A todos nos impacto e indignó lo que sucedió en Bogotá en una peluquería a Yulixa Tolosa, que confió su vida a personas inescrupulosas, pero acá en Pereira pasan cosas delicadas, como estos dos médicos sancionados por faltas éticas.
El Tribunal Seccional de Ética Médica de Risaralda y Quindío sancionó el 7 de octubre de 2025 a Dimitris Rodríguez Ramírez especialista en cirugía plástica y a Jaime Humberto de La Vega Rondón Especialista en Anestesiología y Director médico de la Clínica Médica Vivir S.A.S. de Pereira por presuntas fallas en la atención presentada a una paciente en la citada clínica.

El 1 de octubre de 2024 el Tribunal Seccional de Ética Médica de Risaralda y Quindío recibió queja presentada por una paciente por presuntas fallas en la atención prestada en la Clinica Medica Vivir S.A.S. de Pereira.
Refiere la quejosa que consultó en la mencionada institución el 10 de mayo de 2024 con el fin de realizarse procedimientos de cirugía estética. Es valorada eschen bien, por el Doctor De La Vega, que no es cirujano plástico, es anestesiólogo, quien le propone las siguientes intervenciones : «una lipoescultura 360, brazos, piernas, abdomen, espalda, una transferencia de glúteos, lipopapada y bichectomía, el valor 18 millones de pesos incluyendo 10 drenajes».

El 26 de mayo es evaluada por Dimitris Rodríguez , cirujano plástico, que le informa que él es quien la va a operar y le va a realizar «Cirugía 360 con marcación atletica, transferencia glútea, lipopapada y bichectomía».
La intervención se realiza el 31 de julio a las 7:30 am, tiene una duración aproximadamente de cinco horas y posterior a un período de recuperación es dada de alta a las 5 pm.

Al parecer no recibe información adecuada sobre su cuidado postoperatorio. Por presentar mareo, debilidad y vómito, resuelve consultar a la Clínica Comfamiliar. Allí recibe transfusión de glóbulos rojos, este hecho le generó inconvenientes con el médico De La Vega. Adicionalmente el control postoperatorio y los drenajes no los hicieron en la Clínica Vivir S.A.S., sino en el Spa Surgical Healt Care y solo hasta el 20 de agosto es atendida en control postoperatorio por Dimitris, quien le dice que todo va bien, dentro de lo normal.

Manifiesta la paciente quejosa que no se encuentra satisfecha con los resultados de la intervención realizada, que ha presentado efectos adversos que no fueron previamente explicados.
Además informa que no le explicaron en que consistía el procedimiento denominado bichectomía (La bichectomía es una intervención quirúrgica sencilla y ambulatoria que consiste en la extracción de las bolas de Bichat (cúmulos de grasa ubicados en las mejillas). El objetivo es afinar el rostro, perfilar el óvalo facial y hacer que los pómulos resalten más).

Adicionalmente que el galeno De La Vega después de la intervención la trato mal y no se preocupó por la evolución; anota también que el médico Dimitris Rodriguez, no la valoró previamente a la cirugía y tampoco se preocupó por su evolución posterior a la intervención.

El 23 de octubre de 2024, el Tribunal Seccional de Ética Médica de Risaralda y Quindío.
acepta la queja y apertura investigación disciplinaria a Dimitris Rodríguez Ramírez y a Jaime Humberto de La Vega Rondón, el 29 de julio de 2025 el Tribunal les formula cargos.
El 7 de octubre no acepta los descargos y sanciona a Dimitris Rodriguez Ramírez y a Jaime Humberto de La Vega Rondón con suspensión en el ejercicio de la medicina por 4 y 3 meses respectivamente.

Vean estas perlas y los llamados «cirujanos paracaidistas»
Dimitris Rodríguez Ramírez, quien interviene quirúrgicamente a la paciente, es un cirujano itinerante; reside en otra ciudad y se traslada durante una o dos semanas al mes a la ciudad de Pereira, en donde atiende e interviene pacientes. Este tipo de ejercicio podría dejar dudas sobre la calidad de la atención prestada por el profesional.
Los cirujanos paracaidistas, llegan en el vuelo de la mañana, operan y se marchan en la tarde.

Hay evidencia de una evaluación preoperatoria en la que se no se dedica el tiempo necesario a la paciente, ni se explican claramente por parte del especialista los riesgos inherentes de los procedimientos a realizar. Al parecer, el galeno – Dimitris – considera que otros profesionales son quienes deben cumplir con dicha labor.
Por otra parte no existe un control postoperatorio por parte del cirujano tratante y solo evalúa a su paciente 20 días después de realizar la intervención quirúrgica. Además de no dedicar el tiempo necesario a su paciente ni atender el postoperatorio correspondiente, la somete a riesgos injustificados.
Dimitris lo reconoce » dejó a su paciente al cuidado de personal de enfermería y de un médico anestesiólogo, quien carece de los conocimientos requeridos para cuidar y detectar alteraciones a una paciente, Dimitris vulnero el artículo 10 y 15 del Código de Ética Médica»:

ARTÍCULO 10. El médico dedicará a su paciente el tiempo necesario para hacer una evaluación adecuada de su salud e indicar los exámenes indispensables para precisar el diagnóstico y prescribir la terapéutica correspondiente.
ARTÍCULO 15. – El médico no expondrá a su paciente a riesgos injustificados. Pedirá su consentimiento para aplicar los tratamientos médicos y quirúrgicos que considere indispensables y que pueden afectarlo física o síquicamente, salvo en los casos en que ello no fuere posible, y le explicará al paciente o a sus responsables de tales consecuencias anticipadamente.
No se evidencia por parte de Rodriguez Ramírez una historia clínica que refleje la evolución de una paciente después de un postoperatorio complejo.
Con relación a la actuación de Jaime Humberto de la Vega Rondón, es evidente que cumple múltiples funciones; además de ser el director médico de la Clínica Médica Vivir S.A.S, evalúa la paciente, es su anestesiólogo, y luego se convierte en «médico cirujano tratante de llamada» para atender el postoperatorio de la paciente hasta 20 días después, cuando aparece Dimitris que fue quien la intervino.
Acá hay intrusismo y actividades propias de otra especialidad, no existe un adecuado seguimiento postoperatorio.
Luego de una conversación sostenida con el abogado de la Clínica y con el médico Jaime Humberto De La Vega Rondón, se me indicó que adelantan actuaciones orientadas a buscar la revocatoria o revisión de la decisión del Tribunal de Ética Médica. Sin embargo, hasta el momento de esta publicación, no se aportó documento alguno que acredite que dicha decisión haya sido revocada, suspendida o dejada sin efectos.
Este caso no es igual al ocurrido en Bogotá, donde se denunció la intervención de personas que no serían profesionales titulados y que terminó con la muerte de una paciente. Aquí hablamos de médicos titulados, pero en un contexto donde me pregunto, como ciudadano preocupado frente a los controles, la ética médica y la confianza de los pacientes en los procedimientos estéticos.


