En los últimos años Colombia parece haberse acostumbrado a vivir entre señalamientos, diferencias y discusiones que muchas veces terminan profundizando las divisiones, desde distintos escenarios, los colombianos solemos encontrar más razones para enfrentarnos que para escucharnos; sin embargo la noche del miércoles ocurrió algo diferente, por unas horas no importan las ideologías, las regiones, las profesiones o las creencias; millones de personas se reunieron bajo una misma bandera para celebrar victoria.
El fútbol tiene una particularidad que pocas cosas consiguen, reunir millones de personas alrededor de un mismo propósito, en la Selección Colombia conviven jugadores de distintas regiones, historias y realidades, pero todos entienden que el éxito colectivo depende del esfuerzo de cada uno, esa misma reflexión puede trasladarse al país. Colombia esta enfrentando retos importantes en materia de seguridad, convivencia y desarrollo social, desafíos que difícilmente podrán superarse si seguimos permitiendo que las diferencias se conviertan en barreras para el diálogo y la construcción conjunta.
La alegría que se vivió tras la victoria de la selección, demuestra que aún existen causas capaces de unirnos, no se trata de ignorar los problemas, ni creer que un resultado deportivo transformará la realidad nacional, se trata de reconocer que cuando los colombianos dejamos de lado los señalamientos y nos enfocamos en objetivos comunes, descubrimos una fortaleza colectiva que muchas veces pasa desapercibida.
La violencia suele ocupar los titulares y recordarnos heridas que aún no hemos logrado cerrar como país, sin embargo este Mundial nos deja una lección que va mas allá del futbol, que la esperanza también puede ser una forma de resistencia y que la unidad siga siendo uno de los caminos mas valiosos para nuestra nación, el Mundial terminará en unas semanas y la euforia inevitablemente pasará. Lo que queda por decidir es si esa capacidad de celebrar juntos será apenas un paréntesis en medio de nuestras diferencias o una oportunidad para recordar que Colombia siempre ha sido más grande que sus divisiones.

