes ya no respetan nada», lo decimos alegremente, lo decimos y lo creemos sin someterlo a revisión, así se va conformando el problema de una generación completa y se evita dar espacio a nuestro papel en la misma historia.

Pero hay una pregunta un tanto desconcertante, pero que pocos se hacen ¿quién les tenía que enseñar a respetar, a construir, a sostenerse? La juventud de hoy no nació desconectada, fue creciendo entre referencias débiles, discursos vacíos y ejemplos contradictorios. Se les habló de éxito, pero no de sacrificio, se les mostró el poder, pero no la responsabilidad; se les exigió unos resultados sin haberles enseñado unos procesos……. Y aún así esperamos que sepan hacia dónde ir, no es rebeldía lo que vemos, es falta de guía.

Cuando un joven elige caminos fáciles no es que no sea consciente del valor del trabajo, hecho de forma esforzada, todo lo contrario; muchas veces simplemente es porque nadie se lo enseñó de otra forma, no con palabras sino con el ejemplo.

Porque formar no es corregir desde la distancia; formar es estar, es sostener, es intervenir a tiempo, pero eso implica compromiso y el compromiso resulta incómodo por eso sobran los críticos y faltan formadores.

Hoy en día hay jóvenes que buscan encontrar su identidad de cualquier forma, y es que no son débiles, es que ha habido alguien que ha llenado un espacio vacío que dejamos nosotros; el problema es que no es que escuchen voces equivocadas, el problema es que muchas veces las voces correctas no están.

Entre tanto seguimos señalando; señalamos a la persona que vaga pero no acompañamos al que intenta, señalamos al que comete un error, pero no formamos a la persona que empieza así, es imposible construir dirección; una generación no se pierde ella misma sino que queda sin dirección cuando quienes han de hacerlo deciden no hacerlo.

Por fuerte que suene esto no tiene otro tipo de solución que más presencia, más ejemplo, más coherencia; porque cuando se guía de una manera eficaz se traduce y cuando una generación joven encuentra esa guía cambia en la medida en la cual no lo hace de manera inmediata, no en forma perfecta; pero cambia.

Quizá el problema de la juventud ha sido nuestra ausencia.

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