Uno de los mayores fracasos de la educación actual es haber aceptado que aprender debe ser divertido. El entretenimiento no es un elemento fundamental del aprendizaje, sino una posibilidad que, aunque debe procurarse, no debe condicionar la cualidad del profesor. Siempre he tratado de aclarar en mis clases que yo no soy recreacionista ni mi función no es mostrar de manera atractiva un tema, porque además eso es caer en una trampa: tener que darle gusto a todo el mundo.
Por otro lado, sí tengo la obligación disponer de las herramientas didácticas necesarias para que todos eventualmente puedan aprender y además, tener un manejo decente del tema que vaya a impartir, lo demás son bagatelas. En ese sentido, si un estudiante se duerme en clase no es mi problema, si le aburro no es mi problema, si no le soy simpático no es mi problema, así como no es problema del estudiante si me sucede lo mismo con él ni tiene por qué enterarse de eso.
Considero que la enseñanza tiene tantos retos frente a la idoneidad curricular, los criterios evaluativos y el seguimiento del proceso de aprendizaje que dejarnos mortificar o que nos presionen por hacer presentaciones animadas, inventar juegos adictivos y estar a la vanguardia de las expresiones generacionales para poder hacer match es darle juego a esa idea improvisada de la enseñanza como una mercancía en venta en la que un colegio compite con otro por quien se lleva al padre de familia que paga la mensualidad.
No somos TikTok, no tenemos algoritmos, no podemos pasar reels en nuestra espalda para que nos presten atención, la capacidad de atender a alguien que habla depende de los padres, de decirle a sus hijos que si el profesor no lo ha tratado mal, explica bien y aclara las dudas, le da igual si le cae mal o no, igualmente si su clase es aburrida porque solo habla o si es entretenida porque hace dinámicas, eso es discrecional de cada docente y depende también de la naturaleza de sus asignaturas.
No me veo haciendo un jueguito para que entiendan que hay una diferencia importante entre enfoques investigativos, que método y metodología no es igual, que la hermenéutica es fundamental, pero su estructura se limita ante fenómenos que requieren intervención, abordar ese tipo de ideas que son complejas, planas y extensas no pueden quedar supeditado a una estrategia didáctica entretenida, la didáctica es para pensarse la mejor manera de enseñar algo, no es igual a ser divertido o atractivo o digerible.
El aprendizaje a veces es denso, porque la vida misma lo es. No hay manera divertida de decirle a un niño que su madre murió de cáncer, hay maneras asertivas de hacerlo, menos traumáticas, más digeribles, etcétera, lo mismo sucede con el conocimiento, algunos temas y algunos docentes, piensan la forma de transmitir aquello que saben de la forma idónea, pertinente, asertiva, metodológicamente, pero la disposición para recibir ello por parte de sus estudiantes no puede recaer bajo su responsabilidad.

